Crónica desde Barcelona. Testigos directos de la gala
DEL SOFÁ DE TU CASA, AL CORAZÓN DE OPERACIÓN TRIUNFO
Viajamos a Barcelona para ser testigos directos del fenómeno Operación Triunfo. Dos días de infarto para contar en primera persona cómo es la gala de programa y cómo se vive dentro de la Otra Academia. Público, profesores y los ex concursantes son los protagonistas de esta crónica. Pasen y vean. Si hasta ahora has sido espectador desde el sofá de tu casa, te proponemos entrar con nosotros en el corazón de Operación Triunfo. Esta noche es la final del programa y la historia que puedes leer a continuación volverá a repetirse a gran escala. Multiplica por dos las emociones que nosotros vivimos la noche del 4 de febrero, cuando se eligieron a los finalistas.




Es media tarde de un lunes y a las puertas del edificio donde se emite Operación Triunfo, cientos de personas hacen cola para ver a las nuevas estrellas de la música española. Nuestra cámara enciende el foco y en tan sólo unos segundos la fiesta está montada. Dieciséis nombres, 16 personas, anónimas hasta hace 4 meses, son las culpables de este alboroto. Muchos de los que hacen cola nunca entrarán al plató, pero su consuelo es ver bajar del autobús a los concursantes que cantarán esa noche en la gala. Tanta espera para 20 segundos. Bajan, andan 10 metros y adiós. Para muchos esa fugaz imagen es impagable.

Los concursantes han conseguido conquistar los corazones del público, monopolizar los primeros puestos en las listas de ventas de discos y reventar los índices de audiencia en las televisiones. “Algún sociólogo debería analizar cuándo un programa deja de serlo para convertirse en un fenómeno de masas”, dice Josep María Mainat, directivo de Gestmusic y uno de los creadores de Operación Triunfo.

Las normas de la tele. Prohibido saludar a mamá
Son las 9 de la noche y ya estamos dentro del plató. Queda más de una hora para que los chicos salgan al escenario. Ahora no tenemos cámara y somos un espectador más. Un animador se encarga de entretener y controlar al público. Entre broma y broma, unas cuantas advertencias que nunca vienen mal: aunque te encante David Bisbal, no puedes gritarle “guapo, guapo” cuando te lo pida el cuerpo porque en determinados momentos eso queda muy mal; y aunque te encantaría llevarte un recuerdo de la gala, las fotos están prohibidas; y aunque quieras enviarle un mensaje a tu novia que no ha podido venir, tienes que apagar el móvil; y aunque quieras aplaudir cuando la emoción te desborda, sólo puedes hacerlo cuando aquel señor, que lleva unos cascos y que habla con todo el mundo, te lo diga.

Si a alguien le entra un apretón, los de la grada de la derecha tienen que ir al baño por aquel pasillo, y en la parte izquierda: las mujeres por ahí y los hombres para allá. Como aquí nada es evidente, toma nota para no quedar mal: no puedes decirle a toda España que estás en Operación Triunfo. Prohibido saludar a mamá. Demasiadas normas para las casi 400 personas que asisten a la gala en directo.

Tigres, leones... un punto para la señorita
Apuramos los últimos momentos con un concurso entre las dos gradas del plató. No hay premio, pero sí buen rollo. Hay que cantar una canción y qué mejor momento para demostrar que te sabes de memoria la canción estrella del programa. La voluntaria no afina demasiado, pero se lleva un punto. Peor lo hace la contrincante de la grada de enfrente aunque en una segunda intentona también lleva un punto. El colofón del show llega cuando Ángel, uno de los profesores con más tirón entre el público, se asoma el plató. No hay tiempo para nada más: en las pantallas gigantes del plató aparecen imágenes en directo de La Primera de TVE. Silencio. 5, 4, 3, 2, 1... ¡Dentro!

Estamos en el aire. Formas parte del espectáculo
Aparece en escena Carlos Lozano y se lleva los primeros aplausos de la noche. El presentador sabe que el público quiere ver a los verdaderos protagonistas de la noche y va al grano. Aquí están Rosa, Chenoa, David Bisbal, Manu, Bustamante, Verónica y Nuria. El plató se viene abajo y se ven los primeros flashes de las cámaras. ¿Pero no habíamos dicho que estaba prohibido hacer fotos? Sí, pero no todos los días estás a cinco metros de tus ídolos.

AH! Una última advertencia: aunque te dé vergüenza levantarte, aplaudir y gritar, tienes que hacerlo. “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente”. Aplícate el cuento y disfruta: formas parte del espectáculo.

 


Como siempre ocurre, por la tele todo se ve más espectacular y las personas siempre salen un poco más gordas. Sí, sí, Rosa, aunque ha perdido kilos, está más delgada que cuando sale en la tele. “Estás guapísima”, dicen las tías de Rosa, sentadas delante de nosotros, cuando su sobrina pasa por la plataforma. Apuran sus últimas lágrimas mientras saludan a la concursante.

También están en el plató los padres de Bustamante. Carlos Lozano dice que su hijo es el último finalista y mientras Bustamante gesticula, llora, se tira al suelo y se abraza con Nuria, sus padres contienen la emoción.

La audiencia de TVE debe estar subiendo como la espuma. Descanso. Antes de que nos demos cuenta de que “estamos fuera”, los concursantes han desaparecido del mapa. Una persona de Producción se encarga de alejarles de la vista del público, así que nos quedamos con las ganas de saber cómo son detrás de las cámaras.

Fin de la fiesta. Esperamos que lo hayan pasado bien
Y partir de aquí, la historia se repite una y otra vez. Los concursantes cantan, el público se vuelve loco y el regidor se desespera con las fotos y los aplausos inoportunos. Fin de la fiesta. Gracias a todos por venir, salgan por aquel pasillo, aunque alguno no hace caso y se cuela para ver a los concursantes. Mala suerte, en cuestión de minutos, los participantes han subido al autobús y están camino de la Academia.

Primer objetivo cumplido. Conseguimos un taxi y vamos al hotel. En unas horas tenemos una cita con Nuria, la última expulsada, y con el resto de ex concursantes en la Otra Academia.

En el primer piso, la fama; arriba, los eliminados
LA VIDA EN LA ACADEMIA
No empezamos nada bien muestro segundo día en Barcelona. Tenemos una cita en la Academia, sabemos dónde está, pero pasamos dos veces por delante de ella y ni nos enteramos. Son las 10 de la mañana y a esta hora no hay gente en la puerta del edificio. Al final, pedimos ayuda a la organización y conseguimos nuestro objetivo: estamos dentro.

Opina en el foro sobre Operación Triunfo.
 


La Academia por fuera es una nave industrial como cualquier otra (para que pase desapercibida), pero por dentro está perfectamente acondicionada no sólo para que en ella vivan los participantes, sino para que más de 200 profesionales hagan su trabajo. En la planta de abajo está la verdadera Academia, en el piso intermedio, camerinos, comedor, salas de producción... y arriba, la Otra Academia. Es curioso, pero entre la vida de la fama y el directo de la televisión; y la vida real de los eliminados, sólo hay una planta de distancia.

 

Llama la atención que por todas partes haya monitores de televisión con las imágenes de lo que sucede “dentro”. El fetichismo llega hasta los baños que están identificados con las caras de los concursantes. En un carrito como el de los helados hay disponible todo tipo de comida y reconocemos al personal de la productora por el pinganillo que llevan en el oído.

Entrada directa a la Academia
Para que los visitantes sepan por dónde pueden moverse y cuáles son las zonas prohibidas, hay carteles con el aviso “CUIDADO, entrada directa a la Academia”. Si abriéramos cualquiera de esas puertas estaríamos dentro del hogar de los participantes.

Respetamos las normas y llegamos a la sala de producción. Nuria, la última eliminada del programa, tiene el primer contacto con el público. A través de la web oficial del programa recibe el cariño de los internautas. “Esto es muy fuerte” dice la Fergó que aún no se lo cree.

La Otra Academia: de bolos, entrevistas y demás compromisos
Tras la charla con los internautas, subimos a la Otra Academia. Es una habitación grande, rodeada de espejos, con unos cuantos equipos de música, un teclado, un ordenador y dos salas para ensayar. A la entrada, hay una barra, un pequeño comedor y un frigorífico. Nada del otro mundo, sino fuera porque es aquí donde trabajan los ex de la verdadera Academia. Ensayan y continúan su formación cuando los bolos, las entrevistas y otros compromisos se lo permiten. Los primeros que llegan son Juan y Javián, luego Mireia y la última, Gisela, que viene de la Pasarela Gaudí. Alex aparece y se va. Al resto, hoy su agenda no les ha permitido venir.

 

Mikel Herzog, es el homólogo de Nina en la Otra Academia. Nos comenta que lo que más le llama la atención es la cara de los concursantes al verle el primer día tras ser expulsados. Le conocen porque cantó en Eurovisión y en la Década Prodigiosa; y porque con él graban el disco de las canciones de la gala, pero ninguno se imagina al llegar que es el director de la Otra Academia.

 

De negro, para que no os vean desde dentro. Estamos en la Academia
Hacemos un parón en nuestra visita, o mejor dicho, aprovechamos nuestra visita para conocer la verdadera Academia. Tenemos que vestirnos de color oscuro para que los participantes no nos puedan distinguir a través de los espejos. Cruzamos una de las puertas prohibidas y tenemos ante nosotros a los últimos inquilinos de la Academia. Raphael es el invitado del día. De nuevo, todo parece más pequeño y menos espectacular que en la tele. En los pasillos donde están las cámaras casi no cabemos dos personas. Estamos en la sala de tertulias y vemos al fondo las dos cabinas donde los concursantes trabajan con los profesores. Estamos a menos de cinco metros de los protagonistas, pero ellos son indiferentes a lo que pasa en el mundo más allá de la pared de espejos.

El gran chiste de mi vida es que el éxito me ha llegado sin moverme de casa
Regresamos a la vida real y aprovechamos la hora de la comida para conocer a Nina. Poco queda de la azafata del “Un, Dos, tres” y de la Nina de Eurovisión. Confiesa que no se identifica con las canciones que se han reeditado de ella y que ese es uno de los chistes de su vida: el reeditado disco se titula “Triunfa con Nina” y las canciones son de una época pasada que no quiere recordar. El otro gran chiste de su vida es que sin moverse de casa (vive muy cerca de la Academia) le ha llegado el éxito más grande de su vida.

Volvemos a la Otra Academia para hablar con los concursantes. Aunque intentan mantener su vida anterior, hay algo que ya no es igual: “un día entras en una academia y cuando sales ves todo lo que se ha montado fuera. Es impresionante cómo se porta la gente contigo”.

Junto a los concursantes, tenemos una cita con los profesores. Sólo pueden acudir Ángel y Manu. Hablamos con ellos diez minutos porque a las cuatro de la tarde tienen clase y como lleguen tarde, Nina se enfada. Ángel es el director de orquesta. Cada vez que habla es para hacer una broma o contar algo curioso. Los chicos le siguen el rollo y lo que era una entrevista se ha convertido en una charla de amiguetes.

Tocan diana y los concursantes y profesores vuelven al trabajo. Nuestra visita se acaba. Esta noche, el sueño de tres de ellos se habrá cumplido.

Terra / Mónica P. Almazán


Hosted by www.Geocities.ws

1