KAGEMUSHA, LA SOMBRA DEL GUERRERO

 

Ficha técnica:

Título original: Kagemusha

Título en español: La Sombra del Guerrero

Año: 1980

Director: Akira Kurosawa

Guión: Akira Kurosawa & Masato Ide

Música: Shinichiro Ikebe

Fotografía: Takao Saito & Masaharu Ueda

Reparto: Tatsuya Nakadai, Tsutomu Yamazaki, Kenichi Hagiwara, Daisuke Ryu, Masayuki Yui, Toshihiko Shimizu

Producida por: George Lucas y Francis Ford Coppola,

 

Sinopsis:

En el Japón medieval, devastado por las guerras feudales, en una época llena de conflictos, Shingen, un poderoso caudillo, ha alcanzado tanta fama como el lema escrito en su estandarte de guerra: “Rápido como el viento, sereno como el bosque, fiero como el fuego, inmóvil como la montaña”. Mientras yace agonizante por las heridas sufridas en el combate, Shingen ordena a sus guerreros que encuentren a un doble que le sustituya, para mantener su muerte en secreto e impedir que sus enemigos aprovechen la circunstancia para atacar. El “kagemusha” (la sombra del guerrero), un ladrón de poca monta, debe hacerse pasar por el señor de la guerra tras la muerte de éste y erigirse en comandante de una gran alianza de 25.000 samuráis.

 

Comentario:

George Lucas y Francis Ford Coppola, admiradores del gran maestro japonés, que por aquellos años tuvo problemas para financiar sus películas, ofrecieron costear “Kagemusha”, proyecto que Kurosawa había abandonado por el altísimo monto que implicaba. Situación que le produjo una aguda crisis de la que –para regocijo de los cineastas del mundo- logró salir gracias al apoyo de los dos estadounidenses, con quienes se vinculó en una agraciada devoción por el cine.

Como lo comentó en su oportunidad el destacado crítico de cine Luis Martínez del Diario El País: Kagemusha es una “…obra impresionista en la que por encima de todo destaca una puesta en escena eléctrica… Obra magistral (...) un filme de belleza visual apabullante, de impagable riqueza plástica, y crea una insólita combinación de drama épico e intimismo”.

“La sombra del guerrero” es un excelente film -premiado en Cannes y otros festivales-, con fotografía y banda sonora exquisitas, y un guión memorable.

Este es un Kurosawa “extraño” porque en esta película hay un protagonista pero realmente no le da tanta importancia al individuo como al grupo, no busca un héroe sino más bien todo lo contrario y valora más el esfuerzo del grupo que el valor de una sola persona.

Kurosawa buscaba ensalzar la figura del Samurai como grupo y no de manera individual como lo hace en “Yojimbo”. Para conseguir esto basa la película en hechos históricos (aunque con muchas licencias para darle un sentido más poético como en él es habitual).

Kurosawa vuelve a deslumbrar en el terreno estrictamente técnico del film. Él y Ford manejan la cámara como pocos han sabido hacerlo. El cambio de planos, así como los encuadres realizados en toda la obra, son de registro de insuperable por su calidad técnica, escénica y dramática. Las batallas son trepidantes y mezcla perfectamente ritmos lentos para escenas dramáticas o explicativas con ritmos rápidos, incluso frenéticos en las batallas y momentos de acción. La lucha de los rifles contra las lanzas, es una de las muchas escenas inolvidables de las que Kurosawa dejó como herencia al cine del mundo. El final de la película es simplemente perfecto, Kurosawa provoca con su impecable dirección que le tiemblen a uno las piernas.

De Akira Kurosawa se dice que es uno de los candidatos al mejor director de la historia. Genuino maestro. Nadie ha superado la maestría de Kurosawa en la técnica cinematográfica. Mientras parecía muerto en su país natal, a pesar de “Los 7 samuráis”, “Vivir”, “Rashomon”, “Trono de sangre” (nunca Macbeth fue tan bello), “El infierno del odio”, etc. emigró a la URSS y realizó “Dersu Uzala”, para demostrar que aún le quedaban muchas batallas por librar, Kurosawa (la maestría del cine) lidera la historia del cine junto a los elegidos: Chaplin, Murnau, Fritz Lang, Kubrick, Welles.

Solo a Kurosawa le quedan, como anillo al dedo las palabras de su propio guión de “Kagemusha”:

“El viento, el bosque y el fuego quedaron con la montaña…y la montaña acabó por moverse”.

 

Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún, Quintana Roo. México.

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