
-
Se habla mucho de Santos. Muchas veces son aquellas personas
heroicas que ofrecieron su sangre por Cristo o que han obrado
cosas maravillosas.
- Los verdaderos Santos no son los que hacen milagros, porque
los milagros los hace Dios. Los santos son ‘la madre
y los hermanos de Jesús, pues son aquellos que oyen
la Palabra de Dios y la cumplen’ (cfr. Lc 8,19-21).
- El Padre Manuel Ashkar es un Santo que, cumpliendo la Palabra
de Dios, se consagró a El en la Orden Maronita de la
Beata María Virgen. Su amor a Jesús hizo que
El dejara todo para seguirlo (cfr. Lc 9,23-26). Obedeciendo
a sus superiores, vino a la Argentina para servir a los Maronitas
que dejaron el Líbano después de la primera
guerra mundial y vinieron buscando paz, trabajo, y libertad.
- De su Santidad son testigos la gente que lo conoció:
los Argentinos, los judíos, los Maronitas... todos
testimonian de la Santidad de este hombre que de la nada,
contando con la ayuda de Dios y de la gente construyó
un templo. La Iglesia, del Santísimo Calvario y Nuestra
Señora del Líbano, en Villa Lynch, volvió
a ser un imán para la gente: la zona era un campo,
y comenzó a poblarse y a construirse y sigue creciendo
hasta el día de hoy. Era amigo de todos, los grandes
y los chicos, los sabios y los ignorantes, los pobres y los
ricos. Su objetivo era siempre: servir a Dios por medio de
sus hermanos, y para que la gente conociera mejor a ese Dios
tan bueno y grande, adornó la Iglesia con todo tipo
de pintura e imágenes, que narran la obra de Dios inspirados
a la Sagrada Biblia y al Nuevo Testamento.
- Él que nació en el Líbano el 10 de
diciembre de 1881 en Beit-Chebab y llegó a la Argentina
en 1920, decidió que lo mejor es seguir Cristo hasta
el fin: Murió en la Argentina el 6 de Octubre de 1958
con olor de santidad alabando a Dios y cantando sus maravillas.
Actualmente sus restos se encuentran bajo el altar mayor de
la Iglesia que construyó. Que Dios nos de la bendición
y la gracia de reconocer su santidad.