LOS EXTRATERRESTRES SON ESPÍRITUS MALIGNOS ENVIADOS PARA CONFUNDIRNOS

1 Juan 4, 1-6

Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.

Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es el del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.

Vosotros, hijos míos, sois de Dios y los habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo.

Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha.

Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

En este pasaje el apóstol S. Juan relata su encuentro con un espíritu falaz. Hoy, de acontecer este mismo supuesto, la gente diría que se le apareció un "extraterrestre". ¿Por qué no imaginar mejor que estos extraterrestres actuales son una versión del antiguo espíritu que tentó a San Juan? Para suponerlo basta con fijarse en los resultados de todo este fenómeno OVNI: el ateismo generalizado. Todos los fenómenos que antiguamente se atribuían a la Divinidad, a los santos o a espíritus, son ahora calificados de extraterrestres. Si la estrella que guió a los reyes de oriente hasta Jesús volviese a aparecer en el cielo, la gente la calificaría como una "nave alienígena de propulsión fotónica..."

Una terminología pseudocientífica que, repito, sólo sirve para fomentar el ateísmo. Otro ejemplo notable lo tenemos en STAR WARS y STAR TREK... La mayoría de estas películas que tanto éxito tienen en los jóvenes están concebidas de una forma perversa. Tratan de suplantar el ineludible papel del Creador por un nuevo Dios: la ciencia. Nada nuevo en estos tiempos de ateísmo galopante, pero estos productos están empaquetados de una forma atractiva, muy fantástica y fantasiosa, para encandilar a mentes desprevenidas o poco formadas.

El caso más evidente es la cuarta parte de Star Wars, el Episodio I. En esta película, el niño que será el futuro Lord Baader es un mal plagio de la figura de Jesús: 1º fue concebido por la fuerza, sin padre biológico; 2º será el futuro mesías libertador de los hombres de las garras del mal (el lado oscuro) 3º será el jefe de los Jedi (guardias de la paz). El nombre de Lord Baader es Anakim Skywalker, y curiosamente, también esto es una referencia Bíblica. Los anaqim, -dice la Biblia- eran una raza de gigantes que vivían en la tierra de Canaan antes de la conquista hebrea. Descendían de Anaq, un legendario gigante que dio origen a toda una raza hercúlea...

Podríamos mencionar también el tema de las espectaculares espadas láser que proliferan en toda la serie, una versión moderna de las espadas flamígeras de los ángeles que custodiaban el paraíso terrenal...

No es el descarado plagio la cuestión de fondo, si no la pretensión de dar una explicación "científica" al fenómeno de Jesús, que, evidentemente, tanto malestar causa entre los sectarios que pretenden demonizar Su memoria. Contra todo esto, debo recordar que la todopoderosa ciencia aún no ha sido capaz de defenestrar científicamente a Dios, de hecho, cuanto más avanza el conocimiento científico, más razones existen para maravillarnos de la infinita inteligencia del Creador.

Sostengo la tesis de que los demonios del infierno se aparecen a determinadas personas con el fin de embaucarlas, hacerles perder la fe y provocar ciertas corrientes de ateísmo como la que suscita actualmente el fenómeno ovni. Existe una especie de paralelismo a la inversa entre las apariciones de los ángeles del Cielo y las de los demonios del infierno. En las primeras, las apariciones suelen producirse a pastorcillos humildes, como en Fátima, a niñas de muy bajo nivel social, como en Lourdes, o a gentes sencillas y santas en todas las partes del mundo. Es esta propia santidad y sencillez lo que más impacta a la hora de creer los mensajes del Cielo.

Con las apariciones del infierno, las condiciones cambian sustancialmente. A los demonios no les interesa que la gente crea en ellos, pues sería contraproducente para sus intenciones malignas de perder el mayor número de almas posible, por ello recurren al engaño. La Biblia nos advierte claramente que Satanás es el padre de la mentira:

"Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre. Este era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira. (San Juan 8, 44)".

Por eso, las apariciones satánicas aparecen disfrazadas con subterfugios diversos, como el de los extraterrestres, ciertas sanaciones misteriosas, algunos adivinos, cierto tipo de sueños premonitorios, y diferentes poderes extrasensoriales de extraña entidad. Las sesiones de espiritismo son especialmente proclives a este tipo de fenómenos.

Suelen aparecerse a personas de cierta relevancia social, sean científicos, escritores, músicos o gentes de cierta fama, con el fin de darle un toque más "veraz" y así hacer que el mensaje alcance el mayor número de personas posible y el veneno satánico se extienda al máximo.



Estos otros acontecimientos fueron presenciados por unas 100.000 personas en 1917, en la aldea de Fátima, Portugal. Es muy parecido a muchos relatos de extraterrestres, con una diferencia: su autor divino está claramente identificado, y su intención inequívoca es EXTENDER LA FE. El diablo, que tiene más poder del que la gente se piensa, utiliza también visiones de este tipo, pero con la salvedad de que en lugar de promover la fe en Dios, promueve la confusión y el ateísmo. La Biblia nos advierte sobre este punto:

Y nada tiene de extraño, que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz" (2 Corintios 11, 14).

El diablo no tiene interés en identificarse, pues prefiere que la gente piense que no existe.

Las visiones de ovnis son sólo una estrategia para sustituir la figura de Dios Creador por una indefinición pseudocientífica que justifique la complacencia en la ignorancia.








EL MILAGRO DEL SOL

En 1917, la Virgen María se apareció a tres pastorcillos de Fátima durante seis meses seguidos, y prometió que al final haría un gran milagro. Este hecho se conoce como el Milagro del Sol de Fátima.

He aquí el Relato del Dr. José Maria de Almeida Garrett, un Testigo Ocular y profesor de la Facultad de Ciencias de Coimbra, Portugal

"El cielo, que había estado nublado todo el día, súbitamente se aclaró; la lluvia paró y parecía como si el sol estuviera a punto de llenar de luz el campo que la mañana invernal había vuelto tan lóbrego. Yo miraba el lugar de las apariciones en un estado sereno, aunque frío, en espera de que algo pasara, y mi curiosidad disminuía, pues ya había transcurrido bastante tiempo sin que pasara nada que llamara mi atención. Unos momentos antes, el sol se había abierto paso entre una capa gruesa de nubes que lo escondían y brillaba entonces clara e intensamente.
"De repente escuché el clamor de miles de voces, y ví a la multitud desparramarse en aquel vasto espacio a mis pies ... darle la espalda a aquel lugar, que hasta ese momento había sido el foco de sus expectativas, y mirar hacia el sol en la otra dirección. Yo también di la vuelta hacia el punto que atraía su atención y pude ver el sol, como un disco transparente, con su agudo margen, que brillaba sin lastimar la vista. No se podía confundir con el sol que se ve a través de una neblina (en ese momento no había neblina), pues no estaba velado ni opaco. En Fátima, el sol conservó su luz y calor, y se destacó claramente en el cielo, con un margen agudo, parecía una mesa de juego. Lo más sorprendente era que se podía mirar directamente al disco solar, sin que los ojos se lastimaran o se dañara la retina. [Durante ese tiempo], el disco del sol no permaneció inmóvil, se mantuvo en un movimiento vertiginoso, [pero] no como el titilar de una estrella con todo su brillo, pues el disco giraba alrededor de sí mismo en un furioso remolino.
"Durante el fenómeno solar, el cual acabo de describir, ocurrieron también cambios de color en la atmósfera. Al mirar al sol, noté que todo se estaba oscureciendo. Primero miré los objetos más cercanos y después extendí mi vista hacia el horizonte. Vi que todo había adquirido un color amatista. Los objetos a mi alrededor, el cielo y la atmósfera, eran del mismo color. Todo había cambiado, tanto lo cercano como lo lejano, adquiriendo el color amarillento del damasco viejo. Parecía como si la gente padeciera de ictericia y recuerdo haber tenido una sensación de diversión al ver lo fea y nada atractiva que se veía la gente. Mi propia mano era del mismo color.
"Entonces, súbitamente, escuché un clamor, un grito de angustia de la gente. Fue como si el sol, en su girar enloquecido, se hubiera desprendido del firmamento y, rojo como la sangre, avanzara amenazadoramente sobre la tierra como si fuera a aplastarnos con su peso enorme y ardiente. La sensación durante esos momentos fue terrible."







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