MEMÍN
PINGUÍN, ENTRE LA FORTUNA Y EL REGATEO
La controversia diplomática entre
Estados Unidos y México, suscitada en 2005, referente a la emisión de
estampillas postales de la historieta Memín Pinguín provocó que los timbres del
personaje se agotaran de inmediato y que la historieta se reeditara con un
tiraje de 300 mil ejemplares, pero este renacimiento del cómic no sólo trajo
bonanza a sus creadores y editores, también profundizó sus diferencias. ¿La
razón? El reparto de regalías.
Las diferencias económicas entre la
editorial VID, que preside Manelick de la Parra, y el dibujante Sixto Valencia,
se remontan a muchos años atrás. Aunque el director de VID nos aseguró que las
divergencias estaban finiquitadas: “Desde hace ya varios años se negociaron sus
derechos. A la fecha todo está saldado.
“No estamos peleados y somos buenos
amigos. Siempre lo hemos apoyado. Aclaró de la Parra: los derechos de los
argumentos de Memín que escribió mi mamá, Yolanda Vargas Dulché, lo mismo que
los dibujos hechos por Sixto Valencia, son propiedad exclusiva de nuestra
editorial”.
Sixto Valencia, quien sobrevive
económicamente impartiendo clases de dibujo en Toluca y produciendo la
historieta del “Doctor Simi”, asegura estar interesado “en llegar a un buen arreglo
con Manelick.
Yo sé que tras el escándalo de los
timbres de Memín, se ha vendido como pan caliente la historieta”. Así lo afirmó
el dibujante que le dio a este singular personaje los rasgos que lo distinguen
desde 1962.
Y agregó: “Ha sido difícil llegar a un
acuerdo con Manelick porque la editorial ha ofrecido la mayoría de las veces un
monto indignante por la reimpresión de la historieta. Hace algunos años los
contadores de la editorial me quisieron dar 250 pesos por cada número
reimpreso. Oferta que rechacé por considerarla ofensiva. La editorial duplicó
la cifra. Pero volví a negarme. Cuando me avisaron que ya estaba el cheque de
cinco mil pesos por los diez números que se habían reimpreso, y con la
advertencia de lo toma o lo deja’, tuve que aceptar el pago por mis apuros
económicos”.
“En una ocasión -cuenta Valencia-,
coincidí con Manelick en una entrevista de radio. En esa oportunidad, le dije:
Ya vi que le aumentaste un peso a la revista, pero en mi cheque no se nota’.
Extrañado me dijo: “¿no te ha llegado?’.
No lo veo por ningún lado, le contesté. Revísalo con tus sabios para que
ajusten equitativamente las cuentas’”.
“A la semana me llamaron para informarme
que ya me habían aumentado a 600 pesos por cada número, y ahora me dan seis mil
pesos cada diez semanas. Desde que Manelick pregonó a los cuatro vientos que el
tiraje de Memín aumentó a 300 mil ejemplares, con más razón defendí a capa y
espada el ajuste serio y sensato de mis regalías”.
Ojos de plato
El dibujante Alberto Cabrera trazó en
1942 los primeros rasgos de Memín Pinguín tal como los concibió en su fecunda
imaginación la argumentista Yolanda Vargas Dulché, que por aquellos días aún
estaba cautivada por la fisonomía y jocosidad de los niños cubanos que conoció
durante su gira por La Habana como cantante, junto con su hermana mayor Elba.
Ambas integraban el dueto Rubia y Morena. El siguiente paso fue encontrarle un
nombre a este dicharachero y bonachón personaje. No tuvo que pensarlo mucho. Se
le ocurrió llamarlo Memín, porque así le decían sus amigos de la infancia a su
novio el bailarín y actor cinematográfico Guillermo de la Parra, con quien se
casó en 1948. Por añadidura surgió el mote de Pinguín ya que el propio de la
Parra fue un chiquillo muy travieso, un verdadero pingo.
De este modo apareció el negrito Memín
en la historieta Alma de Niño, uno de los seis cuentos ilustrados de la popular
revista melodramática Pepín de 64 páginas en sepia, del coronel José García
Valseca.
En un principio, se publicó diariamente
y más adelante, por otros compromisos creativos de la escritora, los episodios
fueron semanales.
Frente al éxito de sus personajes
Yolanda Vargas Dulché fue invitada a colaborar en Novedades por su director
Gonzalo Herrerías, quien le triplicó el sueldo a 2,800 pesos mensuales para que
escribiera los argumentos de Chamaco, revista también de historietas por
entregas, competidora directa de Pepín. No conforme con el desafío de
Herrerías, en muy poco tiempo García Valseca llamó a la escritora ofreciéndole
la fabulosa cantidad de 6500 pesos mensuales como directora de Pepín.
Tiempo atrás, la escritora había
colaborado en el periódico El Universal.
A mediados de la década de los años 50,
tras la desaparición en el mercado de las historietas de Pepín, Yolanda Vargas
Dulché y su esposo crearon la editorial Argumentos. De inmediato convocaron a
los mejores dibujantes de la época. Uno de ellos fue el hidalguense Sixto
Valencia Burgos. Vargas Dulché le pidió que retomara el personaje de Memín
Pinguín trazándolo, esta vez, con una fisonomía menos tradicional. Le sugirió
que los labios fueran más carnosos, las orejas alargadas y los ojos como de
plato. Desde ese momento, Memín adquirió la imagen que actualmente se presenta
en cada uno de los 372 episodios publicados, a partir de febrero de 1962 y que
han sido reeditados de manera continua.
Los primeros años de la editorial
Argumentos fueron desafortunados. Varios descalabros económicos antecedieron al
descomunal éxito empresarial. Fue la historieta de La Doctora Corazón la que
aumentó las ventas con un tiraje inusitado de 250 mil ejemplares. Poco tiempo
después, además de Memín Pinguín, surgieron los melodramas de Lágrimas, Risas y
Amor, ilustradas por Antonio Gutiérrez y Federico Curiel, con las historias de
María Isabel, Rubí, Yesenia, Gabriel y Gabriela y El Pecado de Oyuki, cuya
popularidad trascendió a la televisión y al cine.
Guillermo de la Parra Loya también
incursionó como escritor dando vida a las historietas: Rarotonga, Alborada, El
Canalla, Orlando y Fabiola, Paulina, Kendor y Fuego.
A tal punto llegó la popularidad de
Memín Pinguín en los años sesenta, que su figura se paseaba en los carros
alegóricos durante el carnaval veracruzano. En 1990, el Ministerio de Educación
de Filipinas declaró lectura obligada en las escuelas la traducción de la
célebre historieta mexicana al considerar que inculcaba la unión familiar y la
tolerancia social.
La historieta superó con creces el
millón y medio de ejemplares semanales, que eran distribuidos en México,
Colombia, Venezuela, Perú, Italia, Hong Kong, Irán e Indonesia. Aunque se
publicó una versión en inglés, su venta en Estados Unidos fue efímera porque el
gobierno estadunidense prohibió hace poco más de cuatro décadas su distribución
al calificar la traducción como pésima y aburrida.
Con el paso del tiempo, las ganancias se
multiplicaron de manera significativa. La familia invirtió el dinero en la
compra de hoteles y en el fortalecimiento de la editorial.
También creó una compañía
cinematográfica y una constructora inmobiliaria.
Yolanda y Guillermo tuvieron cinco
hijos; y más adelante, cuando adquirieron la mayoría de edad, cada uno de ellos
asumió una determinada responsabilidad en los negocios:
Iddar se encargó de la cadena hotelera,
Tonatiuh administró durante varios años la editorial, Manelick atendió los
vínculos comerciales en Japón y China antes de asumir la presidencia de la
actual editorial VID, mientras que a Cristal le tocaron las relaciones
públicas, y sólo Emoé optó por el camino de la actuación profesional.
Con este desahogo de trabajo, doña
Yolanda, poco antes de morir el domingo 8 de agosto de 1999, a la edad de 74
años, víctima de una embolia pulmonar, pasó buena parte del tiempo en su casona
de San Ángel, en el sur del Distrito Federal, dedicada a la pintura y a
escribir sus memorias que se quedaron inconclusas en el disco duro de su
computadora; pero que aún en vida encabezó con el título: “Aromas del Tiempo”,
y que se responsabilizó de publicarlo la propia Editorial Vid, que en 2006
cumplió su quincuagésimo aniversario y que actualmente comercializa 60 revistas
de historietas ilustradas.
A CATORRAZOS
El presidente de la editorial VID,
Manelick de la Parra defeño de 56 años de edad, casado en segundas nupcias con
una soprano rusa y padre de tres hijos dedicados de tiempo completo a la música
y a la actuación, recuerda que a los siete años vendía en forma clandestina las
historietas de Memín Pinguín.
Así recuerda aquellos días: “Los sábados
por la mañana me levantaba muy temprano. Me iba al Parque Hundido, que estaba a
unas cuantas cuadras de mi casa en la colonia Narvarte, y allí en el suelo me
sentaba a vender las revistas en 50 centavos, a mitad de precio. Pensaba que se
trataba de números atrasados, pero en realidad mis papás las llevaban a la casa
con tres semanas de anticipación a su distribución en los puestos de
periódicos. Esto lo supe a los pocos meses cuando mis papás, extrañados por las
inexplicables mermas en la venta de ejemplares, contrataron a tres
investigadores policiacos. Nunca dieron con el origen de las historietas
desaparecidas. Un día mi mamá me siguió a hurtadillas hasta el Parque Hundido y
descubrió el misterio”.
Yolanda Vargas Dulché convirtió la ingenua
travesura de su hijo en una nueva y exitosa historieta: El Charrito de Oro, un
Llanero Solitario a la mexicana caracterizado en fotomontaje por Manelick que
se publicó semanalmente durante casi un lustro.
La historieta contaba la vida “de un
niño astuto y persistente, que vencía a los malvados con demoledores guamazos y
patadas voladoras. Yo me sentía orgulloso de ser El Charrito de Oro hasta que
un día mis compañeros de escuela, se enteraron de que yo era ese superhéroe.
Desde ese momento, muchos de ellos, los más bravucones, me desafiaron a golpes,
y en repetidas ocasiones tuve que darme de catorrazos a la salida de la
escuela”.
Hoy en día, Manelick (padre de la
destacada directora de orquesta sinfónica, Alondra de la Parra) luce en su
oficina de la editorial que preside desde 2001, un cuadro con la ilustración de
dicho personaje, además de su título obtenido en la Universidad parisina de La
Sorbona como licenciado en literatura, un par de diplomas por sus estudios
cinematográficos realizados en Nueva York y en Los Ángeles.
También en su despacho se observan dos
importantes reconocimientos: el segundo lugar otorgado por el Instituto
Mexicano de Cinematografía por el guión del cortometraje La Verdadera Historia
de Joaquín Murrieta, y el premio Diana-Novedades que recibió en 1988 por su
novela Los vuelos del Deseo. Sin embargo, a la fecha, su máximo orgullo es el
número uno de Memín Pinguín, que guarda con llave en su escritorio, adquirido
hace tres años en Tepito en tan sólo 3 mil 500 pesos.
¿Quién es el dibujante de Memín Pinguín?
Sixto Valencia es el sexto de doce
hijos, seis hombres y seis mujeres. Nació en Tezontepec el 28 de marzo de 1934.
Su padre fue Manuel Delfino, que firmaba como Manuel de Valencia, de oficio
agricultor.
Para poder mantener a la numerosa
familia, Manuel Delfino adquirió una pulquería conocida como “El Marino”.
La madre de Sixto Valencia de nombre
Pascuala Burgos Aguirre fue oriunda del pueblo de Contreras, pero se fue a
vivir muy chica allá a Tezontepec. Para ayudar en los gastos de la casa,
bordaba manteles con gancho y cosía pantalones a destajo en una fábrica
administrada por unos franceses, que le pagaban a doce centavos cada pieza.
Desde muy pequeño, junto con tres de sus
hermanos, Valencia trabajó en la carpintería. Al cumplir los 11 años, sus cinco
hermanos fallecieron por diversas causas.
El resto de la familia se vino a radicar
al Distrito Federal. En la capital continuó con sus estudios de primaria y
secundaria, pero no pudo proseguir, porque lo suyo, dice Valencia, “era el
dibujo. Me inscribí en la Academia de San Carlos. A los dos años, en cuanto
terminé la carrera de dibujo publicitario entré a trabajar en el directorio
telefónico.
Poco tiempo después, vi un anuncio en el
periódico donde solicitaban un aprendiz de dibujante para el Pepín. De
inmediato me entrevisté con Guillermo Marín que en ese tiempo hacía la
historieta Cumbres de ensueño.
A partir de ese momento participó en
historietas como El Halcón Negro, El Hombre Mosca, El Látigo Negro, El caballo
Invencible, Adelita y sus Guerrillas, El Libro Único y Los Milagros de cristo,
en la que hizo equipo con Yolanda Vargas Dulché. Tiempo después harían Memín
Pinguín, historieta que dibujó durante siete años a partir de 1962.
Actualmente, Valencia es padre de tres hijos. A sus 74 años afirma
orgulloso: “disfruto como nunca la vida y a mis tres nietas. A pesar de que
tuve parálisis temporal en el brazo derecho y de que padezco diabetes, como
consecuencia del exceso de trabajo y de las pocas horas de sueño. Gozo de buena
salud, y no perdono de vez en cuando unas carnitas, un consomé de barbacoa, un
par de tequilas y una partida de dominó con los amigos”.
DISCRIMINACIÓN RACIAL
Como hace 40 años, Estados Unidos
rechazó a Memín Pinguín. Pero ahora no por considerarlo “pésimo y aburrido”
sino por “racista”. La Casa Blanca, organizaciones de afroamericanos, el
reverendo Jesse Jackson, entre otros, condenaron la emisión de las series de
timbres de correo de Memín Pinguín que el gobierno mexicano decidió sacar a la
venta días después de que el presidente Vicente Fox comentó que en suelo
estadunidense “los mexicanos hacen trabajos que ni los negros quieren hacer”.
Esta desatinada declaración provocó una andanada
de críticas por parte de Washington, que calificó lo dicho por el EX mandatario
mexicano como una actitud “xenófoba”. Se le exigió una disculpa a Fox, la cual
nunca llegó. Quizá para atenuar el diferendo, el gobierno mexicano emitió las
estampillas de Memín. Y sucedió lo que todo el mundo ya conoce.
A pesar de las exigencias y alegatos de
Estados Unidos y del reverendo Jesse Jackson, quienes quizá olvidaron que en el
sur de la Unión Americana se impedía en el siglo pasado a los negros el acceso
a escuelas y baños públicos y se les obligaba a viajar en la parte trasera de
los camiones urbanos, las estampillas de Memín se vendieron de un día para otro
como pan caliente. En apenas unas cuantas horas, el precio oficial de 32.50
pesos se disparó, en 2005, en el sitio de subastas de E-bay a 147 dólares
(aproximadamente 1,586 pesos).
Jorge Pulido, presidente de Contacto
Braille A. C., es Licenciado en Periodismo, locutor y productor radiofónico.
Puedes escribirle a:
También puedes escucharlo en los
programas de radio: En Exclusiva y Periplos transmitidos semanalmente en
Tiflos, La Radio que se Ve
www.contactobraille.com
Autor: Jorge Pulido. México,
Distrito Federal.