Sergio Pángaro
(2001)
Cuenta la leyenda urbana que
cuando uno es under y graba un disco con una
empresa multinacional recae sobre su cabeza una
maldición por la cuál deberá ofrecer su obra
pasivamente para que un productor la destruya,
habrá problemas de cartel en sus filas y sus
otrora amigos de la prensa dejarán de dirigirles
la palabra.
Mito o realidad, Baccarat
grabó su primer disco con Sony sin demasiado
apoyo de la compañía ni de los periodistas que
antes los presentaban como la nueva sensación.
Pero aunque parezca paradójico, el perfil bajo
alimentó el boca a boca de un sorprendido
público que logró que la banda comandada por
Sergio Pángaro junto a Adriana Vázquez y Eva
Shin se presentara durante casi todo el año en
la tradicional Confitería Ideal los viernes por
la noche con asistencia perfecta de espectadores
(si no llegabas temprano no había más lugar).
De ese hecho inusual surge "Baccarat en la
Ideal", el disco que recoge los mejores
momentos del ciclo y que la banda creó con la
idea de dejar "testimonio" del
fenómeno y ofrecer a sus seguidores un
"souvenir" para revivir los shows en la
intimidad hogareña.
¿Por qué un disco en vivo?
Pángaro: Es un testimonio de algo que para
mi fue muy importante para la ciudad, que es que
una banda sin un soporte mediático haya logrado,
por una convocatoria espontánea de gente, que
sigamos todos los fines de semana desde el año
pasado. Nos encontramos con material grabado en
minidisc, de la consola, en condiciones no muy
óptimas para ser editado. Por fortuna ahora hay
medios cibernéticos que permitieron que dejara
medianamente digna una selección de 15 temas.
¿El disco intenta ser una
instantánea del ciclo?
Es como recordar ese momento, sobre todo para
la gente que nos vino a ver el año pasado.
Fabriqué un show como si fuera la noche, que
tuviera ese desarrollo y la misma sucesión de
gags que se dan siempre. Traté que fuera
natural, ese fue el rumbo.
Pero también grabaron
algunas cosas en estudio...
Si, "Celda", "Silencio" y
"Sangre" los grabamos aparte porque
eran temas que podían llegar a sonar en la
radio. Así que tratamos de hacer dos discos en
uno, uno de promoción y otro que sirviera de
souvenir. Hubo temas como "El Mago
Chan", que no los pusimos porque no
teníamos buenas grabaciones.
El disco registra sus shows
desde el momento en que María Ezquiaga abandonó
el grupo. ¿Cómo influyó eso en la música?.
María aportaba lo suyo al grupo, pero creo
que ahora tenemos otro color. Eva aporta cosas
muy personales. María tenía un estilo que es
jazzero. Cuando se fue nosotros buscamos un
estilo entre lírico y pop livianito, no esa voz
oscura y expresiva como Ella Fitzgerald sino más
de las cantantes blancas, como Peggy Lee, Vicky
Carr y Doris Day, como Adriana. Eva Shin tiene
ese color, así que pudimos profundizar en esa
veta que tratábamos de traer. Cuando se habla de
jazz, los expertos ponen a Duke Ellington allá
arriba y a Glenn Miller muy por debajo. Que se
yo, los blancos han hecho crímenes terribles,
como dejar a la sombra a los grandes artistas
negros e imponerse haciendo lo mismo. Pero a
pesar de ese detalle sociopolítico, hay una
cosa, que es que el blanco también es artista y
no hay arte mejor ni peor.
De los primeros shows al
presente tienen muchos más músicos en escena...
La banda surgió a raíz de nuestras
presentaciones en la Ideal. Como teníamos un
escenario grande y un presupuesto que lo
permitía fuimos incluyendo músicos. Tuvimos que
parar en un momento porque más de 10 no
entraban. Hay pocos lugares en el circuito
musical que permitan una infraestructura de 10
músicos.
¿Sienten que a partir de
grabar con Sony los medios dejaron de apoyarlos?
Nosotros lo único que hicimos con Sony fue
grabar un disco y nada más. Con la agencia que
estamos ahora, ellos editan el disco pero no hay
relación de sponsoreo o difusión. Me parece
perfecto que los medios se dediquen a rescatar
los valores del underground, que sin duda está
muy bien. Pero hay cuestiones que tienen que ver
con el periodista, si es sensible a la realidad
del artista o no. En el caso de Baccarat yo he
sentido la falta de información, no de apoyo, no
que digan "que lindo es el grupo", sino
que anuncien que hay un ciclo que está en la
Ideal, no para cobrar más plata, sino porque es
un servicio para la gente. Milagroso, porque
tenemos a nuestra disposición un lugar
hermosísimo, una cena y una noche planteada muy
barata, que es realmente decir un servicio a la
comunidad.
¿Les parece que faltan
propuestas de ese tipo?
Nosotros siempre tenemos en mente brindar lo
que falta. Ver cómo se pueden afinar los
números para brindar una alternativa de buen
gusto con bajo presupuesto. No lo inventamos
nosotros. Yo me encuadro en la propuesta del
underground de los '80 con Sergio de Loof y
Bolivia, y las noches de Cotolengo, que
enseñaban a ser elegantes, saber comprar.
Mostraban que no se necesita mucho para pasarla
bien. Cualquier show de fútbol es caro, una
entrada sale 10 pesos, y acá encima les damos
cena. Eso es lo que me parece que falta de parte
de la prensa. No sólo para Baccarat, sino para
cualquier propuesta sensible que no busque
solamente ganar dinero. Porque nosotros no
ganamos dinero, somos 10 músicos, hay toda una
infraestructura y a veces hasta hemos perdido
plata. Yo, si puedo poner más músicos los
pongo. Tratamos de evocar justamente los buenos
tiempos.
Algo difícil en la época
de la cumbia villera...
Yo hago música para traer lo que hace falta.
Probablemente si sonara música elegante todo el
tiempo por la radio no estaría tan motivado.
Quizás haría cumbia villera. Porque en realidad
hay música buena y mala, nada más. No es
solamente una cuestión del género o el estilo
en sí mismos. Hay que tener en cuenta eso a la
hora de juzgar. Yo lo miro de afuera y creo que
uno de los fenómenos más auténticos que hay
ahora es el de la cumbia villera. Yo le creo.
Particularmente no la escuché, creo que no me
gustaría el estilo, pero por lo que me contaron
sé que es auténtico y surge de un mensaje
personal de un sector social. Me parece
maravilloso que hayan encontrado un medio
artístico para expresar toda esa cultura, y que
lo puedan vender. Son esas paradojas del mercado.
No creo que el empresario que los grabó esté
pensando en el testimonio que deja.
Me parece mejor eso a que
Soledad tenga que cantar canciones de
Centroamérica, porque ella no tiene idea de eso.
Sí le creía con lo del poncho y el tema de
Atahualpa (Yupanqui). En eso ella es auténtica.
Quizás no le encuentro por qué grabó con
(Emilio) Estefan. Son esas ideas que no
representan lo que es el artista. Más allá de
lo que yo puedo llegar a entender, tal vez sea un
gesto posmoderno y está bien. Pero se podría
bucear en las raíces de acá, no porque sea lo
mejor del mundo sino porque están abandonadas.
Siempre se espera que eso se rescate desde afuera
y ahí van todos copiando como ovejitas, pero si
se hace afuera, no acá.
Lo dicen ustedes que hacen
música lounge...
Es paradójico, porque a pesar de que
nosotros levantamos el estandarte del cocktail
americano, es para hablar de nuestra realidad.
Baccarat es uno de los grupos más sinceros que
existe en relación con lo que pasa en Argentina,
a pesar de que no hablamos con terminología
nacionalista. Ahí tengo un libro de un barman
argentino que se llama Chiquín. Está lleno de
cocktails hechos por él. Lo que significa que en
un momento la gente consumía cocktails de acá.
Por ejemplo, Manuel Puig hablando de Hollywood es
tan de pueblo, que no decís que es pro-yanqui,
porque más subdesarrollado imposible. Además
nosotros hablamos de elegancia y sofisticación,
pero hay grupos que son más de remera y sin
embargo tienen un catering de superestrella.
Nosotros que somos los bon vivant estamos ahí
humildes con lo que nos quieran dar.
Pero más allá de esa
sinceridad, muchos ven la obra del grupo como una
ironía...
Muchos ven parodia en Baccarat, pero la
verdad que es tan ingenuo. Cuando lo entiendan
hay muchos que se van a decepcionar tanto...
Con Eva y Adriana fundamentalmente hacemos lo
que vivimos. Guionizamos cosas que nos pasan, o
usamos nuestros sentimientos en forma desopilante
para que sea espectacular. Tratamos de que todo
lo que hacemos sea agradable para grandes y
chicos, sin ningún mensaje oscuro, nada más que
sensible y trabajado, rescatando los valores
argentinos, una cosa cristalina.
¿Y que opinan de la
proliferación de artistas como Backstreet Boys o
Britney Spears?
El hecho de que aparezcan figuras sin una
propuesta, cómo Britney Spears o Christina
Aguilera, muestra que lo que se necesita ahora
son figuras que sepan bailar, que sean lindas y
que no tengan un mensaje en sí mismas. Ahora ya
no hace falta ir detrás de las propuestas
artísticas y por un lado está mejor. Se puede
dividir lo que es artístico de lo que es
comercial, que hasta ahora estaba mezclado. Ahora
las compañías se van a dedicar a vender discos
con estos trabajadores del espectáculo y a los
artistas los van a dejar, obviamente pobres, pero
en paz.