DON JUAN ALDAMA

 

Don Juan Aldama nació en San Miguel el Grande, hoy San Miguel de Allende en 1774. Pertenecía a una familia acomodada y se dedicó a la milicia. Formó parte del regimiento Dragones de la Reina del cual Ignacio Allende era capitán. Estuvo presente mientras se formaban y se condensaban las tropas insurgentes en Perote y Jalapa. En 1808 regresa a San Miguel.

Formó parte de la conspiración de Valladolid y asistió a las juntas que se llevaban a cabo en Querétaro, en la casa del corregidor Miguel Domínguez y su esposa, Josefa Ortiz de Domínguez. Al igual que todos los que se reunían, su propósito era el de buscar la independencia de México y obtener más beneficios políticos para los criollos. Allende y Aldama dirigirían el movimiento e Hidalgo los apoyaría para así obtener el favor popular.

La conspiración fue descubierta y lo que se planeaba para el dos de octubre de 1810, se adelantó para el 16 de septiembre. La corregidora había mandado un mensaje para alertar a los conspiradores; Aldama, parte hacia Dolores donde se entrevistó con Hidalgo y Allende. Los tres caudillos llegaron a la conclusión de que antes de que fueran aprehendidos, había que apresurar el movimiento. En la madrugada de ese día, 16 de septiembre de 1810, Hidalgo después de promulgar su “famoso grito”, inició la Guerra de Independencia.

Juan Aldama fue nombrado Teniente Coronel en Celaya el 21 de septiembre; participó en la captura de muchos españoles y se le encargó que cuidara a los presos con ayuda del ejército insurgente. No estuvo de acuerdo con el saqueo de las casas de los españoles que Hidalgo permitía. Para octubre, Hidalgo le había dejado parte de su gente para que pudiera recorrer Guanajuato buscando gente que se uniera a él y a la causa. Observaba detenidamente los movimientos del virrey realista, Félix María Calleja. Posteriormente se volvió a unir a las tropas de Hidalgo y se formó un ejército de notables fuerzas.

Aldama participó en la batalla del Monte de las Cruces, en donde el ejército insurgente de Hidalgo el generalísimo obtuvo una gran victoria. Se opuso, junto con Allende, a dejar la Ciudad de México en ese punto sin atacarla. La retirada representó el mayor error de todos ya que nunca llegaron al propósito de capturar al virrey. Se ordenó la retirada hacia Guadalajara, dándole la ventaja a partir de ese momento al ejército realista. Aldama se unió a Allende para defender Guanajuato, Zacatecas y Guadalajara.

En la batalla del Puente de Calderón, fue uno de los principales comandantes pero esa vez perdieron a manos de los realistas. Fueron muchas las pérdidas y Allende recomendó enfilarse hacia el norte para reabastecerse y reorganizar el ejército. Necesitaban armas y dinero y propusieron pedir ayuda a Estados Unidos. Nunca llegaron ya que fueron capturados a traición en Acatita de Baján y juzgados en Chihuahua. Aldama fue fusilado el 26 de junio de 1811. Su cabeza fue expuesta hasta 1821 junto con la de Hidalgo, Jiménez y Allende en la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato. Sus restos descansan en la Columna de la Independencia.

 

Casa de la cultura de Cancún.

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