LA RELIGIOSIDAD COMO CONDUCTA PATOLÓGICA



No es la primera vez que alguien me muestra su preocupación por el estado mental de los creyentes. Una intención sin duda loable. Me pregunto porque no analizan también a algunos de los ateos, muchos de los cuales demuestran personalidades considerablemente más interesantes: alguno podría incluso considerarse un caso de posesión demoníaca... pero claro, esas cuestiones no existen, es mera paranoia de gente inculta y retrógrada... Y es esta cuestión lo que me preocupa. Noto en cierto sector médico una tendencia a identificar el factor religioso con un trastorno profundo de la conciencia. De la misma forma que los romanos condenaban a muerte a los impíos, ahora estos pseudocientíficos pretenden condenar la religión a los tratados de psiquiatría. La religiosidad como trastorno mental, esa es la tendencia a seguir. Me pregunto si el paso siguiente será amarrarnos a un butacón y aplicarnos un electroshock de alto amperaje para tratar de erradicar de nuestros cerebros ese "cuerpo extraño de naturaleza religiosa". Si esto no funciona, siempre será posible mandarnos a las cámaras de gas al estilo nazi. En mi opinión, el ateísmo es, simplemente, una ideología irracional. Su resultado más destacable es el hedonismo. La búsqueda del placer a toda costa es la ideología vital dominante. El resultado, aparte de sus connotaciones religiosas más que previsibles, es una humanidad encadenada a la obsesión por el dinero, al trabajo rutinario y embrutecedor, a la angustia de una vida presidida por la futilidad del placer. Un placer efímero, que siempre se tiene presente en el cerebro, pero que nunca es suficiente para cubrir ni la más miserable porción de los anhelos humanos. Pero esto son vanalidades. Este es el plan de vida moderno, el futuro feliz prometido por los apologetas del dios-ciencia. La religiosidad, en cambio, es un mero atavismo de espíritus enfermos, lo dicen los psiquiatras...

En cierta ocasión me comentó una psicóloga: Los curas están considerados como casos patológicos. De eso se trata, de considerar la religión como patología destructiva. Y no es que tenga ganas de hacerme el mártir, es simplemente la constatación de una corriente de pensamiento científico que parece extenderse cada vez más a la sociedad general. De todas formas, la fe auténtica debe demostrarse precisamente en estas situaciones adversas, tal como demostraron los numerosos mártires del pasado. Me temo que muchos tendrán problemas para admitirlo; pero la fe es el mayor regalo que se le puede hacer a un hombre. Espero que algún día lleguen a comprender su verdadero significado.



Quiero aclarar que no me estoy inventando absolutamente nada de lo que digo. Siempre me he atenido estrictamente a la doctrina católica sin inventarme ni una sola coma. Si alguien piensa que por el hecho de ser católico creyente se es un enfermo, entonces habrá que considerar enfermos a S. S. el Papa, al medio millón de sacerdotes católicos, y a los mil millones de creyentes católicos que existen hoy en el mundo. Aclaro este punto para dejar patente que no me dejo llevar por delirios ni fantasias. Porque todo lo que digo ES REAL, aunque la mayoria de los que leen este foro se resista a creerlo. Dios es realmente lo único real que existe. Todo lo demás, incluyendo este mundo en el que vivimos, no son más que meras pantallas que han sido puestas delante de nuestros ojos para probarnos. Cuando muramos, despertaremos finalmente de este sueño y veremos la realidad tal cual es. No habeis sentido nunca esa sensación de realismo extremo durante algun sueño, cuando nos caemos por un abismo por ejemplo. Realmente estamos sintiendo que caemos, lo percibimos tan autentico que resulta imposible pensar siquiera que estamos en un sueño. Sin embargo es cierto. Soñamos, y cuando despertamos, respiramos aliviados porque la pesadilla cesó al fin. Pues bien, esta vida es exactamente igual. Un sueño verídico, muy realista, pero solo un sueño. Solo hay una diferencia con respecto al anterior. Cuando despertemos, veremos la realidad tal cual es, pero no todos veremos la misma realidad. Aquellos que se lo merezcan conocerán en persona a Dios y gozarán de Su presencia por toda la eternidad. Para los injustos, los malvados, los blasfemos y los indignos, me temo que la pesadilla no habrá hecho más que comenzar.


EL INCONSCIENTE REPRIMIDO


Han pasado ya bastantes años desde que Freud afirmara de manera casi dogmática que "la religión es la neurosis obsesiva común al género humano". La investigación actual no confirma hoy esta visión freudiana del hecho religioso.

El profesor V. Frankl, reconocido mundialmente como el fundador de la tercera escuela vienesa de psicoterapia, llega a decir, por el contrario, que la religiosidad reprimida de manera indebida es patógena, y se está convirtiendo en fuente de neurosis del hombre contemporáneo.

En su obra "La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religión", V. Frankl habla de un Dios presente en la profundidad inconsciente de muchos hombres y mujeres de hoy.

Pienso que reprimir, no es suprimir, y este Dios cercano desde el inconsciente, ofrece la curacíón de esta neurosis patológica.

En un buen consejo: reprimir la apertura a Dios, tiene, como todas las neurosis, malas consecuencias.






UNIVERSALIDAD DE LA MORAL NATURAL


+Las teorías evolucionistas ven en el hombre primitivo a un ser marginal, situado en el límite de la especie animal y sin conocer todavía las ideas morales y religiosas, que forman parte del hombre ya civilizado. Las ideas morales serían el fruto de una larga evolución.

+Pero tal teoría no se confirma con los hechos. Algunos pueblos quedaron estancados y su actual forma de vida representa una cultura primitiva. Así es la de los PIGMEOS, que representan el estadio más primitivo de la cultura. Pues bien ¿CUÁL ES SU MENTALIDAD MORAL?

+La respuesta es que su mentalidad es muy similar a la nuestra , debido al conocimiento de la moral natural

+En conclusión la tesis evolucionista de que cuanto más nos acercamos a los orígenes de la humanidad encontramos un hombre cada vez más ignorante del orden religioso-moral y más próximo a la naturaleza animal , no encuentra confirmación alguna en los hechos. Es al revés: cuanto más primitivo, sus ideas religiosas y morales son más puras y coincidentes con la moral natural

La hipótesis de un hombre primitivo ateo y amoral ha desaparecido definitivamente ante los datos evidentes de la Etnología. Tal hipótesis es tan sólo una ficción de los apriorismos evolucinistas.

+Por supuesto me refiero a la evolución cultural. Niego la hipótesis de que el hombre fue inicialmente amoral y ateo.

+La razón de la mentalidad moral del hombre culturalmente primitivo es la de que el hombre no crea el orden moral , sino que nace en él. Es decir , que ciertos actos dicen siempre y por necesidad relación de conveniencia o repugnancia con la naturaleza humana y son por necesidad actos buenos o malos.

+Con el tiempo see da evolución y progreso en la aplicación de los principios morales, gracias a un mayor desarrollo de la mente y de la cultura.

+La Urkulturen está representada por los pigmeos, negritos del centro de África ,wedas de Ceylán, semoi de Malaca y otros pueblos culturalmente primitivos del sur y sureste de Asia, al decir que sus ideas morales y religiosas son más puras y coincidentes con la moral natural es en relación a los pueblos cultos de la Antigüedad , como Grecia y Roma , que tuvieron una idea menos precisa de la divinidad.

El animismo, el fetichismo, la idolatría pertenecen a culturas y épocas posteriores al estadio más primitivo, que pienso que es el de los pigmeos

Es posible que existiera un momento de inocencia etica,aunque indemostrable y por supuesto desaparecida y no rastreable por metodos como,los que usa la etnologia o cualquier otra ciencia.

Se trata de conciliar el supuesto estado de inocencia que precedio al pecado con una mentalidad moderna, plenamente humana.

El hombre primitivo pudo llevar una existencia en la que las anteriores normas sociales, existentes en primates y por tanto muy probablemente también en ancestros humanos, aquellas que podemos caracterizar como éticas (no que ellos las caracterizaran así), tales como la defensa del miembro del grupo que la precisa, el carácter jerárquico de la relacion social, etc, servían a su propósito de facilitar la convivencia grupal.

Cuando el hombre, por las circunstancias de su evolucion social, precisa nuevas normas de convivencia, es cuando empieza a cuestionar el carácter de ellas como buenas o malas, adoptando nuevas y conservando aquellas que convinieran.

Hasta ese momento, más o menos largo, los grupos humanos, con su plena mente moderna, pudieron vivir sin necesidad de cuestionar el carácter ético de sus normas.

Todo esto vendría simbolizado por los mitos acerca de una pérdida de inocencia primera, que no puedo entender si no existió esa fase de amoralidad humana.

Todo esto tuvo que ocurrir en una fase mas temprana de la evolución cultural humana que la actual en la que se encuentran los llamados pueblos primitivos, como pigmeos, etc.

No sé de dónde habrá salido la idea de un hombre primitivo ateo y amoral, pero no me parece que andara muy encaminado. Desde el punto de vista antropológico, las primeras creencias religiosas y las primeras normas morales están estrechamente relacionadas con la inteligencia: hace falta ser muy inteligente y tener una suficiente capacidad de abstracción para poder imaginar espíritus y dioses cuando ni se ven ni se sienten. Se confirma que "cuanto más primitivo, sus ideas religiosas y morales son más puras y coincidentes con la moral natural".

+ La mentalidad moral del hombre culturalmente primitivo es muy similar a la nuestra , debido al conocimiento de la moral natural , en el sentido de que tienen el concepto del bien y del mal, no sólo en el sentido físico sino también y sobre todo en el sentido moral Así lo prueban los datos evidentes de la Etnología





EL PAPA ABORDA DESAFÍOS DEL "ATEÍSMO PRÁCTICO"

Miércoles 15 de abril de 1999

El Papa Juan Pablo II abordó el desafío del agnosticismo funcional o "ateísmo práctico" y señaló como respuesta cristiana la importancia de dar testimonio de Dios Padre que nos permite mostrar a los demás la bondad y la misericordia de Dios.

El Papa señaló que la respuesta más convincente al ateísmo es el anuncio del Evangelio y el testimonio del verdadero rostro de Dios, que "nos permiten descubrir la bondad y la misericordia del Padre".

En su mensaje, explicó que "la orientación religiosa del hombre deriva de que es una criatura, y esto le lleva a anhelar a Dios, que lo ha creado a su propia imagen y semejanza". Sin embargo a consecuencia del pecado, este vínculo con Dios "es vivido por el hombre de manera frágil y contradictoria. El secularismo se revela especialmente destructivo, con su indiferencia en relación con las cuestiones últimas y de la fe".

Asimismo, indicó que la Sagrada Escritura no hace referencia al ateísmo teórico, pero sí al ateísmo práctico. "Más que de ateísmo, la Biblia habla de impiedad e idolatría. Impío e idólatra es aquel que prefiere una serie de productos humanos, falsamente considerados divinos, en vez de al verdadero Dios", señaló el Pontífice.

"El ateísmo -subrayó- puede incluso llegar a ser una forma de ideología intolerante, como demuestra la historia. Los dos últimos siglos han conocido corrientes de ateísmo teórico que han negado a Dios en nombre de una pretendida autonomía absoluta o del hombre o de la naturaleza o de la ciencia. Este ateísmo sistemático se ha impuesto durante decenios ofreciendo la ilusión de que al eliminar a Dios, el hombre habría sido más libre tanto psicológica como socialmente".

Finalmente, Juan Pablo II expresó que frente a las distintas formas de ateísmo y sus motivaciones ideológicas "la Iglesia no desprecia el estudio serio de componentes psicológicas y sociológicas del fenómeno religioso, pero rechaza con firmeza la interpretación de la religiosidad como proyección de la psique humana o resultado de condiciones sociológicas".



EL IDEAL DE HOMBRE MODERNO

Como ejemplo de la vanalidad ilimitada que preside nuestras existencias en este mundo consumista, en el que todo se valora exclusivamente en función del interés comercial inmediato, el hedonismo y la futilidad, recomiendo el jugoso y divertido libro "Cartas del Diablo a su sobrino" (Ed. RIALP). Se trata de un diablo llamado Escrutopo que escribe cartas a su sobrino, un diablo novato llamado Orugario. Hablan de como fastidiar al Enemigo (Dios). Aquí va la 1ª carta. ***************Carta primera

Mi querido Orugario:

Tomo nota de lo que dices acerca de orientar las lecturas de tu paciente y de ocuparte de que vea muy a menudo a su amigo materialista, pero ¿no estarás pecando de ingenuo? Parece como si creyeses que los razonamientos son el mejor medio de librarle de las garras del Enemigo.

Si hubiese vivido hace unos (pocos) siglos, es posible que sí: en aquella época, los hombres todavía sabían bastante bien cuándo estaba probada una cosa y cuándo no lo estaba; y una vez demostrada, la creían de verdad; todavía unían el pensamiento a la acción, y estaban dispuestos a cambiar su modo de vida como consecuencia de una cadena de razonamientos.

Pero ahora, con las revistas semanales y otras armas semejantes, hemos cambiado mucho todo eso. Tu hombre se ha acostumbrado, desde que era un muchacho, a tener dentro de su cabeza, bailoteando juntas, una docena de filosofías incompatibles. Ahora no piensa, ante todo, si las doctrinas son «ciertas» o «falsas», sino «académicas» o «prácticas», «superadas» o «actuales», «convencionales» o «implacables». La jerga, no la argumentación, es tu mejor aliado en la labor de mantenerle apartado de la Iglesia. ¡No pierdas el tiempo tratando de hacerle creer que el materialismo es la verdad! Hazle pensar que es poderoso, o sobrio, o valiente; que es la filosofía del futuro. Eso es lo que le importa.

La pega de los razonamientos consiste en que trasladan la lucha al campo propio del Enemigo: también Él puede argumentar, mientras que, en el tipo de propaganda realmente práctica que te sugiero, ha demostrado durante siglos estar muy por debajo de Nuestro Padre de las Profundidades. El mero hecho de razonar despeja la mente del paciente, y, una vez despierta su razón, ¿quién puede prever el resultado? Incluso si una determinada línea de pensamiento se puede retorcer hasta que acabe por favorecernos, te encontrarás con que has estado reforzando en tu paciente la funesta costumbre de ocuparse de cuestiones generales y de dejar de atender exclusivamente al flujo de sus experiencias sensoriales inmediatas. Tu trabajo consiste en fijar su atención en este flujo. Enséñale a llamarlo «vida real», y no le dejes preguntarse qué entiende por «real».

Recuerda que no es, como tú, un espíritu puro. Al no haber sido nunca un ser humano (¡oh, esa abominable ventaja del Enemigo!), no te puedes hacer idea de hasta qué punto son esclavos de lo ordinario. Tuve una vez un paciente, ateo convencido, que solía leer en la Biblioteca del Museo Británico. Un día, mientras estaba leyendo, vi que sus pensamientos empezaban a tomar el mal camino. EI Enemigo estuvo a su lado al instante, por supuesto, y antes de saber a ciencia cierta dónde estaba, vi que mi labor de veinte años empezaba a tambalearse. Si llego a perder la cabeza, y empiezo a tratar de defenderme con razonamientos, hubiese estado perdido, pero no fui tan necio. Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre que había llegado a controlar mejor, y le sugerí que ya era hora de comer.

Presumiblemente - ¿sabes que nunca se puede oír exactamente lo que les dice? -, el Enemigo contraatacó diciendo que aquello era mucho más importante que la comida; por lo menos, creo que ésa debía ser la línea de Su argumentación, porque cuando yo dije: «Exacto: de hecho, demasiado importante como para abordarlo a última hora de la mañana», la cara del paciente se iluminó perceptiblemente, y cuando pude agregar: «Mucho mejor volver después del almuerzo, y estudiarlo a fondo, con la mente despejada», iba ya camino de la puerta. Una vez en la calle, la batalla estaba ganada: le hice ver un vendedor de periódicos que anunciaba la edición del mediodía, y un autobús número 73 que pasaba por allí, y antes de que hubiese llegado al pie de la escalinata, ya le había inculcado la convicción indestructible de que, a pesar de cualquier idea rara que pudiera pasársele por la cabeza a un hombre encerrado a solas con sus libros, una sana dosis de «vida real» (con lo que se refería al autobús y al vendedor de periódicos) era suficiente para demostrar que «ese tipo de cosas» no pueden ser verdad. Sabía que se había salvado por los pelos, y años después solía hablar de «ese confuso sentido de la realidad que es la última protección contra las aberraciones de la mera lógica». Ahora está a salvo, en la casa de Nuestro Padre.

¿Empiezas a coger la idea? Gracias a ciertos procesos que pusimos en marcha en su interior hace siglos, les resulta totalmente imposible creer en lo extraordinario mientras tienen algo conocido a la vista. No dejes de insistir acerca de la normalidad de las cosas. Sobre todo, no intentes utilizar la ciencia (quiero decir, las ciencias de verdad) como defensa contra el Cristianismo, porque, con toda seguridad, le incitarán a pensar en realidades que no puede tocar ni ver. Se han dado casos lamentables entre los físicos modernos. Y si ha de juguetear con las ciencias, que se limite a la economía y la sociología; no le dejes alejarse de la invaluable «vida real».

Pero lo mejor es no dejarle leer libros científicos, sino darle la sensación general de que sabe todo, y que todo lo que haya pescado en conversaciones o lecturas es «el resultado de las últimas investigaciones». Acuérdate de que estás ahí para embarullarle; por cómo habláis algunos demonios jóvenes, cualquiera creería que nuestro trabajo consiste en enseñar.

Tu cariñoso tío, ESCRUTOPO









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