Secretaría de Cultura Casa de la Cultura
de Cancún
JORGE Y EL DRAGÓN
Muy exitoso está resultando el programa de
fomento a la lectura en la Biblioteca pública de la Casa de la Cultura de
Cancún, donde los niños aprenden a sentir amor por el hábito de la lectura, que
los acerca de manera importante al mundo de las letras, las expresiones y el
conocimiento, y por ello estos eventos en la biblioteca se realizan los jueves
por la tarde y sábados en la mañana. La entrada es gratis.
Este jueves 18 de septiembre, a partir
de las 5 de la tarde, en el espacio “Círculo de Lectura para Niños” se hizo una
cordial invitación a todos los peques de 6 a 12 años a compartir la lectura con
el cuento Jorge y el Dragón, de la autoría de Gabriela Rábago Palafox e
ilustraciones de Araceli Suárez Gómez, dirigido a los niños.
Como es costumbre las bibliotecarias,
señoras Isabel Flota Medrano, acompañada por Gerónima López Gómez nos
comentaron que:
“Cuando lo encontró en aquella visita al
campo, era un ser tan pequeño como un renacuajo”.
“Al principio, el niño pensó que eso
era, y metió al dragón en el mismo frasco que sus larvas de rana”.
“Hasta que vació los animales en el
lavabo del cuarto de baño, no se dio cuenta que el más oscuro era un dragón: en
medio de los renacuajos que buscaban felices el borboteo del grifo”.
“El dragón desplegó sus minúsculas alas
y haciendo grandes esfuerzos realizó un corto vuelo que terminó en la tapa de
una botella de loción”.
“Con suavidad, Jorge lo tomó entre sus
dedos y lo llevó a la cocina para que se calentara. Cuando estuvo seco, el
dragón manifestó su alegría moviendo las alas como si quisiera aplaudir. Abrió
el hocico y arrojó al aire una chispa”.
“Que con el tiempo sería una llamarada”.
“Desde entonces, el dragón hizo las
veces de mascota de Jorge”.
“Le gustaba que el niño abrillantara su
cuerpo con aceite; que lo sacara a pasear prendido de su camisa como si fuera
un distintivo: que jugara con él mojándole las patas en tinta para que luego el
dragón dejara sus huellas en la libreta del niño”.
“El dragón crecía aproximadamente al
mismo ritmo que Jorge. Si a Jorge se le oscureció el cabello, al dragón se le
puso la piel de una hoja de naranjo. Y cuando la voz de Jorge se hizo grave, el
dragón Podía cortar el aire con una llamarada roja y verde y azul, fina como
una espada”.
“El dragón deambulaba por las
habitaciones de la casa golpeando sin brusquedad los muebles con su enorme
cola; pero el jardín era el sitio que más le gustaba. A las doce del día, bajo
el sol alto y brillante, se echaba a dormir, y soñaba con esas bolas de fuego
que los hombres llaman estrellas. O soñaba en la Antigua China, y se veía a sí
mismo desfilar entre música y bailes y faroles de papel, algún día de fiesta
popular”.
“El dragón era como una montaña
palpitante en medio del jardín”.
“Cuando Jorge creció y se casó con la
mujer que de niña había sido su vecina en la colonia del Valle, se llevó al
dragón a vivir con ellos. En la nueva casa, todos respetaron las caminatas del
dragón por las habitaciones. De noche, se iba volando por las azoteas, los
anuncios iluminados de la vía pública, los aviones”.
“Las nubes se lo tragaban de repente…”.
¿Cómo crees que regresaba a casa? ¿Te
gustaría tener un dragón?
Si te gustó la introducción a este
cuento, solicítales a tus padres o maestros lo localicen por internet para que
terminen de contártelo.