Secretaría de Cultura Casa de la Cultura
de Cancún
LA HISTORIA DE ECO
La Biblioteca Pública de la Casa de la
Cultura de Cancún, hizo una invitación a los infantes de 6 a 12 años, para
participar, el sábado 8 de noviembre, en el Círculo de Lectura para Niños (del
programa a de Fomento a la Lectura) y compartir el cuento “La Historia de Eco”,
que se encuentra incluido en el texto “Mi Libro Encantado, Mito y Leyenda”,
publicado por Eco y Conaculta en 1999, mismo que forma parte de los libros para
niños en la biblioteca de esa institución.
Como es costumbre la bibliotecaria,
señora Isabel Flota Medrano, acompañada por Gerónima López Gómez nos comentaron
que:
“Las ninfas de la antigüedad, hermosas
deidades de los bosques y de las aguas, solían habitar entre los árboles y en
los márgenes de los ríos. En estos últimos se bañaban siempre a la titilante
luz del sol y bajo las hojas estremecidas por la tenue e irisada brisa de la
mañana. Por eso, los griegos llamaban ‘hora de las ninfas’ a la hora del baño,
que era la quinta del día (las once, para nosotros)”.
“Una de estas ninfas se llamaba Eco, y
su diversión preferida consistía en gastar bromas a sus compañeras:
- ¡Dafne! ¡Ven aquí! ¡Pronto… corre…
mira! -exclamaba. Y cuando su compañera Dafne acudía corriendo, no veía nada:
Eco se había desvanecido sin dejar rastro…; hasta que una ahogada risa mostraba
el lugar donde se había ocultado”.
“Eco era también una gran parlanchina;
no sabía permanecer mucho rato en silencio mientras alguien hablaba, sino que
en seguida lo interrumpía y tomaba la palabra para sí”.
“Cierta vez, vio a un pastor que,
sentado sobre una roca, vigilaba a su rebaño. Advirtiendo Eco que algunas
ovejas empezaban a descarriarse, juzgó que era el momento oportuno para
divertirse un poco. Y así, se puso a charlar placenteramente con el pastor,
consiguiendo distraerlo de tal modo de su tarea que, al poco rato, todas las
ovejas desaparecieron sin que él lo notase. Conseguidos sus propósitos, Eco
abandonó aquel lugar riéndose a más no poder de la ingenuidad del pobre pastor.
“Al principio, las compañeras de Eco se
divertían tanto como ella con sus chanzas, pero como quiera que las repetía a
cada instante, vinieran o no a cuento, siendo algunas de ellas tan pesadas como
la que le gastó al pastor, poco a poco se distanciaron en sus juegos y
pasatiempos de su compañera, y terminaron por rehuirla completamente”.
“Aconteció cierto día que la diosa Hera,
reina del Olimpo, descendió al bosque, y Eco la molestó tanto con su inacabable
parloteo, que decidió castigarla”.
- Puesto que Eco no hace otra cosa que
charlar y charlar para burlarse de todos –dijo-, de ahora en adelante la
condeno al silencio. De ahora en adelante no podrá hablar sin que alguien le
haya dirigido la palabra; y solo podrá responder, pero no comenzar una
conversación.
“Eco avergonzada y triste, se internó en
lo más profundo de la espesura, donde vive desde entonces en soledad, sin que
quienes pasan por los alrededores puedan verla”.
“En cierta ocasión, un viajero que
transitaba por el bosque relató que habiéndose extraviado, a la caída de la
noche empezó a oír…”.
¿Qué crees que escucho?
¿Acaso Eco fue perdonada por la Diosa
Hera?
Si te gustó la introducción a este
cuento, solicítales a tus padres o maestros lo localicen por internet para que
terminen de contártelo.