Nunca quieres
despertar cuando aprendes a soñar. "Entra y sale de los bares". "El sol ya se fue". "Otro frío amanecer en la ciudad". Evidentemente las letras de Vincent Vega apuntan hacia un lugar definido: la noche porteña. Su primer disco "Paraíso", es la banda de sonido perfecta para cualquiera que salga a recorrer los reductos más "cool" de la ciudad en busca del amor de su vida, o solamente (lo más probable) de alguien que ayude a evitar la soledad de la gran ciudad. Eso es lo que debe querer decir Vincent Vega, una de las pocas novedades musicales interesantes del alicaído panorama del "Indie" rock argentino. Opuestos a la dejadez característica de cierto "nuevo pop argentino modelo '98" -cuyas marcas de fábrica parecen ser el tratamiento rudimentario de los sonidos, el poco cuidado por la imagen, o una deliberada desprolijidad en la interpretación vocal-, los Vega brillan por su interés en no dejar nada librado al azar. Integrados por Sumaia, una personalísima cantante con un envidiable caudal vocal, Luis III, Ea y Rey, tres músicos que logran un sonido fresco y original para el pop nacional, se enmarcan dentro la tendencia de combinar máquinas con guitarras que se ha denominado tecno-rock -tal vez lejos del Big Beat de gente como The Prodigy y Chemical Brothers, pero con tics que los ponen muy cerca de la vereda de Björk-. Del lado de la estética, se preocupan por ser la "banda nueva mejor vestida", expresando visualmente todo el brillo y el glamour de su música. Ése es su estilo, una especie de ensoñación nocturna, la misma que experimentan cientos de personas cada fin de semana en sus hedonistas recorridas por bares y discotecas. La expresión musical de la necesidad de escapar de la opresión de la gran ciudad, de una búsqueda de paz para el espíritu constantene, que parece que nunca se consigue. "Sábado borracho, nubes y champagne. Ya duerme la angustia", canta Sumaia en Antifaz, dejando en claro por donde pasan las preocupaciones del grupo. "Paraíso" consigue muy buenos momentos, aunque en algunas canciones roza la melosidad -tal vez necesitaban más producción para que algunas baladas tuvieran más "guiños" y no sonaran tan FM-. Esto se equipara con sus potentes shows en vivo, donde la voz de la cantante se expresa en su máximo esplendor, combinada con la potencia tecno-rockera del grupo. Los recitales de la banda recuerdan por su potencia a las amenas veladas animadas por Avant Press, no sólo porque la habilidad vocal de la cantante la ubica en ese selecto rincon del pop independiente argentino destinado a las gargantas privilegiadas, sino porque el efecto residual que nos dejan los conciertos es una imparable sensación de candidez pop. Aparte también tienen peso en este "tercer tiempo" el "caramelo visual" aportado por los Vega -como los 4 Fantásticos under y fashion-, y por las increíbles coreografías de Sumaia -nada que envidiar a ningún cantante del planeta, ni siquiera a Jarvis Cocker-, cuyo carisma logra meterse a los espectadores en el bolsillo -o tal vez en la cartera-. Aparte
es la única forma de apreciar la imperdible selección
de covers que interpretan: "Voulez Vous",
de Abba, "Twist and Shout", de
los Beatles, "You really got me"
de The Kinks y "Summer Kisses, Winter
Tears" de Elvis Presley. Intentenlo.
Vayan a verlos y les aseguro que van a estar tres semanas
seguidas tarareando el "yeah you really got me
now" de la versión Vincent Vega del tema de los
Kinks. Mariano lago
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