LAS MUJERES, POR LA LIBERACIÓN DEL TABACO
Las mujeres somos un blanco importante
de la publicidad de cigarros, pues las tabacaleras ven en nosotras un segmento
del mercado vulnerable, con potencial para volvernos adictas [1] cómo lo
muestra el crecimiento de mujeres fumadoras.
Las encuestas nacionales informan que
alrededor del 16% de las mujeres mexicanas son consideradas fumadoras. [2]
Gracias a factores cómo la publicidad, muchas deciden iniciarse siendo menores
de edad, entre 15 y 19 años de edad. Un estudio con mujeres mexicanas reveló
que fuman casi siempre que sienten ansiedad (94% de las veces) y cuando sienten
depresión (92%). Muchísimas (81%) han intentado dejar de fumar sin lograrlo
[3]. La mayoría de las fumadoras conviven con niños –que se vuelven fumadores
pasivos. [3]
Una de cada cuatro mujeres fumadoras
morirá por causa del tabaquismo. Si fumamos igual que un hombre, tenemos más
riesgo de cáncer de pulmón. Si una mujer se expone al humo de tabaco
continuamente, por ejemplo, si vive con un hombre fumador, sus riesgos de
padecer cáncer de pulmón aumentan de 20 a 30%. Los niños de hogares con humo de
tabaco tienen más riesgo de asma, bronquitis, tos, neumonía y otras
enfermedades. En algunos países, el cáncer de pulmón en mujeres es más
frecuente que el cáncer de mama. [1]
Las tabacaleras han asociado
tramposamente la emancipación de la mujer con el fumar. Aunque las fumadoras
reconozcan los mensajes falaces de la publicidad y la mercadotecnia, siguen
fumando. Muchas asocian el fumar con una buena imagen corporal, con pasársela
hiperbien, con madurez, independencia y sofisticación. Fuman ante la angustia
que les provoca la doble jornada que implica responsabilizarse por el trabajo
fuera y dentro del hogar. Las tabacaleras diseñan cigarros especialmente para
nosotras: con buenos aromas, más delgados; light; que no huelan mal. Todo para
ocultar la nicotina y el alquitrán que tiñen los dientes y dan mal olor, además
de los cuarenta y tantos cancerígenos que tiene el humo de tabaco. [4]
A las mujeres, para no caer en la
adicción, no nos basta con recibir información o que se abran clínicas para
dejar de fumar. Tenemos que beneficiarnos de las políticas públicas: México se
comprometió a apoyar un marco internacional para controlar el tabaquismo. Entre
las medidas acordadas están la de limitar la publicidad de cigarros, poner
advertencias gráficas en las cajetillas, incrementar los impuestos al tabaco y
promover que no se permita fumar en lugares públicos.
Todo esto, contribuirá a que las mujeres
mexicanas nos liberemos del tabaquismo.
1.
Samet J, Yoon S, eds. 2001. Women and the Tobacco Epidemic - Challenges for the
21st Century Geneva: World Health Organization.
2. Kuri-Morales PA, Gonzalez-Roldan JF,
Hoy MJ, Cortes-Ramirez M. 2006. [Epidemiology of tobacco use in Mexico]. Salud
publica de Mexico 48 Suppl 1:S91-8.
3. Diaz-Barriga L, Lovaco M, Chavez E.
2006. Modelo de atención al tabaquismo en centros de integración juvenil;
tratamiento a mujeres trabajadoras en una unidad móvil. In Tabaco y Mujeres,
ed. C Fernandez. México: Centros de Integración Juvenil, A.C.
4. Fernández C, Gómez P. 2006. Factores
asociados al consumo de tabaco en mujeres adolescentes, jóvenes y adultas. In
Tabaco y Mujeres, ed. C Fernandez. México: Centros de Integración Juvenil, A.C.
Autores: Equipo de trabajo Por una
Cultura Libre de Humo de Tabaco que ha colaborado con el Dr. James Thrasher del
INSP de Cuernavaca Morelos.
Enviado por: Olivia Ortiz. México,
Distrito Federal.