Yo soñé que mi voz llegaba más allá
de aquel rincón donde siempre solía cantar,
y, entregada al clamor, me bañaba de luz,
en los brazos de la multitud.
Una niña bailaba sin miedo a caer,
sin dudar que sería también
quien podría arraigar en cualquier corazón
que su voz los pondría de pie.
Yo me vi siendo aquella mujer
que vive libre sintiendo la lluvia en su piel,
abrazando una canción que le trajo ríos de
fama... fama... que soñaba alcanzar,
fama... fama... que abrazaba al cantar.
Mi reflejo pasó por el televisor
Imaginé que ahí estaba yo,
que podía tocar con mis dedos el Sol,
que inundaba al mundo mi canción.
Y apretando mis manos sentí el retumbar
aquél que va devorándote de sed,
por morir y nacer, por callar y decir,
por sentirme de nuevo allí.
Una gota rebelde en un mar que me empujaba
a los brazos de la eternidad,
y a un escenario imaginario donde me encontraba la
fama... fama... que soñaba alcanzar,
fama... fama... que abrazaba al cantar,
fama... fama... me elevaba más allá,
fama... fama... gloria y fama y respirar.