INTRODUCCIÓN
El agua es uno de los compuestos más importantes para la vida tal como la conocemos. Sus características y sus propiedades hacen que sea imprescindible. En ella se originó la vida. En ella crecieron y evolucionaron los primeros organismos vivos para dar una gran variedad de seres que poblaron las aguas primitivas y que, después de millones de años, fueron capaces de independizarse y colonizar el medio ambiente terrestre, pero eso sí, conservando en su interior el preciado líquido sin el cual no se pueden llevar a cabo las funciones vitales. La gran diversidad de especies que pueblan la Tierra no se puede concebir sin el agua ya que todas, en mayor o menor medida, dependen de ella para su actividad biológica.
Pero el agua dulce es un recurso escaso (el agua potable/fresca no pasa del 3% de agua que vemos) y aunque el volumen global de los recursos hídricos teóricos a nivel mundial son suficientes para abastecer a toda la población de nuestro planeta, los desequilibrios temporales y geográficos existentes, los usos, sus modelos de gestión y sus consecuencias, entre ellas, las producidas por la contaminación, provocan deficiencias reales, incluso en los países industrializados (1).
Así a pesar de que en España asciende a 46.300 hectómetros cúbicos al año el volumen de recursos hídricos utilizables al año lo cierto es que aún existen ciertos requerimientos sin atender.
En diferentes poblaciones españolas sufrieron restricciones en el suministro de agua durante la sequía de los años noventa unos diez millones de personas. Poblaciones como Granada, Jaén, Sevilla, Málaga y Toledo, y las zonas de la Bahía de Cádiz y la Costa del Sol padecieron severas limitaciones de suministro, con restricciones hasta del 30% en algunos casos y cortes diarios de agua hasta de 9 y 10 horas.
Según las estimaciones realizadas en los planes hidrológicos de cuenca, la demanda se cifra en unos 35.000 hm3/año, de los que un 68 % corresponde a regadíos, un 18 % a abastecimiento de poblaciones e industrias y el 14 % restante a refrigeración de centrales de producción de energía.
En el Preámbulo de la Ley de Aguas (29/1.985, de 2 de Agosto) se dice que:
"El agua es un recurso escaso, indispensable para la vida y para el ejercicio de la inmensa mayoría de las actividades económicas; es irreemplazable, no ampliable por la mera voluntad del hombre, irregular en su forma de presentarse en el tiempo y en el espacio, fácilmente vulnerable y susceptible de usos sucesivos.
Asimismo el agua constituye un recurso unitario, que se renueva a través del ciclo hidrológico y que conserva, a efectos prácticos, una magnitud casi constante dentro de cada una de las cuencas del país". (2)
Pero la gestión del agua es insostenible con el tipo de sociedad actual debido al progresivo deterioro del medio ambiente debido a la contaminación. La mayor parte de las fuentes de contaminación del agua en España radican en los usos urbanos e industriales, pero cada vez adquieren mayor importancia los agrarios. El resultado es que un tercio de la longitud de nuestra red fluvial presenta una calidad deficiente, que provoca que el agua sea inadecuada para la mayoría de los usos, es decir, para el consumo humano, para la vida piscícola e, incluso, para un buen número de actividades recreativas. También, numerosos acuíferos presentan ya elevados grados de contaminación por vertidos puntuales pero, sobre todo, por contaminación difusa ocasionada por el empleo de determinados productos químicos en la agricultura y en la ganadería (plaguicidas, fertilizantes nitrogenados, etc.)
La escasez del agua en la naturaleza, pues, es relativa y se ve agudizada por la pérdida de calidad del agua debido a la contaminación.
Hasta hace poco tiempo los ríos mantenían su calidad del agua dentro de niveles aceptables a pesar de recibir aportes de vertidos de aguas residuales. Ello se debía a que su capacidad de asimilación y autodepuración permitían eliminar de forma natural dichos vertidos. En la actualidad el gran volumen de los vertidos y la gran variedad de vertidos diferentes, unido a la disminución de la escorrentía, hacen que los ríos no sean capaces de transformar tantos productos y el resultado sea un medio ambiente hídrico profundamente deteriorado. Por todo ello se hace necesaria una nueva cultura del agua, por la que la población tendrá que asumir que el modo de vida actual y las necesidades del sistema productivo, en sus actuales parámetros, convierten a todas luces insuficiente el sistema tradicional de la autodepuración natural de las aguas. (1)
Para Martínez Gil (1.997), es tiempo de instaurar una nueva cultura del agua que nos obligue a ser más eficientes, a hacer más con lo mismo. Una cultura que traiga la "revolución del contador" al campo, y la honestidad al planteamiento de las políticas hidraúlicas a la sociedad, que tiene sagrado derecho a una información plural y equilibrada, que con frecuencia se le niega.
Hay que instaurar la cultura de la participación y de la imaginación, capaces de dar cabida a las sabias estrategias del pequeño bien hacer, y a la subsidiariedad, como formas obligadas de gestión. Una cultura que entienda que en la sociedad actual los usuarios del agua y de los ríos somos todos. Que entienda también que tenemos que dotarnos de las instituciones administrativas adecuadas y actualizarlas, que la Ley hizo preceptivas y de las que todavía carecemos. (3)
Margalef (1.996), nos recuerda que la utilización del agua dulce aumenta sin parar y está alcanzando una dimensión en la cual el uso del recurso ya interfiere con su ciclo global en la naturaleza. (4)
Las alteraciones que podamos introducir en el ciclo del agua en la Naturaleza pueden desencadenar modificaciones importantes en los ecosistemas y en la Biosfera.
Las previsiones para el futuro nos presentan un panorama poco agradable con drásticas reducciones de las disponibilidades del agua dulce "per cápita" debido al cambio climático, la deforestación, la creciente contaminación, etc.
España se encuentra en el tercer lugar, detrás de Estados Unidos y Canadá, en el consumo de agua dulce. Algo sorprendente. Por ello, se hace necesaria una mayor eficiencia y una mejor gestión en el uso del agua.
El agua es ya un recurso limitado pero es el único recurso natural que se puede renovar a través del Ciclo Hidrológico si conseguimos mantener el delicado equilibrio existente en la Naturaleza, si no persistimos en alterarla.
Destacamos la importancia de la Comisión Mundial del Medio Ambiente celebrada en 1.987, denominada también Comisión Brundland, donde se define y explica las características que debe tener el "desarrollo sostenible" como aquel en el que se cubren las necesidades de la generación presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. (5)
En el Informe Brundtland se dice además que "en los países en desarrollo, el número de grifos de agua cercanos constituye mejor indicio de la salud de la comunidad que el número de camas de hospital", en alusión a la escasez del agua potable y a su desigual reparto en el mundo.
Se hace necesaria la educación del individuo ante la problemática del Medio Ambiente. Desde hace décadas existe un interés creciente hacia esta problemática al ser conscientes y percibir de manera tangible algunas de las alteraciones motivadas por el desarrollismo y la tecnología que el hombre ha ido utilizando en los últimos tiempos. Hemos comprendido cómo el uso de nuevas tecnologías no siempre supone un progreso y que nuestros actos tienen consecuencias que revierten en nuestra calidad de vida y la de los demás seres vivos, poniendo en peligro de extinción a multitud de especies diferentes. Nuestra capacidad para transformar y alterar el medio es muy grande, debido precisamente a la tecnología.
Nuestra percepción del papel que desempeñamos en la Naturaleza nos conduce a una toma de conciencia, a un cambio de actitudes en nuestros comportamientos y conductas, a un respeto hacia el Medio Ambiente.
De la inquietud del hombre hacia estos temas surge un movimiento denominado "Educación Ambiental", por parte de diferentes sectores sociales públicos y privados que desarrollan políticas, proyectos y programas formativos de amplio alcance que ayuden a la población a ir adoptando posturas acordes con el uso equilibrado de los recursos. Se pretende potenciar al máximo la formación y capacitación ambientales necesarias y posibles en los diferentes ámbitos de nuestra sociedad.
La UNESCO desde 1.975, año en el que establece su Programa Internacional de Educación Ambiental, ha jugado un papel importante con dos hitos importantes: la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental de Tbilisi (1.977) para establecer los principios básicos de esta corriente educativa, y el Congreso Internacional UNESCO-PNUMA sobre la Educación y la Formación relativas al Medio Ambiente, que tuvo lugar en Moscú (1.987) para revisar los avances experimentados desde el encuentro de Tbilisi y plantear la Estrategia Internacional de Educación Ambiental para la década de los noventa.
Ambos acontecimientos han supuesto una aportación valiosísima y a la vez un reto de la UNESCO a las políticas educativas de los diferentes países miembros. Una aportación, porque fijan directrices básicas que permiten avanzar en el entendimiento y la acción educativo-ambientales; un reto, porque la UNESCO, al calificar los años 1.990-2.000 como la "Década mundial de la Educación Ambiental, insta a los distintos países a que establezcan sus propias Estrategias Nacionales, a fin de fijar, en cada contexto, orientaciones y líneas de acción que permitan avanzar adecuadamente en la incorporación de la dimensión ambiental al quehacer educativo, tanto en el ámbito de la educación formal como en el de la no formal y la informal. (6)
En la Declaración final de la Conferencia Intergubernamental de Tbilisi (1.977), se incluyeron los siguientes aspectos:
Se considera que la educación ambiental «debe impartirse a personas de todas las edades, a todos los niveles, y en el marco de la educación formal y no formal».
Se estima, asimismo, que la educación ambiental debería constituir una educación permanente general que reaccionara a los cambios que se producen en un mundo en rápida evolución. Se orientaría a preparar a los individuos y los grupos para la resolución de problemas «a través de un enfoque global, de bases éticas, enraizado en una amplia base interdisciplinaria».
Se entiende que la educación ambiental «ha de orientarse hacia la comunidad», fomentando el sentido de responsabilidad de sus miembros, en un contexto de interdependencia entre las comunidades nacionales y de solidaridad entre todo el género humano.
Entre las Recomendaciones de esta conferencia destacamos por su importancia:
— Los objetivos de la educación ambiental atienden no sólo a la información, sino también a la toma de conciencia y el desarrollo de actitudes y aptitudes básicas para que los individuos puedan participar activa y positivamente en el medio que les es propio.
— Se insta a los Estados miembros a la creación de algún tipo de organizaciones que funcionen como coordinadoras e impulsoras de actividades de educación ambiental, estimulando la investigación y los intercambios de experiencias, tanto a nivel gubernamental como de asociaciones voluntarias.
— Que establezcan unidades especializadas para la formación de dirigentes, elaboración de materiales didácticos y programas, así como la investigación y acuerdo sobre metodologías a aplicar en la educación ambiental.
— Se estima conveniente el establecimiento de programas de formación complementaria, destinados a profesionales cuyas decisiones influyen sobre el medio ambiente, que les permitan llegar entre ellos a una comunicación interdisciplinaria para la evaluación de los problemas.
— Se insta a los Estados miembros a que promuevan proyectos de investigación sobre educación ambiental e incorporen sus resultados al proceso general de enseñanza. Asimismo, deberán dotar de suficiente flexibilidad a los sistemas de educación formal para que puedan integrar la educación ambiental y asumir el enfoque interdisciplinario.
— Que se incorpore la educación ambiental a los programas de estudio de las escuelas de formación de profesorado y a los cursos de reciclaje de docentes.
— Se valorará el medio de trabajo como un medio natural de aprendizaje, respecto al cual han de desarrollarse actividades de educación ambiental.
En la actualidad la Educación Ambiental se ha incorporado al currículo de la Enseñanza Secundaria Obligatoria como uno de los temas transversales que se incluyen en cada uno de los cursos de este ciclo, mientras que en el Bachillerato se ha incorporado como una nueva materia, optativa en el 2º curso del Bachillerato de las Ciencias de la Naturaleza y de la Salud, denominada Ciencias de la Tierra y del medio Ambiente.
Pero en la educación existen aspectos sociales y culturales que escapan y trascienden el ámbito puramente escolar. Referente a esto D. Ramón Tamames, en el acto de presentación pública del Foro del Agua (1.996), comentaba que la educación es un elemento fundamental en el tratamiento del problema del agua, donde la educación no está directamente relacionada con un mayor nivel de la renta, o con un mayor poder adquisitivo de las personas. No se trata únicamente de aumentar el número de aulas, ni el número de profesores dedicados a esta tarea, sino que se trata de que la sociedad actual adquiera además conciencia de la situación. Cuando en una sociedad desaparecen una serie de principios morales y de principios básicos, no se puede hablar de educación por muchos presupuestos que se destinen a la enseñanza. El grado de educación alcanzado en un país se puede saber observando el tratamiento dado a temas medio-ambientales tan importantes como las basuras, los incendios, etc. y, por supuesto, al tema del agua. (7)