COLECTORES FOTOVOLTAICOS



COLECTORES FOTOVOLTAICOS
Cap�tulo 8

8.1 INTRODUCCION.
Las principales aplicaciones de la energ�a solar son de tipo t�rmico, donde la energ�a luminosa, mediante diversos mecanismos se aprovecha en forma de calor. Sin embargo, existe una aplicaci�n no fotot�rmica de mucha importancia que consiste en la producci�n de electricidad a partir de la radiaci�n solar mediante celdas solares y paneles fotovoltaicos.
La energ�a el�ctrica no est� presente en la naturaleza como fuente de energ�a primaria y, en consecuencia, s�lo podemos disponer de ella obteni�ndola por transformaci�n de alguna otra forma de energ�a. Una de las primeras formas como el hombre obtuvo energ�a el�ctrica fue mediante el uso de pilas que generaban electricidad a partir de reacciones qu�micas. Posteriormente, la energ�a mec�nica fue la principal fuente de electricidad gracias a la utilizaci�n de d�namos y alternadores. En la actualidad, la principal manera de obtener la electricidad es mediante el uso de grandes centrales termoel�ctricas, en las que la energ�a t�rmica liberada por una fuente de energ�a primaria (madera, carb�n, petr�leo, gas, combustible nuclear, etc.) se transforma en electricidad a trav�s de un proceso que exige el uso de turbinas y alternadores, los cuales cubren la etapa final de conversi�n de energ�a mec�nica en el�ctrica. Tambi�n las centrales hidroel�ctricas son de importancia en la actualidad y conceptualmente trabajan bajo el mismo principio al utilizar la energ�a potencial de una ca�da de agua para obtener energ�a mec�nica que posteriormente ser� transformada en el�ctrica.
Recientemente, el hombre ha aprendido a obtener electricidad a partir de la energ�a solar mediante procesos fotot�rmicos y fotovoltaicos. Los primeros operan bajo principios semejantes a los de las centrales t�rmicas convencionales. Los denominados fotovoltaicos, presentan una importante simplificaci�n respecto a los procesos energ�ticos convencionales, debido a que transforman una energ�a primaria, la solar, en electricidad de un modo directo, es decir, sin transformaciones intermedias en otras formas de energ�a. De lo anterior, podemos entonces decir que las c�lulas solares o celdas fotovoltaicas son dispositivos capaces de transformar la radiaci�n solar en electricidad, de un modo directo. Estos dispositivos son est�ticos y en absoluto semejantes a las generadores convencionales.
El cap�tulo esta dedicado a este tipo de dispositivos y se describen los principios bajo los cuales funcionan, la tecnolog�a de su fabricaci�n, las formas como se utilizan a trav�s de paneles fotovoltaicos y sus principales aplicaciones.

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8.2 PRINCIPIOS DE OPERACION Y CARACTERISTICAS.
1. Efecto fotovoltaico.
Existen ciertos materiales que al absorber un determinado tipo de radiaci�n electromagn�tica generan en su interior pares de cargas positivas y negativas. Si la radiaci�n electromagn�tica es la solar y el material es un semiconductor tal como el silicio, Si, los pares de carga son electrones (e-) y huecos (h+) que una vez producidos se mueven aleatoriamente en el volumen del s�lido. Si no hay ning�n condicionante externo ni interno, las cargas de signos opuestos se recombinan neutraliz�ndose mutuamente. Por el contrario, si mediante alg�n procedimiento se crea en el interior del material un campo el�ctrico permanente, las cargas positivas y negativas ser�n separadas por �l. Esta separaci�n conduce al establecimiento de una diferencia de potencial entre dos zonas del material que, si son conectadas entre s� mediante un circuito externo al mismo tiempo que la radiaci�n electromagn�tica incide sobre el material, dar�n origen a una corriente el�ctrica que recorrer� el circuito externo. Este fen�meno se conoce como efecto fotovoltaico y es el fundamento en el que se basan las celdas fotovoltaicas. En la figura 8.1 se esquematiza el mecanismo descrito.
El campo el�ctrico interno local se crea siempre que se ponen en contacto un semiconductor tipo n con otro tipo p, es decir, donde existe una uni�n p-n. En la pr�ctica dicha uni�n se logra mediante diferentes procedimientos, aunque los m�s convencionales son las t�cnicas de difusi�n de impurezas dentro del material.

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2. La celda fotovoltaica.
La descripci�n de la celda fotovoltaica se basa en las de Si monocristalino, aunque lo que se expone es v�lido para todos los tipos de fotoceldas. Partiendo de una oblea de Si (disco muy delgado) se produce una c�lula solar una vez que se ha creado el campo el�ctrico interno ya citado y despu�s de preparar los contactos el�ctricos adecuados. El campo el�ctrico debe ser superficial para que la radiaci�n solar llegue f�cilmente hasta �l, de manera que la uni�n rectificadora se pone muy pr�xima a la cara que enfrenta el sol. Por otro lado, los contactos el�ctricos que se hacen en ambas caras de la oblea son de geometr�a y caracter�sticas especiales. La cara que no recibe la radiaci�n se recubre totalmente, mientras que la cara expuesta a los rayos solares s�lo se cubre parcialmente mediante un electrodo met�lico en forma de red. (Ver figura 8.2.a). Esto permite que el electrodo recoja en forma eficiente los portadores de carga el�ctrica generados en el interior de la oblea, adem�s de permitir que los rayos solares alcancen un porcentaje alto del �rea del material semiconductor. (Ver figura 8.2.b).

Figura 8.2 a) Representaci�n esquem�tica del funcionamiento de una c�lula solar bajo la acci�n de la luz solar. b) Representaci�n aproximada de la estructura exterior de una c�lula solar convencional de Si monocristalino

En resumen, para que una c�lula solar expuesta al sol produzca energ�a el�ctrica debe reunir las siguientes tres caracter�sticas fundamentales:
a) Ser capaz de absorber una fracci�n importante de la radiaci�n solar para que la generaci�n de pares electr�n-hueco sea eficiente.
b) Tener un campo el�ctrico interno que separe las dos cargas impidiendo su posterior recombinaci�n.
c) Finalmente, las cargas separadas deben ser capaces de viajar a trav�s de la oblea hasta los electrodos superficiales desde donde pasan al circuito exterior.
Aunque en la pr�ctica las c�lulas solares de mayor utilizaci�n son las de Si monocristalino, desde 1954 a la fecha se han ensayado y desarrollado una gran variedad de nuevos tipos, modelos y conceptos de c�lulas solares. Estas se pueden fabricar de diferentes geometr�as seg�n las necesidades.

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3. Respuesta espectral de la c�lula de silicio.
El espectro solar est� compuesto por radiaci�n de diferente longitud de onda _, como se observa en la figura 8.3.

Figura 8.3. Espectro de la radiaci�n solar fuera y dentro de la atm�sfera terrestre.

La energ�a de los fotones, h_, depende de la longitud de onda y se mide convencionalmente en electr�n-voltio (eV). La relaci�n que existe entre la longitud de onda _ y la energ�a de los fotones viene dada por la siguiente ecuaci�n:

Por otro lado, la energ�a necesaria para crear un par electr�n-hueco en el silicio es de 1.12 eV aproximadamente, que corresponde a una _ = 1.1 �m. Debido a que seg�n la ecuaci�n (8.1),la energ�a de los fotones es inversamente proporcional a la longitud de onda, esta energ�a se puede obtener con radiaci�n de longitud de onda, igual o menores que 1.1 �m y al valor m�ximo de _ se le conoce como anchura de la banda prohibida. Esto quiere decir que s�lo los fotones solares de energ�a igual o superior a ese valor, son absorbidos por el material, mientras que los de _ mayores no tienen la energ�a suficiente para ser absorbidos. Esto implica que aproximadamente el 40% de la radiaci�n solar que recibimos no es �til para producir el efecto fotovoltaico. Por otra parte, los fotones de energ�a elevada correspondientes a la regi�n violeta y ultravioleta del espectro, son fuertemente absorbidos en la superficie del Si y generan pares de carga que se recombinan antes de ser separados por el campo el�ctrico existente en la uni�n p- n.
De acuerdo con estas consideraciones, se tiene que la respuesta �ptica de la c�lula solar de silicio se extiende desde longitudes de onda de aproximadamente 0.4 a 1.1 �m, con un m�ximo alrededor de 0.85 �m, como se observa en la figura 8.4. En la tabla 8.1 se presentan adem�s algunas caracter�sticas generales de las c�lulas de Si monocristalino.

Figura 8.4. Respuesta espectral de la c�lula de Si monocristalino.

Tabla 8.1. Caracter�sticas generales de las c�lulas de Si actuales.
Material Di�metro Espesor Con insolaci�n _ 1 kW/m2 (AM1) la C.S. genera:
Corriente en cortocircuito (Isc) Tensi�n en circuito abierto (Voc) Corriente en el punto de m�xima potencia (Im) Tensi�n en el punto de m�xima potencia (Vm) Potencia m�xima (Wm) Rendimientos actuales (_) Si monocristalino _ 10 cm _300-400 �m _ 2.2 A _ 0.5 V _ 2.0 A _ 0.48 V _ 1.0 W _ 10-14 %

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4. Rendimiento del proceso fotovoltaico.
El rendimiento de operaci�n de una c�lula solar se define como el cociente entre la energ�a el�ctrica producida y la energ�a solar interceptada por su superficie. Cuando se optimiza la carga que la c�lula debe alimentar el rendimiento es m�ximo y est� dado por la siguiente ecuaci�n:

donde I es el producto de la insolaci�n por la superficie efectiva de la c�lula, Pm la potencia m�xima, Im la corriente en el punto de m�xima potencia y Vm la tensi�n en el punto de m�xima potencia. (Ver tabla 8.1).
Existen ciertos factores que influyen en mayor o menor medida en el rendimiento de una c�lula solar. Estos pueden ser de origen interno o externo como caracter�sticas del material, espesor de la oblea, superficie activa, geometr�a de los contactos, etc. Tambi�n pueden ser factores ambientales como temperatura de operaci�n y composici�n espectral de la radiaci�n. Al aumentar la temperatura por encima del ambiente (40-45 �C), el rendimiento disminuye, raz�n por la que ser�a conveniente refrigerar la c�lulas solares.
La figura 8.5 muestra los valores te�ricos calculados para diferentes materiales semiconductores en funci�n de la banda prohibida y suponiendo insolaci�n extraterrestre. Si el c�lculo se repite con la energ�a que se recibe en la superficie terrestre, se conserva la forma de las curvas pero los rendimientos se hacen algo menores. Por ejemplo, el m�ximo rendimiento te�rico de la c�lula de silicio el del orden del 22-23%, mientras que en la pr�ctica el m�ximo obtenido es del orden del 18%. En general, las celdas fotovoltaicas disponibles en el mercado tienen rendimientos del orden del 14-15%, el cual disminuye al 10-11% cuando se montan en paneles fotovoltaicos.
Un concepto �til al trabajar con c�lulas solares es la potencia pico de una c�lula fotovoltaica. Esta se denomina como la potencia el�ctrica que proporciona la c�lula cuando recibe irradiancia m�xima (aprox. 1 kW/m2), es decir, al mediod�a de un d�a despejado.

Figura 8.5. Rendimientos m�ximos te�ricos, suponiendo radiaci�n extraterrestre, de c�lulas solares fabricadas con diferentes semiconductores.

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8.3 TECNOLOGIA DE FABRICACION DE CELULAS Y MODULOS FOTOVOLTAICOS.
Debido a que una c�lula solar genera corrientes y tensiones peque�os, �stas no son los elementos que se utilizan en las aplicaciones pr�cticas, sino que, con objeto de lograr potencias mayores, se acoplan en serie o en paralelo para obtener mayores tensiones y corrientes formando lo que se denomina m�dulo fotovoltaico, que es el elemento que se comercializa. A la vez, estos m�dulos se conectan en serie o en paralelo para obtener las tensiones y corrientes que nos den la potencia deseada. M�dulos en serie aumentan el voltaje y conservan la misma corriente, mientras que m�dulos en paralelo aumentan la corriente, conservando el mismo voltaje. Los m�dulos generalmente se fabrican para tener una salida de 12 VCD. En la figura 8.6 se muestra un diagrama con la evoluci�n desde la c�lula solar hasta el campo de paneles, base de las centrales fotovoltaicas.

Figura 8.6. Evoluci�n desde la c�lula solar al campo de paneles.

El proceso de fabricaci�n de las c�lulas solares de silicio lo podemos dividir en tres grandes etapas:

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8.4 ESTRUCTURA DE UN GENERADOR FOTOVOLTAICO.
Suele llamarse generador fotovoltaico al conjunto de elementos, debidamente acoplados, que permiten utilizar la energ�a el�ctrica obtenida por conversi�n de la solar mediante las c�lulas solares. La estructura de un generador es variable seg�n la aplicaci�n a la que est� destinado, aunque algunos elementos tienen que estar presentes necesariamente. Para fines pr�cticos, podemos decir que hay dos grandes grupos de generadores: los aut�nomos, que constituyen una fuente de energ�a el�ctrica independiente de la red general de electricidad y que por lo tanto precisan de alg�n sistema de almacenamiento de energ�a el�ctrica; y los no aut�nomos, que operan en conjunto con dicha red y que pueden prescindir del sistema de almacenamiento.
En la figura 8.7 se muestra un diagrama con algunas estructuras utilizadas en los generadores fotovoltaicos.

Figura 8.7. Diversas estructuras de los generadores fotovoltaicos.

Los generadores fotovoltaicos aut�nomos se compones de tres subsistemas: el panel fotovoltaico, donde la energ�a solar se convierte en corriente continua, el regulador-conversor electr�nico y el subsistema de almacenamiento, que generalmente son bater�as electroqu�micas. El acoplamiento de estos tres subsistemas se hace en funci�n del tipo de consumo que vaya a satisfacer el generador fotovoltaico, como se observa en la figura 8.7, donde el esquema inferior describe un generador h�brido. El regulador tiene la doble funci�n de evitar la sobrecarga de las bater�as desconect�ndolas cuando ya est�n cargadas, y evitar la descarga de las mismas en per�odos en que los paneles no generan suficiente energ�a por haber baja la insolaci�n o ser de noche.
Otra caracter�stica importante de los generadores fotovoltaicos es su car�cter modular. Por modularidad se entiende la posibilidad de ampliar la potencia pico instalada por acoplamiento de nuevos paneles. As�, el sistema se adapta a la demanda sin la necesidad de adquirir un nuevo generador.
Por otro lado, el sistema de paneles fotovoltaicos posee un vida larga, unos 20 a 25 a�os, al final de los cuales su rendimiento debe ser del orden del 75% del inicial. Despu�s de este tiempo, su degradaci�n se acelera y desciende el rendimiento hasta valores despreciables.

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8.5 APLICACIONES DE LOS SISTEMAS FOTOVOLTAICOS.
Desde un punto de vista hist�rico, el motivo de la construcci�n de las celdas fotovoltaicas fueron los sat�lites artificiales. La idea era construir un generador el�ctrico para alimentar los equipos de toma de datos que llevaban a bordo, que presentara ventajas con respecto a otros generadores como los termoel�ctricos y las pilas de combustible. De hecho, las ventajas encontradas en este tipo de generadores fueron: peso reducido, larga vida, ocupaci�n de espacio m�nima y nivel de insolaci�n elevado y continuo por estar fuera de la atm�sfera terrestre, aunque sus costos eran muy elevados. Para aplicaciones terrestres, el factor econ�mico era muy importante si se deseaba tener una aplicaci�n m�s generalizada y por lo tanto, desde esos a�os (1972-73), se inici� una tremenda carrera cuya meta era la simplificaci�n y el descubrimiento de nuevas tecnolog�as, procesos, e investigaci�n de nuevos materiales, que condujeran a un abaratamiento de las c�lulas solares y dem�s componentes del generador fotovoltaico. Dichos esfuerzos han rendido ya sus frutos y encontramos que en la actualidad los precios han bajado dr�sticamente y existen muchas m�s aplicaciones de las c�lulas solares, las cuales mencionaremos brevemente a continuaci�n:

Vale la pena mencionar que en la actualidad tambi�n se est� trabajando con generadores mixtos o h�bridos, esto es, adaptar el generador fotovoltaico con otros generadores ya existentes como los e�licos o los generadores diesel. Tambi�n podemos mencionar que actualmente se han construido algunas centrales fotovoltaicas que proporcionan una potencia considerable y que en un momento dado pueden llegar a ser rentables en ciertos casos, comparadas con las centrales tradicionales como las termoel�ctricas o hidr�ulicas.

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Fidel Cruz N. M�xico DF 2000 Copyright � 2000

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