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LA VILLA DE ANNA Y SUS SEÑORES. por: José Izquierdo Anrubia
1-LOS ORIGENES.
Este solar en el que vivimos, que desde tiempos remotos abarcó los asentamientos de la Moleta, Agres, La Albufera, El Charral y la propia Villa y que nuestros antepasados acabaron por denominar en el habla del lugar y de la forma mas descriptiva que sus pobladores entendieron como propia, con el nombre de Anna, ha permanecido habitado desde tiempos remotos, aunque hemos de convenir, que no siempre las personas que aquí permanecieron, han tenido la conciencia de unidad y de pertenencia a un pueblo. El sustrato fundacional, eminentemente de carácter tribal, en origen, lo encontramos localizado en los asentamientos humanos de los que tenemos referencias por las prospecciones arqueológicas llevadas a cabo por el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Valencia en el año 1977 y anteriores.
Estos grupos humanos, evolucionaron a medida que la culturización producida por la relación, inicialmente esporádica, con otros individuos procedentes de la costa y en contacto con las culturas del Mediterráneo fueron estableciendo una vía de penetración hacia el interior que facilitó el intercambio comercial primero y la llegada posterior, de la Romanización durante los primeros siglos antes de Cristo. De la Edad del Hierro, representada por la cultura ibérica, se halla enclavado en las proximidades de la Albufera el poblado del Cerro de Lucena, datado entre los siglos III-I a.C., En él podemos encontrar las características estructuras de hábitat de los íberos así como numerosos utensilios y elementos referenciales de su forma de vivir (fíbulas, piedras de molino y vasos cerámicos). Esta comunicación, que se estableció entre los habitantes de las tierras situadas en la falda del Cerro de Lucena y los de la zona de la Costera, marcó límites a los asentamientos humanos en una línea imaginaria que iba desde la Albufera y la turma del Charral en dirección a la Moleta y desde allí, hasta la partida de Tiboles, cerrando el polígono nuevamente en la base de la Punta de Anna. A partir de la época del emperador Augusto (siglo I a.C.), fueron mejorando las condiciones de vida de los pobladores y con ello los asentamientos humanos pasaron de los abrigos que ofrecían cerros estratégicamente situados para la defensa como el que hemos señalado de Lucena, al llano próximo al agua y abierto al contacto que ofrecían lugares como las Turmas, el Charral, La Albufera, La Moleta. Desde el siglo II al VI, tenemos referencias arqueológicas de asentamientos humanos sin una identidad definida, como pueblo, que mantienen contactos comerciales con los pobladores de la zona de Xâtiva en la que si encontramos una comunidad organizada, Saetabis, y con unas señas de identidad definidas. Este territorio, abarcaba desde el Jucar (Sucro) hasta el Segura, formando parte de la Contestania. Un hecho nada menor y que a mi juicio marco el comienzo sistemático de la relación comercial entre los pobladores de la zona de Anna y Enguera y los de la zona de Saetabis -[2],fue la presencia de la calzada romana que conocemos con el nombre de Vía Augusta y que tenía su paso en una zona próxima a Xàtiva (Saetabi) y a Torre Lloris (Turres Saetabi). A ambos lados de esta importante vía de comunicación se estableció la red comercial que diese salida a los productos que venían de la costa o que tenían origen en la misma Saetabis. No podemos afirmar que a la zona de Anna llegaran las huellas de la Romanización, en sentido estricto de presencia de la lengua y construcción de edificios civiles que dejaran patente un asentamiento organizado; pero a pesar de lo anterior, si que hay evidencias que esta relación comercial posibilitó cierto grado de osmosis en los usos y costumbres, esto y la situación geográfica, lejos de la costa pero próxima a la vía Augusta permitió el establecimiento de colonos en villas formando parte de las Centuriaciones.-[3], establecidas como pago a los soldados que combatieron en las campañas militares ,posiblemente ,de Lusitania. Este tipo de asentamiento tuvo lugar con mas asiduidad en la época del bajo imperio romano en el que existe una tendencia a refugiarse en zonas elevadas del territorio como forma de combatir cierto estado de aparente inseguridad que se dio en esa época y que posibilitó, el establecimiento de unos núcleos de población entorno a ellos. Estas unidades de reparto del territorio, como ya he mencionado, tomaban como base la centuria que suponía una superficie equivalente a la de un cuadrado de aproximadamente 711m de lado; es decir, aproximadamente el valor de 20 actus-[4] o 50 hectáreas. A su vez este cuadrado se dividía en 100 heredades con las parcelas dispuestas sobre dos ejes centrales. Entre los términos de Anna y Enguera existe una partida llamada de las “Turmas” que está emplazada entre las casas de Guillén, el “Pelao” Toñuna; que cumple con las características antes señaladas y donde se han encontrado evidentes restos arqueológicos de presencia humana (Ibero-romana) de los siglos I al III. Un poco mas al sur y próximo al lago de la albufera y a la vereda de subida a la sierra se encuentra la Partida del Charral donde se repiten nuevamente este tipo de parcelaciones. Según los cálculos de José Miguel Jiménez Piqueras, las Turmas del Pelao, abarcan una superficie aproximada de 184Ha. lo que proyecta una centuriación de 15 parcelas de 12 Ha-[5]. Situadas sobre un eje central de 711 metros de abscisa y otros tantos de ordenada. La misma proyección la establece sobre la Turma del Charral, lo que presenta un asentamiento humano entorno a 30 familias en un territorio inferior a 9 Km2. La palabra Turma dentro de la organización militar romana servia para identificar la organización en unidades 300 jinetes, alae equitum, que procedentes de las provincias conquistadas constituían una minoría de elite y servían de refuerzo a las legiones. Estas formaciones de jinetes se componían en 10 turmas , túrmae, de 30 jinetes cada una ,generalmente de la misma nacionalidad, que finalizada la campaña eran disueltas compensándolas con el sueldo o un terreno donde establecerse, que es lo que previsiblemente debió de ocurrir, un terreno no demasiado alejado del núcleo de comercio de Saetabis y muy cercano a la vía de comunicación que representaba la Vía Augusta, sin problemas de propiedad ni de relación con el sustrato poblacional de origen, acostumbrado ya en esa época al contacto con los que venían de la Costera, con abundante agua y con una cultura del vino, aceite y trigo ya establecida desde la época de los iberos. De esta importante vía de comunicación conocemos que tuvo al menos un ramificación hacia Enguera, que debió de ser utilizada como alternativa en épocas de conflicto e inseguridad en el transito de personas y bienes con dirección a la zona de Mogente , Ad Statuas, donde según algunos autores convergería con el ramal de la vía Augusta que llegaba a las proximidades de Fuente la Higuera por el valle. Esta vía, comprometía una bifurcación hacia el interior en busca de la zona de Cofrentes, lo que avalaría la presencia entre Anna y Enguera de las Turmas que he señalado.
La existencia de esta vía secundaria ha sido investigada por Ricardo Gascó Vañó y Ana María Morales Juan, en la conclusión a un interesante trabajo de campo sobre la Vía Augusta se presenta como hipótesis de trabajo, ciertamente bien fundamentada, la ubicación de algunas de las posiciones clásicas del itinerario de Antonio. Ad Aras: Para ubicar esta posición, se basaron en los vasos primero y segundo de Vicarello que sitúa Saetabis a 22 mp -[6], lo que les llevó en dirección a Cerdá por la comarcal 322 siguiendo el antiguo trazado de la N-432 a través de la Alcudia de Crespins hasta completar las mile pasum. Esta posición les situó sobre el kilómetro 17/18 de la hoja Canals nº794, que se ubica en el entorno de la necrópolis Ibérica del Corral de Saus, quedando justo al norte de la vía, en la ladera oeste del barranco de la Balsa Seca, sobre cuyo puente, en la vía, se cumplen la distancia recogida en los Vasos de Vicarello. Al parecer, en este lugar se excavaron tumbas en esa época con trabajos en piedra, tanto en Antonino como en Vicarello hay bastantes Ad Aras. En una interesante recopilación, Gonzalo Arias[7] marca en el recorrido hasta Cádiz tres mansiones con esta referencia:
A pesar de estas diferencias de posición, lo que no es descabellado inferir es que todas ellas signifiquen o marquen la existencia de necrópolis. Ad Turres: En referencia a esta localización afirman lo siguiente, basándose en los vasos tercero y cuarto de Vicarello: “... ATTVRRES Y TVRRESSAETAB. La distancia la misma, 25 mp. Ad Aras es, aparentemente, sustituida por esta otra mansio. Obviamente el artífice gaditano tenía delante el itinerario Antonino o algo similar y se "bailo" al copiar... o existía una buena razón, posiblemente comercial, para que los portadores de los vasos, EVIDENTEMENTE VARIOS VIAJEROS DIFERENTES, realizasen RECORRIDOS LIGERAMENTE DIFERENTES a los señalados en el itinerario de Antonino. La Ad Turres del itinerario Antonino no debe de estar muy lejos de esta zona, así que deberían de ser la misma... y lo son. Pero como sería un poco ilógico ubicar una mansio, Ad Aras, a 22 mp y otra, Ad Turres, a 25 mp sobre la misma vía... es evidente que debe haber otra vía.” Para Gonzalo Arias la “mansió“ de Atturres y Turres Saetab son la misma y la ubica en el termino de Fuente la Higuera a unos tres Km en dirección S.O en el lugar que se conoce como “Casa Real “[9] Saetabis era en la época, un importante enclave, por lo que comercial y militarmente seria absurdo no buscar una vía que supusiera el mantenimiento de las comunicaciones en caso de conflicto y que además permitiese la penetración hacia las tierras del interior. Este nudo o bifurcación de la vía lo sitúan los autores en la zona del termino de la Llosa / Puerto de Carcer, y desde allí, la calzada original tendería a buscar la “partida” del Plano, en Anna y Enguera, en dirección a Cofrentes, situando las Centuriaciones que hemos referenciado a la derecha en dirección de la marcha. La existencia de esta vía alternativa y paralela al trazado que de la Vía Augusta hacen algunos autores por el llano en dirección a Mogente, nos permite abordar el problema desde la perspectiva del caminante, que tiene con esta variante el acceso seguro a posiciones diferentes de la misma vía.
Esta divergencia entre el itinerario Antonio y los Vasos de Vicarello la explican ,los investigadores señalados , posiblemente por algún motivo comercial que conducían a los portadores de los vasos de Vicarello a plazas fuera de la ruta principal del itinerario Antonino, para, después, volver a retomar esta. No obstante, creo necesario hacer notar mi certeza de que aunque es posible que llegaran a coincidir ambas rutas en el tiempo , la calzada interior fue anterior a cualquier trazado por el valle, y ello se desprende de la observación sobre el terreno de las tendencias que las notas[10] y los restos de la vía encontrada en la finca del Escudero nos marcan y que apartan la ruta del llano de Mogente para alcanzar en la zona de Fuente la Higuera la Atturres de Gonzalo Arias. Ad Statuas: Se encontraría según esta investigación en la zona del plano y en dirección a Enguera y desde allí en dirección a la carretera de Navalón. En algún punto de este territorio se localizaba, como he mencionado, un nudo de caminos que marcaba el inicio de una ruta hacia Cofrentes y otro que unía esta vía alternativa con la vía Augusta , que procedía del entorno de Saetabis “... La concordancia con los Vasos de Vicarello se establece cuando realizamos la medición de las mile pasum indicadas desde Saetabis y, al llegar a Mogente, tomamos la carretera de Navalón y seguimos contando sobre ella.” Precisamente en esta carretera y a la altura del Teularet, cruzando la carretera de Navalón a Mogente, nos encontramos el acceso a la finca del Escudero, si caminamos un centenar de pasos sobre esta pista forestal, localizaremos sin ninguna dificultad, unos ochocientos o novecientos metros de los restos de la antigua calzada romana, en un sorprendente buen estado de conservación y que resulta visible en su totalidad en los repechos del camino. La estructura y la amplitud de esta vía 3,5m, nos lleva a reforzar la hipótesis antes expuesta de la existencia de una vía alternativa, que fue utilizada en épocas de conflicto y que enlazaba con el trazado que venia de Saetabis por el Valle. Otra mirada al problema, nos lleva a plantearnos la hipótesis de que la Vía Augusta, en su trazado original por la zona de la Costera, siempre evito ,por razones obvias de seguridad, el valle por lo que una vez situados en la zona del Puerto de Carcer fue tomando altura con dirección al Plano de Anna y Enguera para continuar su progreso en dirección al paraje de la Redonda y la zona de Balsa Blanca, ganando en este itinerario progresivamente altura y seguridad. No demasiado lejos de esta zona debió existir ese nudo de caminos que antes mencioné y que permite, aun hoy, alcanzar la zona del “Tejarico”. Es precisamente aquí donde convergen los restos de la calzada romana que indico; si nos guiamos por las líneas de los bordillos de la misma, nos marcaran las tendencias de dirección que señalo. Tras recorrer los casi novecientos metros de calzada, poco a poco , las losas del antiguo camino van desapareciendo sobre un trazado actual que respeta ciertamente el primitivo, doscientos metros mas y llegamos a una bifurcación en la que los últimos restos del basamento del bordillo muestran una tendencia a continuar en sentido ascendente dejando a la derecha de la marcha la finca del Escudero y unas casas de campo abandonadas a la izquierda , en cuyas proximidades se pueden encontrar gran cantidad de losas , probablemente arrancadas del camino, así como abundante cerámica y piedra sigilata . Una vez superado el repecho nos encontramos en una posición elevada que sin ninguna dificultad nos marca la dirección de Fuente la Higuera.
-[10]
[1] -Departamento de Historia Antigua . Facultad de Filosofia y Letras Universidad de Valencia. Serie Arqueologica nº 5. Nuevas excavaciones y prospecciones arqueologicas en Valencia por J. Aparicio Pérez y Julián San Valero Aparisi [2] -Existe presencia en el Cerro de Lucena de monedas de procedencia de Sait (Xàtiva) y Arse (Sagunto) lo que pone de manifiesto la fluidez del comercio que se estableció entre la zona de la Costera y los primeros sentamientos de la Canal. [3] -Nombre que recibían las parcelaciones de tierra, establecidas marcando parcelas regulares tomando como referencia un eje central [4] -1 actus = 35,5 m [5] -En el trabajo Las Turmas . Historia de una Centuriación Romana de José Miguel Piqueras, se establece la hipótesis del tamaño y número de parcelas, basándose en los estudios de productividad realizados por el mismo autor que llega a las siguientes conclusiones:“Para la siembra se emplea 1 cahiz/ 2heredades = 1 cahiz / Ha. En la cosecha se obtienen por termino medio 2 cahices /Ha. Debiendo guardar la mitad para sembrar al año siguiente. Como una familia de cuatro miembros necesitaría de 4 cahices para vivir lo que comporta 4 Ha. de cultivo y había dos años de barbecho, esa familia necesitaba para subsistir 12 Ha”.
[6] -Arqueologia del Pais Valenciano, panorama y prespectivas. Las épocas paleocristiana y Visigoda. Enrique A. Llobregat. Universidad de Alicante
[7]-Indice de Mansiones y ciudades de la Hispania Romana – diciembre 2001 [8]-Fernandez Gómez y otros 1990 [9]-A2, VV3,4 [10] -Vasos de Vicarello
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