LA VIRGINIDAD DE MARÍA EN LA BIBLIA

Los Evangelios hablan de los "hermanos" de Jesus, es cierto, pero a esos "hermanos" no se les llama nunca "hijos de María", mientras que Jesús aparece como "el Hijo de María", expresión que indica su carácter de Hijo único. Por otro lado, sería muy raro que Jesús encomendara la custodia de su madre a Juan, en el caso de tener su madre otros hijos. No creo que fueran todos tan malos... máxime teniendo en cuenta que el día de Pentecostés estaban reunidos en oración con los Apóstoles y con María y otras mujeres, como dice el libro de los Hechos 2. De todo esto se deduce que la expresión de los "hermanos de Jesús" deba tener otro sentido del que aparenta en principio.

Todo indica que se trata de unos parientes de Jesús, probablemente primos. Los evangelistas son personas hebreas que escribían en lengua griega. En Hebreo y Arameo, para expresar un parentesco que no sea de filiación, se utiliza el vocablo "ah", que nosotros traduciríamos hoy por "primo", "tío", "sobrino", según los casos, o por el término genérico de "pariente", pero que para los semitas había que traducirlo por "hermano", pues todos los consanguíneos eran considerados como "hermanos". Así, al escribir en Griego, aunque en esa lengua existe el vocablo "primo", no utilizan éste, sino el de "hermano", para ser más fieles al vocablo hebreo que ellos tenían en la mente. Si por ejemplo nosotros pensamos en Francés y escribimos en Español, nuestra traducción tendrá los fallos de toda traducción, y no será, por otra parte, tan precisa como lo sería la de uno que piense y escriba en Español. Pues algo semejante sucedería a los Evangelistas: si fueran griegos, hubieran escrito "primos de Jesús"; pero como eran hebreos y pensaban en Arameo, tradujeron el vocablo genérico "hermano" y pusieron en Griego "hermanos de Jesús".

Existen en la Biblia otros ejemplos idénticos. Por ejemplo, en el Génesis, se nos dice que Lot era "hijo de un hermano de Abraham". En el pasaje Abraham manifiesta su deseo de que "No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. " (Génesis 13, 8). Más tarde, habiendo sido hecho prisionero Lot, Abraham fue a liberarlo y lo consiguió. Nos dice el libro del Génesis: "y recobró todo el botín y a Lot, su hermano" (Génesis 14, 16).

Por otro lado, resultaría anacrónico que Dios conservara milagrosamente la virginidad de una madre que después había de tener cópula carnal en otras ocasiones. Esos "hermanos" de Jesús serían hijos de alguna de las mujeres que acompañaban al Mesías en los momentos más importantes de su vida, probablemente de María de Cleofás, hermana de la madre de Jesús, denominada "madre de Santiago y de José", dos de los cuatro que San Marcos considera como "hermanos de Jesús".

El evangelista San Lucas habla de que María "dio a luz a su hijo primogénito". Algunos podrían pensar que al primogénito le siguen otros hijos, pero en este tema también hay una diferencia cultural. Los hebreos tenían toda una legislación sobre los "primogénitos". Todos ellos, hombres o animales, habían de ser consagrados a Yahveh. Y ya no se esperaba a que naciera un segundo hijo, sino que, desde el momento de su nacimiento, era el "primogénito", el primer engendrado, que había de ser consagrado a Dios, según la Ley, independientemente de que después nacieran otros o no. También al Hijo Único de Dios se le llamaba "el Primogénito", cuando el autor de la Epístola de los Hebreos dice "al introducir (Dios) a Su Primogénito en el mundo" (Hebreos 1, 6).

También existen restos arqueológicos que demuestran estos hechos. En una inscripción funeraria egipcia, de tiempos de Cristo, nos da pie para afianzarnos en nuestra interpretación. Ésta reza así: "La suerte me condujo al fin de la vida por el dolor del parto del hijo primogénito". Si el parto del "primogénito" llevó a la tumba a esa joven madre, es que, también para los egipcios, "primogénito" podía equivaler en muchos casos a lo que hoy denominamos "unigénito".

En la terminología semítica, pues, "primogénito" no implica la existencia de otros que nazcan más tarde, sino simplemente que no haya nacido ningún otro antes que él.

En cuanto al Evangelio de San Mateo, debemos mencionar la cita en la que se nos dice que María no tuvo trato carnal con su esposo hasta que ésta dio a luz. Lo que podría dar que pensar que después sí lo tuvo. Pero esa es una conclusión errónea que se deduce de las expresiones habituales actualmente. En ese pasaje el Evangelista quiere reclacar el hecho de dar a luz sin haber tenido antes trato carnal alguno. Para ello, usa una expresión muy típica: "hasta que dio a luz...". La expresión "hasta que..." aparece frecuentemente en la Biblia con ese sentido.

Tenemos algún ejemplo de ello en el segundo libro de Samuel, donde dice: "Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte" (2 Samuel 6, 23). Por su parte, el libro de los Jueces está lleno de expresiones como éstas: "y habitaron allí hasta el día de hoy", "y edificó un altar que permaneció hasta el día de hoy", "...treinta ciudades llamadas hasta el da de hoy Javot Jair" (Jueces 10, 4), frases que constatan una realidad que no desapareció cuando se escribió el libro.

Piense también en la expresión que se utiliza actualmente para indicar que se estuvo esperando en vano a una persona: "estuve esperándola días y días, y... �hasta ahora!

El "hasta que" se refiere al tiempo anterior; en nuestro caso, al de María antes de dar a luz, prescindiendo del tiempo posterior al alumbramiento. Lo que intenta Mateo es destacar la concepción de Cristo como algo milagroso.

Resumiendo, como nos dice San Mateo, Jesús nació de una virgen, cumpliéndose así la profecía de Isaías. Sin haber convivido con josé, estaba encinta, por obra del Espíritu Santo. A partir de entonces, se nos habla de los tres, y nada más que de los tres. Van a Jerusalem, y Jesús se queda allí, y después se va con ellos, y les está sujeto. No se habla de otras personas, durante la infancia de Jesús. Más tarde, en la vida pública, se hablará de esos "hermanos", que serían en realidad unos parientes del Maestro, y no precisamente del grupo de los más íntimos.






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