LAS PLANTAS EN FUNCIÓN DEL SER HUMANO
En este número de la revista,
abordaremos un tema, que poco a poco iremos desarrollando, pues por ser tan amplia
la información, requiere de varios capítulos.
Desde épocas muy lejanas, las plantas,
no solo han sido utilizadas como medio decorativo, también las tenemos en
cuenta cuando queremos rendir un homenaje, o cuando deseamos trasmitir a través
de su hermosura y delicadeza, el cariño que profesamos por los amigos, o
nuestros seres queridos.
Existen numerosas especies, las que se
diferencian unas de otras por su color, perfume, forma de reproducción, tamaño,
nombre común, que depende de la región en que se encuentren, y también de las
condiciones climatológicas necesarias para su cultivo.
A través de los siglos, el hombre se ha
internado en el reino vegetal, para escudriñar sus secretos en la búsqueda de
alimentos para subsistir.
Con ello comenzó a reconocer las
cualidades de las plantas, y encontró en ellas un alivio a sus padecimientos,
fueron por tanto las plantas medicinales, el primer arsenal terapéutico del
hombre.
En la edad media se generaliza su uso,
aunque en gran parte de los casos, se le atribuían propiedades mágicas.
Ya en la primera mitad del siglo XIX,
los boticarios no se limitaban al simple almacenamiento de las hierbas secas,
para la preparación de infusiones medicinales, sino, que se dedicaban además, a
la confección de todo tipo de tinturas, extractos y jugos, que a su vez, eran
utilizados en la preparación de siropes, gotas, infusiones, ungüentos y
linimentos.
Este período, no sólo marcó el auge de
la reputación de las plantas medicinales, sino además, el inicio de su
declinación. La segunda mitad del siglo XIX, trae consigo importantes
descubrimientos para el naciente campo de la química, siendo las plantas
medicinales, uno de los principales objetivos de los químicos de la época,
quienes se dedicaban al aislamiento de los principios activos puros, o de un
conjunto de sustancias cuya acción pudiera reemplazar a la droga cruda.
Por lo anteriormente expuesto,
trataremos el uso de algunas plantas medicinales, de las que no solo daremos a
conocer, para qué son útiles, sus nombres científicos, el nombre común por el
que se les conoce, y sus características.
Es interés nuestro en próximas
publicaciones, explicar como es que se siembran, y las condiciones que requiere
el clima para poder cultivarlas.
Dentro de ellas tenemos el ajo, que científicamente
se denomina Allium Sativum L, la cual tiene un color verde intenso, muy
parecido a la hierba, sus hojas tienen un largo de 30 cm. y están agrupadas en
roseta. Presenta bajo tierra pequeños bulbos separados en muchos bulbitos
(dientes) y sus flores están agrupadas a modo de sombrilla de color blanco
purpúreo.
Las propiedades medicinales se
encuentran concentradas en los bulbos, y pueden ser utilizados para disminuir y
combatir la sacro lumbalgia y los dolores de estómago, elimina los parásitos
intestinales, baja la fiebre, destruye los microbios, cura el hongo, provoca la
expulsión de mucosidades y flemas de las vías respiratorias, siendo muy útil
para hacer inhalaciones y aliviar a los asmáticos, saca los gases acumulados en
el aparato digestivo, mejora y facilita la digestión, reduce la presión
arterial y estimula la función del corazón.
Forma de preparación y administración:
Para preparar las cataplasmas, se
machacan algunos dientes de ajo, y se amasan con aceite o miel, hasta lograr una
masa fácil de aplicar sobre la parte afectada, la cual debe cubrirse después de
la aplicación, con un paño, se emplea para aliviar dolores reumáticos, úlceras,
quemaduras y otras afecciones de la piel.
Como cocimiento, se pone a hervir
durante 5 minutos 10 o 12 dientes de ajo, lo que equivale aproximadamente a 20
gramos, en una taza de agua o leche, se deja reposar entre 5 y 10 minutos y se
bebe una taza 3 veces al día, esto es aconsejable para el insomnio y la presión
alta.
Para preparar el laxativo, se machacan y
exprimen en un paño limpio 10 dientes de ajo, se le agregan 2 cucharadas de
aceite, y 2 tazas de agua hervida. Este laxativo posee acción bactericida,
eliminando microbios productores de enfermedades del intestino.
La tintura se prepara triturando media
libra de dientes de ajo, los cuales se incorpora a un litro de alcohol al 70%,
se agita, a los 10 días y se toman de 20 a 30 gotas tres veces al día. Se
utiliza para activar el funcionamiento del hígado y el corazón.
Las inhalaciones o vaporizaciones
deberán hacerse en un local ventilado, para evitar el cambio brusco de
temperatura al salir del lugar, con agua bien hirviendo y al romper el hervor,
es que se agrega un diente de ajo macerado, se espera unos segundos antes de
apagar el fuego, y cubrir la cabeza y el recipiente con un paño, para de esta
forma aprovechar mejor los vapores, este procedimiento puede realizarse hasta
tres veces al día.
Algunas plantas son capaces de producir
vapores con propiedades medicinales, cuando se vierte sobre ellas, agua
hirviendo.
El beneficio de los ejemplares
botánicos, podemos obtenerlos partiendo de tres estados, el fresco, (tal como
se cultiva), el seco, que también es conocido como droga seca, porque mantiene
sus propiedades medicinales, durante un mayor período de tiempo, y los
medicamentos preparados a partir de ellas.
Continuará……
Autora: Milaydis Machado Padrón.
La Habana, Cuba.