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Cañon utilizado en Fortín Rifles

 

Otros elementos usados por los indígenas

 

1869

En el año 1869 el coronel Boher, había encomendado al ingeniero Octavio Pico el trazado de un pueblo en nuestra zona, pero este trazado fue postergado, pues se esperaba el paso del ferrocarril, que se estaba construyendo en dirección a Bragado.

1871

Según datos recogidos, en abril de 1871 el total de tropas del Fuerte Gral. Paz era de ; 9 Jefes, 69 Oficiales y 874 Soldados.

Se aconsejaba a los soldados de los fortines a luchar contra los indígenas en la proporción de uno contra cinco, siempre que fuera posible.

El Dr. Esteban Urruty y la gente del Centro Tradicionalista “El Bagual”, tienen un proyecto de construir en algún lugar de nuestra ciudad, un fortín con in foso, cerco de palos y mangrullo, para que los habitantes de esta ciudad conozcan y aprecien lo que ha sido durante los años de lucha en la frontera, esa pequeña fortaleza en donde se estrellaban y sucumbían los malones indígenas. Se debe destacar que el Dr. Esteban Urruty es poseedor de un interesante museo privado de gran valor histórico, resultado de una paciente labor de muchos años.

Aprovechamos las presentes líneas para agradecer a la propietaria del Establecimiento “Fuerte paz”, Srta. Elsa Piovano, por haber concedido el permiso para efectuar las anteriormente citadas excavaciones.  

1871

Epidemia de cólera en el Fuerte Gral. Paz.

1871

Situación que imperaba en la zona de influencia de Fuerte Pasantes del combate de San Carlos. (Del historiados Rómulo Muñoz, de su libro “Los indios pampas”  (1966), hemos extraído conceptos del combate de San Carlos).

Durante el año citado las invasiones indígenas se sucedían con mucha frecuencia.

La distancia que existía entre un fuerte y otro era de unas 30 leguas, los fortines estaban mas o menos a 3 leguas el uno del otro, de modo que esas barreras eran fáciles de cruzar.

En el año 1870 una división indígena de 2000 lanceros, se dirige a Bahía Blanca con el fin de saquear la zona, no llegando a cumplir su objetivo por conformarse con un gran arreo de hacienda que habían robado.

Los indios ranqueles operaban en la parte sur de Córdoba y en la parte norte de la provincia de Buenos Aires. Pero el que tenía influencia sobre todos los caciques de la pampa, era Calfucurá, que rea muy hábil para manejar a todo ese enorme ejército de lanceros, como así también para negociar con los cristianos.

Calfucurá tenía caciques que le respondían en La Pampa, Neuquén y Chile.

 

"ALGARROBOS" Formado por dos circunsferencias de 18/20 metros de diámetro; una forma de corral y otra el fortín propiamente dicho. El segundo círculo,  el fortín en sí, está ubicado sobre una prominencia medanosa sobre el borde de una laguna salada; está artillado con un cañón y en su interior hay una paqueña construcción de 2 a 3 metros de lado. El pozo está fuera de los recintos, que estaban defendidos por una tapia de ladrillos de adobe. El camino que se registra no indica el rumbo y no hay indicación de donde está el norte.

Plano del año 1873 existente en el Museo de Trenque Lauquen y cedido gentilmente para su publicación por el Director del mismo señor José Mayo.

 

Comandancia ubicada en la ciudad de trenque Lauquen, desde donde impartia órdenes y dirigía sus operaciones el Gral. Villegas.

En este mismo lugas yacen los restos del citado general y de su esposa.

 

 

 

En un momento dado, y sin un motivo aparente un oficial de frontera aprisiona a los caciques Manuel Grande y Chipitrúz, lo mismo que Calfucurá, no respondían al cacique Cipriano Catriel.

Un jefe oficial de frontera ordenó a los citados caciques que debían obedecer a Catriel. Estos al negarse fueron llevados por la fuerza juntamente con su familia y ganado, a las tolderías de Catriel.

Los indígenas que escaparon de semejante atropello en número de 400, se dirigieron a los distintos jefes de frontera pidiendo la protección necesaria, pero los militares argentinos cometiendo quizás un error, los aprisionaron, alegando que habían recibido órdenes superiores.

Al tener conocimiento de este atropello a sus hermanos de raza, el gran cacique Calfucurá prepara sus mejores jefes y lanceros, para una acción punitiva de largo alcance.

Todo Salinas Grandes se movilizo. Calfucurá que ya tenía en ese entonces 70 años, reunió 3.500 lanceros. Los jefes de los mismos eran: Reuque-Curá, hermano de Calfucurá que comandaba los indios chilenos, Epumer, el valiente cacique que dirigía a los ranqueles, también se contaba con la presencia de Pincén y otros aguerridos y conocidos  jefes.

Los indios comenzaron sus marchas de muchas leguas sin encontrar casi oposición. Este fue, uno de los malones más terribles que registra la historia, abarcando los campos de 25 de Mayo, Alvear y Nueve de Julio, ocupando los hombres de Calfucurá el camino que existe entre Nueve de Julio y Fuerte Paz. (En la actualidad en el campo de la estancia Fuerte Paz, notan las huellas del citado camino).

El saqueo de los indígenas fue enorme. Mas de 150.000 animales entre vacunos y equinos. Además muchos vecinos fueron muertos o llevados cautivos.

Luego de estas acciones Calfucurá emprendió muy satisfecho una triunfante retirada.

Por chasques que fueron enviados a Azul llegó la noticia de esta invasión al Gral. Rivas, y éste inmediatamente ordenó cortarles la retirada. Las tropas del Gral. Rivas no eran muchas, pero contaba con la valiosa colaboración de Catriel y Coliqueo.

Una vez emprendida la marcha, un chasque les comunicó que el coronel Boer estaba sitiado en San Carlos (Bolívar) y que no poseía tropas para defenderse. Calfucurá estaba seguro que este coronel no le cortaría la marcha, dado el poco número de soldados que poseía éste y le envió y le envió la siguiente carta:

 

Mangrullo cercano a la Comandancia desde donde se observaba el movimiento de los indios

 

 

“La Verde, 5 de Marzo de 1872.

Señor coronel don Juan Boer

Señor Coronel:

Hoy le participo que el día 5 vine a sorprender al cacique mayor D. Andrés Raninqueo, con toda la indiada, así es que me vine con seis mil indios, a vengarme por la gran picardía que hicieron con Manuel Grande y Chipitrús y demás capitanes, en fin, de muchas picardías que han hecho con los soldados de Manuel Grande, y creo que le mandase a hacer lo mismo a Raninqueo, porque ustedes no lo vuelvan a hacer con él, así que por su fuerte no me asomaré y no haré ningún daño en esa parte porque somos amigos. No se nos ofrece otra cosa y solo le pido que se aplaque. Como Jefe lo saluda este su atento servidor. Juan Calfucurá”.

El coronel Boer seguía pidiendo ayuda en forma desesperada, por lo que el Gral. Rivas apuró sus pasos en dirección a San Carlos, donde ya estaba Calfucurá con sus lanceros.

Las tropas a enfrentarse estaban formadas de las siguiente manera:

TROPAS DEL GENERAL RIVAS

A  la derecha:    800 Lanceros de Catriel.

Centro               170 del 2° Batallón de Línea.

                        50del Regimiento 9° de Caballeria.

A la izquierda:   95 del 5° de Línea.

                        140 Lancerosde Coliqueo.

                        70 Vecinos.

                        50 del 5° de Caballería

TROPAS DEL CACIQUE CALFUCURÁ

A la derecha:     1000 Lanceros chilenos al mando de Reuque-Curá

Centro:              1000 Lanceros de Salinas Grandes al mando de Cutri Curá.

A la Izquierda:   1000 Lanceros de Neuquén y Chile al mando Namuncurá.

Reserva:            División ranquelina al mando de Epumer.

Antes del combate Calfucurá dirigió fogoso discursos a sus tropas, prometiéndoles la victoria y aconsejando luchar cuerpo a cuerpo.

El error de Calfucurá fue pensar que en el combate los valientes indios de Catriel se pasarían a sus filas, para no tener que luchar contra los de su misma sangre. Esto no sucedió, al contrario; se puede afirmar que la mayor parte del peso del comandante recayó en la famosa división del cacique Catriel.

El combate fue terrible y hubo momentos en que las fuerzas nacionales dudaban del éxito del combate. Pero al final el general Rivas logra la victoria y Calfucurá abandona el campo de batalla, dejando abandonado el botín. Los muertos indígenas suman 200.

Después de sufrir esa derrota, Calfucurá encomendó a su pueblo el seguir luchando por la libertad de su raza y encomendó repetidas veces no abandonar la zona de Carhué a los “huincas” cristianos.

 

 

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