
EL INFIERNO DE FÁTIMA
En Fátima, la Santísima Virgen María le dijo a los
tres niños videntes que muchas almas van al
infierno porque no tienen a nadie que rece o haga
sacrificios por ellas. En sus Memorias, la
Hermana Lucía describe la visión del infierno que Nuestra Señora les mostró a los niños en Fátima:
"Ella abrió Sus manos una vez más, como lo había hecho los dos meses anteriores. Los
rayos [de luz] parecían penetrar la tierra y vimos, por decirlo así, un vasto mar de fuego.
Sumergidos en este fuego estaban los demonios y las almas como si fuesen brasas
transparentes y negras o bronceadas con forma humana. Llevados por las llamas que de
ellos mismos salían, juntamente con horribles nubes de humo, flotaban en aquel fuego y
caían para todos los lados igual que las pavesas en los grandes incendios sin peso y sin
equilibrio, entre gritos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de
espanto. (debió haber sido este espectáculo lo que me hizo gritar, como dice la gente que así
me escuchó). Los demonios se distinguían por formas horribles y repugnantes de animales
espantosos y desconocidos pero transparentes igual que carbones encendidos. Esa visión
duró sólo un momento, gracias a nuestra bondadosa Madre Celestial, Quien en la primera
aparición había prometido llevarnos al Cielo. Sin esto, creo que hubiéramos muerto de terror
y miedo."