CAPITULO XVI

FENÓMENOS FÍSICOS Y PSÍQUICOS

Los fenómenos físicos, no obstante sean clasificados de un modo diferente en relación a los de orden psíquica, son, en esencia, ocasionados por el mismo poder, y tienen un origen común.

Como el Universo se compone de Fuerza y Materia, tanto en las manifestaciones físicas, como en las psíquicas, el agente es siempre uno - la Fuerza Universal - presentándose de múltiples maneras.

La exteriorización de la Fuerza, ya sea obedeciendo a las leyes del plano físico, o del psíquico, no ultrapasa los limites de la fenomenología normal, encuadrada en las leyes naturales, y provee preciosos elementos para estudios transcendentales en la órbita de la espiritualidad.

Los sentidos más comunes que se observan en el organismo humano - como el olfato, vista, tacto, oído y paladar - no se originan, como muchos piensan, en el cuerpo físico, y si en el espíritu, que los exterioriza por medio de órganos adecuados, los cuales no funcionan sin las vibraciones espirituales y el impulso que les son transmitidos, semejantemente al violín cujas cuerdas, para produciren sonidos, precisan ser heridas por el violinista.

Ni todas sus facultades pueden ser manifestadas por el espíritu, durante su encarnación. El sentido telepático, común en el plano astral, es una de ellas. Solamente cuando alcance un estado superior de evolución, tendrá la humanidad condiciones para usar esa facultad en la Tierra.

En la situación actual del mundo, ella sería bastante peligrosa, ya que se constituiría en una válvula de retención de las miserias humanas que precisan ser conscientemente combatidas, y no recalcadas.

Los espíritus, en los mundos que le son propios, se entienden por los pensamientos. En. la Tierra, perdurará, por -mucho y mucho tiempo, como forma, como manera de exteriorizarlos, el lenguaje. articulado.

Los fenómenos psíquicos se manifiestan de acuerdo con el grado de evolución y las peculiaridades de cada espíritu. La mediumnidad, que se expresa por varias formas, trae al conocimiento humano inequívocas demonstraciones de esos fenómenos. Esto porque la sensibilidad de los médiuns es más desarrollada de que en los demás seres, lo que les permite entrar en contacto com las vibraciones del plano psíquico, Vibraciones armónicas o que se casen y ajusten, se asocian entre si.

LIGAZÓN DE LOS DOS PLANOS

El médium es un elemento de ligazón de los dos planos - el físico y el psíquico - siendo esa la razón de que casi siempre se revelan, por su intermedio, los fenómenos psíquicos.

Cuanto más sensible sea el individuo, mayores, posibilidades tiene de captar vibraciones. De esas vibraciones, alias, diferentes unas de las otras, el espacio está repleto, pudiendo cada vibración captada producir una revelación o fenómeno correspondiente.

Las retinas de los ojos humanos pueden captar las vibraciones de la luz solar, pero no las de la luz astral, a no ser cuando interviene el médium, con su sensibilidad, a través del fenómeno, muy conocido, de la clarividencia.

El médium de incorporación puede desdoblarse en determinadas condiciones psíquicas - y ese fenómeno, desde que sea praticado disciplinadamente, es de gran utilidad.

Se entiende por desdoblamiento la separación, por momentos, del espíritu y periespíritu del cuerpo carnal del médium, sin, todavia, romper los cordones flúidos ligados al cerebro e al corazon del desdoblado.

Lo que se da con todos, durante el sueño, ocurre con el médium de incorporación despierto, en trabajos de desdoblamiento.

La seguridad de los instrumentos mediúmnicos, en esta acción, es guarecida por las Fuerzas Superiores que dirigen las operaciones de Limpieza Psíquica realizadas por el Racionalismo Cristiano.

El trabajo de las Fuerzas Superiores que astralmente supervisionan y dirigen la Limpieza Psíquica, constituye una de las más notables realizaciones en el campo del psiquismo, por sus benéficos resultados a favor de la humanidad.

Los que apenas se limitan a apreciar los fenómenos físicos, cerrando el raciocinio al análisis de la fenomenología psíquica, poseen una visión muy estrecha de las cosas espirituales. La dialética de esos seres, girando dentro de un círculo de reducidas dimensiones, desaparece delante del vasto escenario ocupado por la ciencia psíquica.

De entre los fenómenos psiquícos, son las materializaciones, las levitaciones y los transportes de objetos sin contacto, que más impresionan a la masa humana, ajena a los poderes espirituales.

Algunos de esos fenómenos son producidos por espíritus chanceros del astral inferior que, accionando invisiblemente, arrojan objetos y producen ruidos, o por individuos a ellos aliados, que hacen mal uso de la facultad mediúmnica para obtener ventajas, generalmente pecuniarias.

No son pocos los médiums que así proceden, en condenables prácticas, en la intención de conquistar efectos sensacionalistas, principalmente en la prensa, y, todavía, para atraer prosélitos, naturalmente del medio ignara en espiritualismo, representado por individuos que andan por ahí sumergidos en la superstición y atenidos a creencias entorpecentes, originarias de las místicas dogmáticas.

Se sabe que la materia organizada, simple, se reduce al átomo - una partícula de ínfima dimensióne, imperceptible a la visión normal del ser.

Pero como, no obstante esa invisibilidad, su existencia es real, él ahí está componiendo y formando, todos los cuerpos, y pasando, invisiblemente, de uno para el otro, bajo la acción de una Fuerza, de igual modo invisible.

Es obvio que la misma Fuerza que conduce un átomo, transporta incontable número de ellos, sin alterar el equilibrio universal. Las leyes que imperan en esta acción son del plano astral, independientes de las que se conocen en el mundo físico.

Todos pueden sentir la actuación, en este planeta, de las fuerzas de la naturaleza, que son parcelas de la Fuerza Total, accionando, combinada y equilibradamente, en el concierto armónico del Universo.

No le es difícil al ser humano constatar la fuerza atómica, la fuerza interatómica, la fuerza intermolecular, la fuerza de gravedad, la fuerza de atracción de los cuerpos, la fuerza magnética y otras diversas fuerzas que mantienen a la Tierra en perfecto equilibrio, en un movimiento conjugado de todos los cuerpos opacos y luminosos que giran, incessantemente, en el espacio sideral.

Esas y otras fuerzas actúan directamente sobre el átomo, con la intensidad graduada por la Inteligencia Universa1para mantener el Universo en condiciones de completa estabilidad.

Esto quiere decir que cualesquiera otras fuerzas que actúen en el átomo para producir fenómenos psiquicos, son impulsadas por el espíritu, por ser este una Partícula de la Fuerza Total, de la cual posee poderes congéneres, no obstante limitados al estado de evolución ya alcanzado.

FUERZA DEL PENSAMIENTO

De acuerdo con su desarrollo, cuenta el espíritu con suficiente fuerza para, por la acción del pensamiento, modificar o alterar determinadas condiciones físicas. Los fenómenos psíquicos - es bueno que eso quede bien claro - se realizan por la acción del pensamiento de espíritus encarnados o desencarnados, accionando aislada o conjuntamente.

En este caso está la levitación, solamente posible cuando la fuerza del pensamiento es suficientemente intensificada hasta el punto de anular la fuerza de gravedad que actúa sobre los átomos de un cuerpo.

Cuando eso acontece el cuerpo, así levitado, pasa a pairar en cualquier punto del espacio, en obediencia a la fuerza que lo mantiene.

Una segunda fuerza, también oriunda del poder del pensamiento, puede ser aplicada para dar movimiento direccional al cuerpo levitado.

De igual modo son operadas las materializaciones. Para que se efectúe una materialización, hay necesidad de realízarse, simultáneamente, una desmaterialización verificándose, en el caso, una remoción de átomos en forma flúida, dirigida, hasta mismo, a través de obstáculos, casi todos relativamente porosos, como paredes, pisos y techos.

En la levitación y transporte, no opera, apenas, la fuerza que se contrapone al de la gravedad, sino también a la que genera el movimiento.

En las materializaciones, a más de esas dos, existe la que interfiere en la fuerza de cohesion anulándola en el acto de la desmáterialización, y utilizandola, en seguida, en la materíalización.

En tales fenómenos, como es evidente, nada existe de sobrenatural, Lo que ocurre, en verdad, son simples manifestaciones de la Fuerza, en sus numerosas realizaciones.

Y nótese: todo lo que aqui está mencionado, con relación a los poderes, nada más representa que una parcela ínfima de aquellos que el espíritu tendrá cuando alcance un alto grado de evolución y pase a desarrollarse en los elevados dominios del Astral Superior.

Por ser Fuerza y Poder, cresce él en potencial espírítual a medida que evoluciona y en la proporción de esa evolución.

Sus pensamientos se traducen en ideales, tanto más altos, cuanto mayor fuere la concentración de esos poderes.

Capítulo XVII - LA MEDIUMNIDAD

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