LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS CON DISCAPACIDAD VISUAL ¿DEBE VENDERSE COMO UNA MERCANCÍA?

 

Por más de 21 años los niños con discapacidad visual han obtenido respuesta a sus necesidades en el CRECIDEVI, Centro de Rehabilitación para Ciegos y Débiles visuales, institución que en la búsqueda de dignificar al niño con discapacidad visual ha ofrecido programas exclusivos, innovadores y únicos a nivel nacional, que benefician a niños desde los 40 días de nacidos hasta la edad escolar primaria, en este caso, uno de sus propósitos principales es la integración del niño a una escuela regular. En nuestro país, además de CRECIDEVI, no existen instituciones que proporcionen este servicio especializado.

En meses anteriores, el patronato Fundación Conde de Valenciana (institución de la cual depende CRECIDEVI) ha decidido cerrar el servicio del área infantil, situación que nos preocupa sobremanera ya que muchos de los niños quedarán sin seguir su formación, rehabilitación e integración a una escuela regular y por tanto a la sociedad.

Si consideramos que la educación es la base del éxito en la vida, es realmente indignante que el futuro de estos niños se vea afectado a tan temprana edad y particularmente por un argumento vacío y falaz del Patronato: que el área infantil de CRECIDEVI no es redituable.

En ¿qué sentido no es redituable? ¿No es ganancia suficiente ya el simple hecho de lograr integrar a un niño ciego a la sociedad? ¿No es ganancia el formar a una persona productiva, hacerla independiente? ¿No es ganancia reivindicar a la persona con discapacidad visual cambiando la perspectiva del “cieguito limosnero” a “la persona profesionista”? CRECIDEVI se ha encargado por más de 21 años de formar personas. Personas con valores, independientes, comprometidas con la sociedad a la que pertenecen, capaces de vivir una vida digna y plena en medio de esta sociedad tan demandante, personas capaces de afrontar los retos que la vida normovisual nos plantea día a día.

El cierre del área infantil de CRECIDEVI es asunto inminente, no hay vuelta de hoja al término brusco de esta historia en la que niños que hasta la fecha asistían a su preparación para la vida. El libro se ha cerrado y es hora de que los niños busquen otras instituciones que por lo menos les proporcionen la integración digna en la sociedad.

Demandamos la creación de al menos una institución que ofrezca educación, rehabilitación, seguimiento en la integración escolar, al menos que cubra esos puntos pues las instituciones que actualmente existen, tienen la visión de el ciego como negocio y no como una persona que merece una vida digna al igual que cualquier otro.

Por un lado ILUMINA y CADIVI, en el sector privado, no ofrecen al usuario más que una rehabilitación superficial y fragmentada basada en una copia mediocre, deficiente y limítrofe de los programas de CRECIDEVI, a la vez que cobran al usuario una cuota por sesión en la que la única ganancia es la que se queda en el bolsillo de la institución. CAM y USAER por parte de la SEP son sólo servicios adicionales a la educación regular en la que no hay más visión que la de tener al niño tantos años como sea suficiente en la escuela aunque sus procesos de enseñanza-aprendizaje sean completamente inexistentes, no importa que el niño adquiera los contenidos del programa educativo siempre y cuando existan niños en el CAM o USAER y garanticen el pase automático al siguiente ciclo y un trabajo seguro para el profesor encargado del área.

Denunciamos pues que la oferta educativa para los niños ciegos que salen de CRECIDEVI y no sólo para ellos, para el resto de la población con discapacidad visual que pueda requerir de servicios como educación, rehabilitación e integración a la sociedad y a una escuela regular, es si no nula, completamente ineficiente.

Instituciones como la Fundación Conde de Valenciana, CADIVI o ILUMINA están poniendo un precio a la dignidad humana, un precio que tiene que dejar ganancias para ellos más allá que la enorme ganancia per se que el progreso de la población con discapacidad visual ya es.

¿Cuál es el precio que la sociedad tiene que pagar a una institución por cubrir una demanda básica como la educación? Es obligación de las personas con preparación responder a las necesidades sociales, evidentemente todos buscamos una ganancia pero la vida digna de un niño es algo que no tiene precio.

 

Autora: Profesora Mirsa Ramírez Reyes. Especialista en educación especial para ciegos y débiles visuales. México, Distrito Federal.

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