1936 - 1939: Atl�tico Aviaci�n


Entre tanto llega la Guerra Civil a la vieja piel de toro hispana con �mpetus de colmena enfurecida.

En aquel vera�o del 36, todos los s�bados contin�an en el Estadio Metropolitano las acostumbradas carreras de galgos, carreras de fondo y vallas. Los jugadores de f�tbol de la Federaci�n Regional Castellana y del Montep�o de Jugadores organizan festivales deportivos a beneficio de las milicias populares en el Campo de Vallecas, en aquel tiempo, llamado Stadium Dinamo. Entre otras actividades se celebran partidos de selecciones del Athletic de Madrid, Vallecas, Asturias y Madrid F. C. El Comit� Pro Olimpiada Popular de Barcelona organiza tambi�n partidos de f�tbol con fines ben�ficos, patrocinados por el Partido Comunista, el Sindicato C.N.T. y Agrupaciones Socialistas de barrios madrinos. En octubre de 1936, en el Campo de la Agrupaci�n Deportiva Ferroviaria, en el Paseo de las Delicias, se juega un partido de f�tbol a beneficio de las instituciones controladas por la Agrupaci�n Profesional de Periodistas, enfrent�ndose el Athletic de Madrid y el equipo de la Pe�a Amparo, venciendo los rojiblancos por tres a uno. En el Campo de Chamart�n, jugadores del Madrid C. F. y del Athletic de Madrid juegan un partido a beneficio de la Casa Cuna de la Agrupaci�n Antifascista de la calle de Vel�zquez, arbitrado por Pedro Escartin. Durante el resto de la contienda civil, no se registran mas manifestaciones deportivas, muchos jugadores han ingresado en el Batall�n Deportivo de Milicianos en el Quinto Regimiento, atrincherado en el Puente de los Franceses y en la Ciudad Universitaria. E1 Comisario General de Orden P�blico comunica a los periodistas su autorizaci6n para que los representantes de los clubes deportivos traten de reorganizar el Campeonato de F�tbol, siempre con el ruego de que el publico asistente se abstenga de llevar armas de fuego, pero no es posible por falta de jugadores.

Lejos del fuego y estruendo de los c�nones en los campos de batalla, todo esta en calma, el a�o 1937, en Salamanca. Zona de retaguardia de una mitad de la geograf�a de Espa�a dividida en dos, por la contienda civil. Soldados con destino en la base a�rea de Matac�n, forman un equipo de f�tbol para entretenerse en los d�as de asueto animados por el alf�rez Francisco Salamanca. Se miden con otras selecciones militares. El Aviaci�n,fotos de época camiseta y pantal�n azul marino, cuaja en un buen conjunto balomp�dico. Se enfrenta a la Real Sociedad de San Sebasti�n, Deportivo Alaves y Zaragoza. Durante un tiempo sus componentes han de residir en Zaragoza, jugando los partidos en el Campo de Torrero, e incluso disputan al club titular de la Capital ma�a la hegemon�a del f�tbol en Arag�n, por ese tiempo.

En las filas del Aviaci�n coinciden el guardameta Guillermo, los defensas Jos� Mesa y Alfonso Aparicio; los medios Blanco, Germ�n y Machin y los delanteros Enrique, Agust�n, Sanudo, Campos y V�zquez. Terminada la Guerra Civil, recobrada la quietud, vuelve el f�tbol de competici�n a Espa�a. E1 equipo de la Aviaci�n muy lejos de la idea de disolverse se mantiene con expectativas y aspira a participar en los torneos oficiales, hasta se inscribe en el Campeonato Nacional de Copa de Espa�a. Disputa varios partidos preparatorios en el madrile�o Campo de Vallecas, el 1 de mayo de 1939, juega contra el Deportivo Alav�s, empatando a un gol. Por el Aviaci�n se alinean Guillermo; Mesa, Aparicio; Blanco, Germ�n, Machin; Santi, Campos, Sanudo, Bracero y V�zquez. Por el Alav�s, Ituarte; Zaracibar, Quincoces; Urquiri, Langarica, Fede; Mardones, Iriondo, Elicegui, Garate y Elices. El d�a 2, se enfrenta al conjunto militar, Recuperaci�n de Levante, en el que se alinean jugadores que despu�s engrosar�an las filas del Valencia Club de F�tbol. El resultado es favorable por tres uno, para los del Aviaci�n que forman as�: Guillermo, Mesa, Aparicio; Blanco, Germ�n, Machin; Santi, Campos, Sanudo, Bracero y V�zquez. E1 equipo est� en manos del alf�rez Francisco Salamanca, teniente Gonz�lez Conticosa y del antiguo jugador del Athletic de Madrid, el canario Luis Navarro que hace las veces de entrenador. En la primera eliminatoria del Campeonato de Copa, el Aviaci�n se enfrenta al Betis en Sevilla, Campo de Heli�polis, actual Villamar�n, donde empata a un tanto. En el partido de vuelta en Vallecas, 21 de mayo de 1939, derrotan a los verdiblancos sevilla�os, por cuatro goles a cero. El Sevilla es el rival en la otra ronda eliminatoria, el 23 de mayo, en la que ganan los aviadores por dos goles a cero en Madrid. En el terreno hispalense de Nervi�n pierden por cuatro a uno, debido a los errores del arbitro guipuzcoano Stomberg, quien da por validos dos goles en fuera de juego, quedando eliminados los rojiblancos por los que despu�s se proclamar�an campeones, al ganar en la final, por seis a dos, al Racing de El Ferrol. Se ha tomado gusto a lo acontecido, es un hecho real que esta jugando con entusiasmo, rigor y carisma, es como una llamada hacia horizontes nuevos, cantando con nueva voz, la mas antigua canci�n del f�tbol. Se piensa en un entrenador en consonancia con las aspiraciones del equipo, el coronel Abella, el teniente Gonz�lez Conticosa y el alf�rez Francisco Salamanca logran convencer en conversaci�n, el 12 de junio, al legendario y fabuloso guardameta del f�tbol espa�ol y mundial Ricardo Zamora, retirado de la actividad desde 1936, para que se encargue de la direcci�n t�cnica del Aviaci�n. El gran Ricardo Zamora ocupa el cargo de entrenador, el 26 de junio de 1939, en el partido jugado en Valencia que enfrenta a los conjuntos Recuperaci�n de Levante y Aviaci�n, en la devoluci�n de visita que aquellos hab�an hecho a Madrid. Los del Aire vuelven a ganar a sus oponentes tres a dos. Ante trayectoria balomp�dica tan optimista se solicita a la Federaci�n jugar en Primera Divisi�n y se gestiona la adquisici�n del Campo de El Parral, de Madrid, situado entre el paseo de Doctor Esquerdo y las calles de Jorge Juan y Duque de Sesto, en el que jugaba habitualmente el Nacional, equipo de Segunda Divisi�n en trance de desaparecer definitivamente. Se plantea una ecuaci�n de razones, hay equipo con categor�a contrastada, pero no tiene derechos adquiridos para jugar en Campeonato Nacional de Liga en Primera Divisi�n, como desean.

En el Athletic de Madrid, los directivos est�n abrumados por los insuficientes recursos econ�micos. En sus arcas no hay una peseta. Es necesario hacer frente al d�ficit acumulado de un mill�n de pesetas que tiene el Club y, a la vez, a la forzosa contrataci�n de jugadores para la temporada de 1939-1940, los de antes de la guerra unos han muerto y otros se han retirado. Se busca remedio para la ca�tica e inquietante situaci�n financiera y para la deportiva, emparejadas ambas por las secuelas de la Guerra Civil. El tiempo apremia, Juan Touzon y Ces�reo Galindez con tenacidad, escudri�an en las cuatro direcciones de los puntos cardinales, para hallar alguna posibilidad que evite caer en el abismo de la desaparici�n. Tienen noticia de que el equipo de la Aviaci�n Nacional, creado en Salamanca, ha solicitado a la Federaci�n participar en los torneos institucionalizados del F�tbol espa�ol. No es posible, seg�n el reglamento federativo, hay que empezar desde las categor�as inferiores. Touzon, Galindez y Ernesto Cotorruelo intuyen la fusi�n entre ambos equipos para salvar la situaci�n perentoria del Athletic. A la vez se cumplir�a el deseo de los "aviadores" de jugar la Liga. En conversaci�n con el capit�n Jos� Bosmediano y el teniente Francisco Salamanca, llega el acuerdo, el 14 de septiembre de 1939, que se verifica en una configuraci�n deportiva concretada y rubricada, el 4 de octubre de 1939, integr�ndose el Aviaci�n en el Athletic de Madrid, que pasa a denominarse Club Atl�tico Aviaci�n. En el futuro son la misma llama que arder� siempre con una luz que no se apaga. La Federaci�n Espa�ola de F�tbol, en virtud de un decreto del Ministerio de la Gobernaci�n, no admite los vocablos extranjeros y se cambia el Athletic por Atl�tico. En la composici�n de la nueva Junta Directiva entran paisanos y militares, la preside, el entonces, comandante Francisco Vives, vicepresidente, Jos� Mar�a Fern�ndez Cabello; tesorero, capit�n Jos� Bosmediano; contador, Juan Touzon; secretario, Ces�reo Galindez y secretario t�cnico teniente Francisco Salamanca. Meses despu�s por razones particulares deja la Presidencia el comandante Vives y entra en su puesto el comandante Luis Navarro Garnica. El coraz�n de los rojiblancos madrile�os se ensancha gozoso como el de un ni�o en esta nueva �poca de bonanza. Para darle a ese coraz�n toda la luz que quiere, todav�a se ha de conseguir el equilibrio estable de la permanencia en Primera Divisi�n, perdida en 1936, que se recobra al ganar la promoci�n.

El Campo de Buenavista, hoy Carlos Tartiere, se encuentra destruido por efectos de la guerra, no hay posibilidad de rehabilitarlo con tiempo suficiente para el comienzo de la Liga. El Oviedo se ve obligado a solicitar de la Federaci�n Espa�ola de F�tbol una excedencia de un a�o para participar en las distintas competiciones. Esta circunstancia obliga a cubrir la vacante que deja el equipo asturiano. Por derecho la deb�a ocupar autom�ticamente el Athletic de Madrid, pen�ltimo clasificado en la Liga de 1935-1936, pero el criterio federativo muy coyuntural con la �poca no lo entiende as� y decide que se dispute un partido de promoci�n entre el Athletic de Madrid, ya Atl�tico Aviaci�n, y el Osasuna, ultimo clasificado en aquella Liga. De esta manera, seg�n publican los peri�dicos, "se premia el comportamiento patri�tico de Navarra y sus requetes en la Cruzada de Liberaci�n".

El Atl�tico Aviaci�n participa en el Campeonato Regional, jugando los partidos en el Campo de Chamart�n, mientras se termina de acondicionar el Campo de Vallecas y se proclama Campe�n ensayando el vuelo de la esperanza. La promoci�n a partido �nico se juega, el 26 de noviembre de 1939, en el Campo de Mestalla, de Valencia. Arbitra Arribas, vence el Atl�tico Aviaci�n por tres goles (Enrique dos y V�zquez uno) a uno (Vergara). Por los rojiblancos jugaron dirigidos por la batuta del entrenador Ricardo Zamora: Tabales, Mesa, Alejandro, Blanco, Germ�n, Machin, Enrique, Juan Escudero, Elicegui, Campos y V�zquez.


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