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TENGO
MI CASA, TENGO MI FAMILIA
LA SEGURIDAD DE LOS OBJETOS
La edición número "50 menos 1" echó a andar con la mirada puesta en un
John Wayne con el rumbo fijo hacia su crepuscular soledad. ¡Gozosa
cortinilla la del presente año!, exclamamos sin cesar. Pero a lo que vamos,
la Sección Oficial se inauguró con cine canadiense, de vidas cruzadas
(relato fragmentado) y de gran calado. Rose Troche ("Go fish") explora la
culpa, el pasado y la vida de cuatro familias ya retratadas desde los
fabulosos créditos iniciales. Muchos vieron aquí un afluente de Altman, pero
sólo unos pocos se atrevieron a la comparación con "El dulce porvenir", del
también canadiense Atom Egoyan. Ya se sabe, si hablamos de exploración
familiar como núcleo reductor de una sociedad, la figura de éste surge por
doquier. Sea como fuere (por favor, no se vean estas comparaciones como una
crítica, se podría incluso decir que es todo lo contrario), Troche logra una
cinta cuya esencia se esconde en los resquicios del alma de esas gentes, de
esas familias que buscan el origen de la felicidad perdida.
Fuente;
elbardelauni.com |
En Hollywood suele decirse que detrás de
cualquier familia hay una película. Las historias de relaciones familiares
cuentan, de entrada, con una gran ventaja comercial: el hecho de que todos
los seres humanos conocemos muy bien este tema. No hace falta haber leído a
Freud para darse cuenta que en el núcleo familiar están las claves de casi
todas las frustraciones y también de las virtudes o satisfacciones que
padecemos y disfrutamos todos los mortales. Además, en el seno de una
familia podemos encontrar desde el más escalofriante terror a la comedia
disparatada, y desde la intriga enrevesada a la más lacrimógena de las
tragedias. Por eso, la familia ha sido y será siempre fuente inagotable de
inspiración para quienes se dedican al noble arte de contar historias.
Hollywood parece seguir ahora un nuevo modelo de historias familiares, al
estilo de "American Beauty", aquella interesante radiografía de la sociedad
moderna americana, que además de estar llena de virtudes en el plano del
mero entretenimiento lograba el efecto de una máquina de rayos X, saltándose
ese muro de felicidad postiza tras el que se esconden muchas familias
acostumbradas a la sonrisa de puertas para afuera mientras que en el seno de
sus hogares lo que reina es la incomunicación, el tedio y la amargura.
Por este mismo camino tratan ahora de navegar algunos jóvenes cineastas, de
los que destacan concretamente dos mujeres: Jill Sprecher y Rose
Troche, responsables de "Thirteen Conversations About One Thing" y de "The
Safety of Objects", que en meses anteriores han dado mucho de que hablar en
diferentes festivales cinematográficos. "Thirteen Conversations About One
Thing" ("Trece conversaciones sobre una misma cosa") nos habla de gente
normal: abogados, amas de casa o profesores envueltos en relaciones
miserables. John Turturro y Mattthew McConaughey son dos de
los actores protagonistas de esta película, y sobre los personajes que ambos
interpretan esta siempre presente la sombra de aquel amargado padre de
familia que interpretara Kevin Spacey en "American Beauty". Algo
parecido puede decirse del papel que Dermott Mulroney encarna en "The
Safety of Objects" ("La seguridad de los objetos"), película en la que sus
caracteres están atrapados en trabajos que no disfrutan, o en matrimonios
infelices y divorcios amargos, y cuyas existencias están marcadas por el
tedio y la ansiedad. La película de Rose Troche ha merecido comparaciones no
sólo con "American Beauty" sino también con "La tormenta de hielo", aquella
cinta de Ang Lee en la que Kevin Kline y Sigourney Weaver
interpretaban a un matrimonio en crisis de los años setenta con hija
adolescente problemática a quien encarnaba con acierto Christina Ricci.
De cualquier manera, tal vez sea "Hapiness", mucho menos recordada que "American
Beauty" o "La tormenta de hielo" , la película moderna con el retrato
familiar más brutal e impactante que ha formulado el cine americano de los
últimos tiempos. Esta cinta de Todd Solonz quedo relegada a los
circuitos de arte y ensayo, pero se trata de un fresco impresionante,
cargado de un humor negro y desquiciante, cuya influencia tambien se esta
dejando notar en esta nueva ola de cineastas empeñados en recrear la mas
humana de todas las tragedias, la de las disputas familiares.
Fuente;
cine.navegalia.com |
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