Andy
Warhol escribió alguna vez que unos empresarios
lo llamaron para comercializar su aura.
Seguramente si Sergio Pángaro abandonara su
status de ícono del rock "under"
pasaría algo similar. Pángaro tiene ese no se
que, una suerte de encanto indescriptible que lo
hace absolutamente encantador. Y, como Marilyn
Manson, Sergio no utiliza ese personaje sólo
arriba del escenario: él es ese personaje. Con
los ademanes propios de un galán de películas
románticas de los años 50, Pángaro junto
a María Ezquiaga y Adriana Vázquez despliegan
en Baccarat un abanico de colores cálidos que
repasa gran parte de la música melódica de
fines de los 50 y principios de los
60, con los agregados lógicos de la
estética posmoderna de los años 90.
Arriba del escenario, la banda que se
completa con Silvio Expósito y Adi Azicri-
desarrolla un cautivante show que tranquilamente
podría haber sido concebido por Pedro
Almodóvar. Un cuidado melodramatismo kitch
con coreografías y actuaciones incluidas-
se suma a los ritmos de cha cha cha, rumba,
mambo, tango, coctail, pop, tecno y rock. Porque
si bien aunque no lo parezca, la propuesta de
Baccarat en medio de un panorama saturado de rock
barrial y de ídolos latinos es indudablemente
rockera. "Nosotros no somos retro. Yo soy
rockero en ese aspecto, la gente que nos va a ver
no es gente grande, son jóvenes", afirmó
convencido Sergio al ser consultado a este
respecto y agregó: "No creo que toda la
gente que cultiva esa música sea proletaria ni
de barrio. Es una moda: la moda de hablar mal, de
tomar vino en envase de gaseosa, de comerse las
eses".
Aunque
no tienen ningún disco editado
"Alrededor del mundo con
Baccarat" está próximo a editarse-
suplementos jóvenes y revistas especializadas
dedican un pequeño espacio a mostrar a Baccarat
y tratar de acercarlos a las personas que no
están metidas en el circuito del rock
"alternativo". "Nuestra
repercusión en los medios tiene que ver con que
somos como un poco de aire fresco dentro de la
movida del rock donde estamos inscriptos, y por
el hecho que nos dedicamos de la mejor manera
posible a trabajar", sostuvo Sergio.
Con
letras altamente irónicas
"Pastel", que merecería ser su
hit máximo, habla de un hombre que recuerda el
pastel de cerezas preparado por la amada hace
mucho tiempo- y una imagen claramente
retrospectiva para ellos trajes con corbata
o pañuelito al cuello, para ella vestidos con
estampados psicodélicos y colores sixties-,
Baccarat podría lograr el éxito gracias a su
relación con la tradición melódica argentina.
"Yo creo que Baccarat es muy cálido, está
muy entroncado con la tradición argentina,
aunque usemos mucho bolero, ya que es algo que
siempre estuvo en la argentina, como Hollywood; y
habla de temas de acá", afirmó Sergio que
explicó que el nombre del grupo alude a un juego
de naipes y dados y a una localidad de Bohemia
(Francia) famosa por sus cristales.
"Baccarat reúne el juego del casino y el
brillo del cristal, la delicadeza".