Secretaría de Cultura Casa de la Cultura
de Cancún
“LA ESCOBA DE LA VIUDA”
Dentro del exitoso programa de fomento a
la lectura denominado “Círculo de Lectura para Niños” que se realiza en la
Biblioteca pública de la Casa de la Cultura de Cancún, donde los niños aprenden
a sentir amor por el hábito de la lectura, este pasado jueves 6 de noviembre,
compartieron la lectura del cuento “La Escoba de la Viuda,” de la autoría e
ilustraciones de Chris Van Allsburg y editado por el Fondo de Cultura
Económica, en 1997, mismo que forma parte de los libros para niños en la
biblioteca de esa institución.
Este libro logra un equilibrio entre la
calidad de la escritura y la ilustración como creación artística. Con un
minucioso trabajo de la palabra, la narración adquiere una belleza y un estilo
muy conjugado con las láminas que además podrían contar la historia por sí
solas. Un relato donde la escritura tiene una estructura similar a los cuentos
tradicionales con ingredientes propios de la narración oral. “La Escoba de la
Viuda” es una historia novelada por los dibujos y pintada por la escritura.
En el libro “La escoba de la viuda”,
Chris Van Allsburg cuenta la historia de una escoba y de una viuda solitaria,
Mina Shaw y el encuentro entre ambas por azar. La antigua dueña de la escoba,
había sido nada más y nada menos que una bruja que, al quedar sin poderes, la
abandona, por lo tanto la escoba busca una nueva existencia sin saber que va a
ser obstaculizada por personas que atentarán contra ella.
Como es costumbre las bibliotecarias,
señoras Isabel Flota Medrano, acompañada por Gerónima López Gómez nos
comentaron que:
“Las escobas de las brujas no son
eternas. Se van haciendo viejas y llega el día en que, aún las mejores, pierden
la capacidad de volar”.
“Afortunadamente, esto no sucede en un
instante. Una bruja puede sentir cómo, poco a poco, su escoba va perdiendo
potencia. Los derroches de energía que alguna vez la elevaron rápidamente al
cielo se van debilitando se van debilitando. Cada vez es más necesario un mayor
impulso para despegar. Las veloces escobas que de nuevas competían con los
halcones, se ven rebasadas por los lentos gansos voladores. Cuando suceden
estas cosas, una bruja sabe que es la hora de desechar su vieja escoba y mandar
a hacer una nueva”.
“En muy raras ocasiones, sin embargo,
una escoba puede perder su poder sin previo aviso y desplomarse, con su
pasajera, tierra abajo... eso es lo que justamente sucedió una fría noche de
otoño, hace muchos años”.
“Del cielo iluminado de la luna, cayó en
picada una oscura cubierta con una capa. La Bruja, junto con su cansada escoba,
fue a parar a un lado de la pequeña casa blanca de una granja, el hogar de una
solitaria viuda llamada Mina Shaw”.
“Al amanecer, la viuda Shaw descubrió
que yacía en su huerto de legumbres, estaba magullada y ensangrentada y no se
podía sostener en pie. A pesar de su temor, y gracias a que era una bondadosa
mujer, Mina Shaw ayudó a la bruja a entrar en su casa y la acostó en la
cama”... ¿Sabes que pasó después?
Si te gustó la introducción a este
cuento, solicítales a tus padres o maestros lo localicen por internet para que
terminen de contártelo.
El autor de este cuento, Chris Van
Allsburg, nació el 18 de junio de 1949 en Grand Rapids, Michigan (Estados
Unidos).
Desde niño sintió atracción por el
dibujo, pero recuerda que: “Ciertas presiones alientan a los dedos pequeños a
aprender primero cómo agarrar una pelota antes que un crayón”.
Cuando ingresó a la Universidad de
Michigan para realizar un curso de arte redescubrió su amor por el arte. Luego
de graduarse en Bellas Artes realizó estudios de escultura en la Escuela de
Diseño de Rhode Island. Si bien comenzó su carrera artística como escultor, sus
obras ya reflejaban una habilidad especial para narrar historias a través de
ellas. Muchas de sus esculturas poseen un sentido fuerte de la narrativa y de
la acción, a la vez que muestran los rasgos ligeramente oscuros y los toques de
humor sutil que tienen sus álbumes ilustrados. De ser un escultor a tiempo
completo, Chris Van Allsburg se fue volcando poco a poco al dibujo.
Su esposa Lisa, productora de un
programa de televisión, lo contactó con el autor e ilustrador David Macaulay,
quien -al observar las creaciones de Chris Van Allsburg-, valoró su potencial
artístico y lo entusiasmó para que las presentara a su editor en Houghton
Mifflin Company.
Walter Lorraine, el editor, coincidió
con Macaulay en que Van Allsburg poseía un talento excepcional y una
comprensión de cómo contar una historia a través de las imágenes. Discutiendo
con el editor acerca de un libro que Van Allsburg quería realizar a partir de
unas ideas sobre el arte de tallar los arbustos de jardín (topiary gardens),
surgió su primer álbum ilustrado: “The Garden of Abdul Gasazi” (1979), obra con
la que obtuvo el premio Caldecott Honor Book en 1980.
En “Jumanji”, su segundo álbum
ilustrado, Chris Van Allsburg explora la siempre inquietante y difusa línea
entre la realidad y la fantasía, con una historia en la que los pequeños
protagonistas descubren un juego de mesa que los llevará a vivir una increíble
aventura. El libro fue llevado al cine por Columbia TriStar Pictures, con
dirección de Joe Johnston (“The Rocketeer”, “Jurassic Park III”) y un elenco
encabezado por Robin Williams, Bonnie Hunt, Kirsten Dunst y Bradley Pierce.
Otra de sus obras, “El Expreso Polar”,
se convirtió en un clásico de Navidad con más de dos millones de lectores. El
libro cuenta el viaje de un niño que, la noche de Navidad, es recogido en la
puerta de su casa por el Expreso Polar, un tren fantástico que lo llevará
—junto con otros muchos niños— al Polo Norte. Allí los espera Santa Claus para
la ceremonia de entrega del primer regalo de Navidad.
El especialista norteamericano Peter F.
Newmeyer, en un interesante ensayo sobre los libros de Chris Van Allsburg,
comenta que sus trabajos son “obras de arte en forma de libro; son objetos
artísticos acompañados de historias misteriosas e interesantes. Si se examinan
detenidamente es posible comprender cómo funcionan los libros-álbum”.
Varios premios y distinciones jalonaron
su trayectoria profesional, entre ellos el Caldecott Medal, uno de los más
importantes de la literatura infantil en los Estados Unidos; obtenido en dos
oportunidades: por “Jumanji” en 1982 y por “El Expreso Polar” en 1986. La
sección norteamericana de IBBY lo propuso para el Premio Hans Christian
Andersen en 1985.
Participó como asesor en el arte de la
película de dibujos animados “La Sirenita” (The Little Mermaid), basada en el
cuento de Hans Christian Andersen, que realizaron los estudios Disney en 1989.
Actualmente vive en Providence, Rhode
Island, con su esposa Lisa, su hija Sophia y su gato Cecil.