Mi lente
“ESPEJOS SINIESTROS”
“Espejos siniestros” es el remake
hollywodense del film coreano Into the Mirror del año 2003. Como hemos apuntado,
son los orientales quienes primero están registrando los fantasmas que asolan a
las sociedades posmodernas. La particularidad de este estreno es que se trata
de un film realizado por el cineasta francés Alexandre Aja, quien en varias
entrevistas manifestó su antipatía con el terror oriental.
Cuando le ofrecieron hacer la versión
americana de Into the Mirror rechazó el proyecto ya que el filme original le
había aburrido y no lo encontraba interesante. Algo con lo que coincido ya que
la película coreana es aburrida y se podría discutir si era realmente un film
de terror, más aun, contaba una historia similar a “The Grudge”
Este joven director ha resultado una de
las revelaciones de este género en los últimos años con muy buenos filmes, como
“Alta Tensión” (2003) o el sangriento “El despertar del Diablo” (The Hill Have
Eyes, 2005) del guionista Wes Craven. En Aja, se nota mucho la influencia de la
obra de Craven, quien siempre hace una exploración de la naturaleza de la
realidad. Craven, en “Pesadilla en Elm Street”, indaga las consecuencias de los
sueños en la vida real; en “The Serpent and the Rainbow” se retrata a un hombre
que no puede distinguir entre la realidad y una serie de visiones
En “Espejos siniestros” el mismo
Alexander Aja desarrolla el guión e inicia la película con una secuencia Gorè,
-muy bien lograda dentro de su brutal escaatología- un guardia de seguridad que
está huyendo de “algo”. De ahí va presentando a los protagonistas de la
historia: el ex-policía (Kiefer Sutherland) que está dejando el alcohol, que
adora a sus hijos; que tiene conflictos con la esposa; que además tiene broncas
existenciales; después la incendiada “casa maldita” que tiene que cuidar de
noche (en este caso es una tienda departamental y representa un gran logro de
los artistas involucrados en el diseño del set); las misteriosas pistas que
unen los fenómenos y que están volviendo loco al protagonista con lo que
ocurrió en ese lugar. El hombre tiene una serie de visiones que prvienen de los
espejos y que evidencian una realidad profunda que no todos pueden percibir. Al
contarle sus visiones a su hermana, ella no le cree y le atribuye el hecho a su
estrés. Su mujer, una médica forense, es menos comprensiva y piensa que su
marido se ha vuelto peligroso para ella y sus hijos.
Tal vez los defectos del film residen en
la estructura del guión. Mientras que por un lado tenemos una cinta
detectivesca donde se busca resolver el misterio detrás del incendio en el
edificio maldito, de pronto el director intenta convencernos de que lo que
estamos viendo es una cinta llena de fantasmas, demonios y sustos, para acabar
metiendo las obligadas secuencias de lucha, sangre y golpes que desdibujan todo
lo anterior. Pero donde Aja se mete en un embrollo es al explicar la maldición
de los espejos que resulta un tanto confusa. La conclusión me pareció que se
alargó sin necesidad.
Aja ya había anticipado que encararía el
remake por otro camino y es lo que hizo. Esta versión prácticamente no tiene
nada que ver con la coreana y en realidad es una vaga adaptación de la trama
original, recogió la premisa de los espejos pero después la historia la
encaminó por otra dirección, que prometía llevarnos de mano de la adrenalina a
disfrutar de momentos de verdadero terror, pero una serie de elementos inverosímiles
y la grotesca escena de suicidio de la hermana (una escena gorè era mas que
suficiente), destruyen el suspenso de las primeras escenas. Los espejos en el
cine de horror y su capacidad de atrapar al ser humano, hacen posible
visualizar los miedos y angustias que pueden producir catarsis más que
terroríficas: Trampas mortales y, paradójicamente, vivificadoras. Finalmente no
lo consigue. Y es una lástima, porque Alexander Aja es un buen artesano que no
aburre y su buen oficio sostiene un aceptable grado de tensión.
Autor: Rafael Fernández Pineda. Cancún,
Quintana Roo. México.