Mi Lente
“MAMA MÍA”
“¡Mama Mía!” uno de los musicales más
exitosos de los últimos años, ha sido representado en más de 170 ciudades a lo largo
de 10 años. Este musical inspirado en las canciones del grupo de pop ABBA, ha
sido visto ya por más de 90 millones de personas en escenarios de Europa, Asia
y América.
La adaptación cinematográfica de la obra
pretende el mismo éxito, aunque atraer al público al cine con un musical no
suele ser tarea fácil, ya que independientemente de su calidad, no es un género
que arrastre a la gente en forma masiva (quizás si hicieran uno con superhéroes
o Harry Potter, y aun así…. ¿?)
La historia es la misma de la puesta
teatral, pero aprovecha las ventajas que el cine ofrece. Principalmente
locaciones en exteriores, que proveen de paisaje y bellezas naturales. Donde el
escenario se quedaba pequeño y limitaba las secuencias musicales al reducido
espacio, el cine saca el máximo partido a una espléndida y paradisíaca isla
griega con sus formidables vistas.
La premisa es sencilla y la trama se
desarrolla sin demasiadas complicaciones para que todo fluya con facilidad al
ritmo de la música. Un enredo familiar es el hilo conductor de la historia y
las canciones, al ritmo del pop sueco de ABBA, son parte de la narrativa
mediante la cuál, los personajes muestran sus sentimientos, mientras canta y
bailan. Las canciones del grupo, que han sido introducidas de tal manera que
las letras encajan con la historia ideada para el musical --no estoy del todo
seguro si algunas han sido variadas o ligeramente adaptadas, a pesar de que
recuerdo haberlas escuchado por la radio, cualidad de la música que se disfruta
no importando que uno desconozca el idioma- en estos números no hay grandes
alardes escénicos ni rebuscadas coreografías. Más bien todo se desarrolla con
una calculada espontaneidad, buscando algo fresco y dinámico, y transmitiendo
en todo momento una sensación de “falsa” improvisación que le da un toque al
conjunto mucho más natural y menos ampuloso que el de otros musicales.
Es por esta sensación de “falsedad” que
el musical no ha todos gusta, lo mismo ocurre con la Opera. Eso de que el
personaje se pone dramático y, esperando un discurso serio, nos sale con una
canción y mas aun, que tiene que forzar la pose para “acomodarse” a cantar es,
por su falta de naturalismo, algo que mucha gente mueve a risa. O peor; esta
vez me tocaron en el cine unos jóvenes en la fila trasera, que exclamaban con
cierto fastidio: “Oh no, otra vez” y se ponían a platicar, distraídos del
espectáculo.
No obstante “Mama mia” es una obra de carácter marcadamente
comercial, que busca el éxito sin complicaciones. Va directo al consumo y esto
lo facilita lo famoso y pegajoso de las canciones. Apela a un público no muy
exigente y dispuesto a pasarla bien comiendo palomitas. Y lo consigue con
creces gracias al reparto que es de primer nivel. Meryl Streep es por todos
reconocido su talento y su versatilidad. Aquí, lejos de sus habituales y
complicados papeles dramáticos, retoma sus inicios como actriz de musicales de
Broadway, cosa que muchos ignoran. Su hija en la ficción, Amanda Seyfried, es
la que más sorprende a la hora de cantar, con una voz dulce que aguanta bien
los tonos más agudos. Pero las que se llevan la película son las dicharacheras
amigas de Donna/Streep, interpretadas por las excelentes actrices –ellas sí de
perfecta trayectoria como especialistas de musicales- Julie Walter, la loba
solitaria, como a sí misma define a su personaje; y Christine Baranski, la
ricachona aficionada a los divorcios y a la cirugía plástica. Ambas consiguen
que sus apariciones sean de las más divertidas de toda la película.
Como musical que es, “Mama Mía” La
película, está lleno de energía. Te atrapa y no aburre. La trama es simplona y
los personajes no están 100% desarrollados, motivo por el cuál parte de la
crítica se ha podido cebar con ella, pero eso es lo de menos porque no supone
un impedimento para recordarnos épocas gloriosas del musical. Al fin y al cabo,
lo que importa es que la historia interese y los personajes gusten para que
luego los números musicales hagan el resto, y en mi opinión, lo han conseguido
en su sencillez. No hará historia como “Amor sin Barreras” o “Cantando bajo la
lluvia”. Pero por lo menos es una alternativa al cine de “acción” que satura
nuestras salas.
Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún,
Quintana Roo. México.