“MI HISTORIA SIN MI”

 

Ficha técnica:

 

Título original: I’m not There

Director: Todd Haynes

País: EEUU

Año: 2007

Actores: Kate Blanchet, Ben Whishaw, Christian Bale, Richard Gere, Heath Ledger, Don Franks, Roc LaFortune

Guión: Todd Haynes & Oren Moverman

Producción: Dreammachine y John Goldwyn

Fotografía: Edward Lachman

Edición: Jay Rabinowitz

Música: Bob Dylan

 

Sinopsis:

Seis historias sobre seis personajes que en el fondo son uno: Bob Dylan, que solo adquieren sentido cuando se leen como una sola cosa y, a la vez, tienen que mantener su individualidad.

 

Comentario:

Todd Haynes (Los Ángeles, California, 2 de enero de 1961). Se graduó en Arte y semiótica en 1985 en la Universidad de Brown de Rhode Island y en el Bard College al mismo tiempo que dirigía sus primeros cortometrajes: “Assassins: A Film Concerning Rimbaud” (1985) sobre la relación de los poetas Paul Verlaine y Arthur Rimbaud; En el corto “Superstar: The Karen Carpenter Story” (1987) utilizó muñecas Barbie para contar la historia de la mitad femenina de The Carpenters, provocando que Richard Carpenter le demandara y se prohibiera la distribución de la obra.

Su primer largometraje, “Poison” (1991), basado escritos de temática homosexual de Jean Genet, y financiado por la fundación pública National Endowment for the Arts le puso en la mira de la Asociación Americana de la Familia, que calificó el film como “suciedad financiada públicamente”, pero además de reportarle premios en el Festival de Sundance y en la Berlinale le convertiría en estrella del “New queer cinema”.

El segundo largo de Haynes, “Safe” (1995) lo confirmó como un director rebelde capaz de ir más allá de su etiqueta de realizador del mencionado movimiento.

Tres años más tarde rodaría “Velvet Goldmine”, film en el que recreaba la época de esplendor del “glam rock” y cuyos personajes principales, interpretados por Jonathan Rhys-Meyers y Ewan McGregor, inspirados en David Bowie e Iggy Pop.

Su siguiente película fue “Lejos del cielo” con Julianne Moore y Dennis Quaid, quienes daban vida a un matrimonio aparentemente modelo en la opulenta Norteamérica de los años 50. El filme denunciaba la hipocresía de la sociedad mostrando a los dos protagonistas obligados a enfrentarse con la homofobia y el racismo para alcanzar su felicidad. Así es que, con esta interesante trayectoria, llegamos a “I’m not there”.

Bob Dylan cambió la música popular en los años 60 y desde entonces y hasta hoy nunca ha dejado de influenciar a músicos, escritores, poetas, en definitiva a la cultura en general. Tomando como inspiración su carrera en constante cambio, “I’m not there” es un entretejido de una serie de historias de los años 60 y 70. Cada historia expresa un aspecto de la carrera de Dylan y han sido filmadas de manera diferente a través de también muy diferentes intérpretes: Woody (Marcus Carl Franklin), un niño negro de 11 años siempre huyendo; Robbie (Heath Ledger), un artista mujeriego siempre en la carretera; Jude (Cate Blanchett), un joven andrógino estrella del rock; John / Jack (Christian Bale), un ídolo folk que se reinventa como evangelista; Billy (Richard Gere), un famoso fugitivo milagrosamente vivo pero ya haciéndose viejo. Seis diferentes actores interpretando a seis personajes dylanescos, inmejorablemente acompañados por la irrepetible música del artista. Hay también versiones hechas ex -profeso para la película y algunas son verdaderas creaciones.

La película gana en penetración cuando uno conoce, al menos vagamente, la vida de Bob Dylan, por ejemplo: cuando Dylan toca por primera vez "Like a rolling stone", canción rock que se contrapone al “folk.” que venía haciendo, el público se incomoda y en las entrevistas le recriminan que se ha “vendido” al sistema. Con el tiempo este hecho adquiere calidad de leyenda.

Haynes analiza las diferentes facetas del músico y construye un lienzo único, un ejercicio semiótico disfrazado de cine de época, reproduciendo más que los lugares físicos, recreando atmósferas. El resultado es una película con un entramado tan extraño como genial, tan abstracto como concreto, tan disperso como elocuente, tan entretenido como a veces incomprensible si no se tiene la referencia de Dylan: su paso por el mundo de la música y los movimientos contraculturales y contestatarios y los avatares del arte en “su época”. Fiel a las tendencias y modas del periodo no hay escena sin música y sin colores fuertes que, aunque por momentos abruma, no desentona.

Todo este juego entre realidad y ficción se torna relevante porque en el fondo cuestiona las maneras que tenemos de construir mitos.

Todas estas facetas se nos muestran como si de diferentes personajes se tratara, con el acierto además, de no buscar una representación física perfecta; Dylan es joven, viejo, guapo, feo, blanco, negro, hombre, mujer (La Blanchett ¡genial!). Osadía, imaginación y rico contenido, Todd Haynes y su muy personal y vanguardista visión.

 

Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún, Quintana Roo. México.

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