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LA REVOLUCION CULTURAL
Documento de los "16 puntos" Bandera Roja, No. 10, 1966; Pek�n Informa, No. 34, 24 de agosto de 1966 La XI Sesi�n Plenaria del VIII Comit� Central del Partido Comunista, presidida por Mao, se celebr� en Pek�n entre el 1 y 12 de agosto de 1966. El 8 de agosto, la Sesi�n Plenaria adopt� la �Decisi�n del Comit� Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revoluci�n Cultural Proletaria� y en la reuni�n de clausura, el 12 de agosto, public� el �Comunicado de la XI Sesi�n Plenaria del Comit� Central elegido en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China�. En China suele llamarse esta decisi�n �los diecis�is puntos�. Se analizaba en ella la evoluci�n de la nueva etapa revolucionaria y se enumeraban las razones fundamentales de la revoluci�n, sus principales objetivos, sus principales blancos y m�todos eficaces para llevarla a cabo. Es la decisi�n un documento program�tico fundamental de la Revoluci�n Cultural, y en �l se exponen los principios y pol�ticas del partido para esa revoluci�n. Sus fases sucesivas �desde el llamado a la opini�n publica y la movilizaci�n total de las masas para derribar a �los personajes importantes del Partido que han tomado la ruta del capitalismo� hasta la formaci�n de un nuevo Comit� Revolucionario- fueron sistem�ticamente expuestas en dicha decisi�n con cita de documentos en su apoyo. Esta circular es el inicio oficial de la Revoluci�n Cultural y un llamamiento a todo el Partido Comunista Chino a promoverla con audacia. Los 16 puntos son la l�nea de la Revoluci�n Cultural donde se establecen los objetivos y los blancos; los medios y los m�todos; los amigos y los enemigos y la forma de tratar a unos y a otros. En todo esto radica su importancia y su valor. Este es el documento b�sico para comprender el significado y alcance as� como el camino que abre. Por todo esto su publicaci�n est� m�s que justificada. DECISI�N DEL COMIT� CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA 1. Nueva etapa de la revoluci�n socialista La gran Revoluci�n Cultural proletaria que se desenvuelve actualmente, una gran revoluci�n que llega al alma misma de la gente, representa una nueva etapa, a�n m�s profunda y m�s amplia, en el desarrollo de la revoluci�n socialista de nuestro pa�s. En la X Sesi�n Plenaria del Comit� Central elegido en el VIII Congreso del Partido, el camarada Mao Tse-tung dijo: "Para derrocar el Poder pol�tico, es siempre necesario ante todo crear la opini�n p�blica y trabajar en el terreno ideol�gico. As� proceden las clases revolucionarias, y as� tambi�n lo hacen las clases contrarrevolucionarias". La pr�ctica ha demostrado como totalmente correcta esta tesis del camarada Mao Tse-tung. Aunque derrocada, la burgues�a todav�a trata de valerse de las viejas ideas, cultura, h�bitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desaf�os de la burgues�a en el dominio ideol�gico y cambiar la fisonom�a espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, h�bitos y costumbres. Nuestro objetivo actual es aplastar, mediante la lucha, a los que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, criticar y repudiar a las �autoridades� reaccionarias burguesas en el campo acad�mico, criticar y repudiar la ideolog�a de la burgues�a y dem�s clases explotadoras, y transformar la educaci�n, la literatura y el arte y los dem�s dominios de la superestructura que no corresponden a la base econ�mica del socialismo, a fin de facilitar la consolidaci�n y el desarrollo del sistema socialista.
2. Corriente principal y zigzags Las amplias masas de obreros, campesinos, soldados, intelectuales revolucionarios y cuadros revolucionarios constituyen la fuerza principal en esta gran Revoluci�n Cultural. Un gran n�mero de j�venes revolucionarios, antes desconocidos, se han convertido en valientes desbrozadores de caminos. Act�an con firmeza, vigor e inteligencia. Por medio de dazibao y de grandes debates, exponen franca y plenamente sus opiniones, denuncian y critican en profundidad, y lanzan resueltos ataques contra los representantes abiertos u ocultos de la burgues�a. En el curso de semejante gran movimiento revolucionario, es inevitable que ellos muestren tales o cuales defectos, pero su orientaci�n revolucionaria fundamental ha sido siempre correcta. Esta es la corriente principal de la gran Revoluci�n Cultural proletaria y prosigue su avance. La Revoluci�n Cultural, por ser una revoluci�n, encuentra inevitablemente resistencia. Esta resistencia proviene principalmente, de aquellas personas infiltradas en el Partido que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista. Tambi�n proviene de la vieja fuerza de la costumbre de la sociedad. En la actualidad, esta resistencia es todav�a bastante fuerte y tenaz. Sin embargo, la gran Revoluci�n Cultural proletaria es, despu�s de todo, la tendencia general e irresistible. Muchos hechos demuestran que tal resistencia se desmoronar� r�pidamente una vez que las masas populares sean plenamente movilizadas. Debido a esta resistencia relativamente fuerte, la lucha experimentar� altibajos e incluso repetidos altibajos. Esto no tiene nada de perjudicial. Templar� al proletariado, a las dem�s masas trabajadoras y especialmente a la joven generaci�n, les proporcionar� experiencias y lecciones, y les har� comprender que el camino revolucionario es zigzagueante y no llano.
3. Poner en primer lugar el �atreverse� y movilizar audazmente a las masas El desenlace de esta gran Revoluci�n Cultural depende de si la direcci�n del Partido se atreve o no a movilizar audazmente a las masas. Actualmente, las organizaciones del Partido a los diversos niveles pueden dividirse en cuatro categor�as seg�n como dirijan la Revoluci�n Cultural.
Lo que el Comit� Central del Partido exige de los comit�s del partido a todos los niveles es que persistan en ejercer una direcci�n acertada; pongan en primer lugar el �atreverse�; movilicen audazmente a las masas; cambien la situaci�n de debilidad e incompetencia all� donde exista; estimulen a aquellos camaradas que han cometido errores pero que est�n dispuestos a corregirlos, a que desechen sus r�moras mentales y se incorporen a la lucha; y destituyan de sus cargos a aquellas personas que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, reconquistando la direcci�n para colocarla de nuevo en manos de los revolucionarios proletarios.
4. Dejar que las masas se eduquen a s� mismas en el movimiento En la gran Revoluci�n Cultural proletaria, s�lo se puede adoptar el m�todo de dejar que las masas se liberen a s� mismas, y no el de manejar todos los asuntos en su nombre. Hay que confiar en las masas, apoyarse en ellas y respetar su iniciativa. Hay que desechar el �temor�. No se debe temer que se den casos de desorden. El presidente Mao nos ha dicho frecuentemente que la revoluci�n no puede ser tan fina, tan moderada, amable, cort�s, restringida y magn�nima. Hay que dejar que las masas se eduquen a s� mismas en este gran movimiento revolucionario y aprender a distinguir entre lo justo y lo err�neo, entre la forma correcta de proceder y la incorrecta. Es necesario lograr una plena y franca exposici�n de opiniones haciendo pleno uso de los dazibao y de los grandes debates, de modo que las masas clarifiquen los puntos de vista correctos, critiquen los err�neos y desenmascaren todos los monstruos. De esta manera, las amplias masas podr�n, en el curso de la lucha, elevar su nivel de conciencia pol�tica, incrementar su capacidad, distinguir entre lo justo y lo err�neo y trazar una clara l�nea de demarcaci�n entre los enemigos y los propios.
5. Aplicar firmemente la l�nea de clase del Partido �Qui�nes son nuestros enemigos? �Qui�nes son nuestros amigos? Esta es una cuesti�n primordial para la revoluci�n y es tambi�n una cuesti�n primordial para la gran Revoluci�n Cultural. La direcci�n del Partido debe saber descubrir a la izquierda, desarrollar y engrosar las filas de �sta y apoyarse resueltamente en la izquierda revolucionaria. S�lo de este modo ser� posible, en el curso del movimiento, aislar totalmente a los derechistas m�s reaccionarios, ganarse a los elementos intermedios, unirse con la gran mayor�a y lograr, hacia el final del movimiento, unir a m�s del noventa y cinco por ciento de las masas. Hay que concentrar todas las fuerzas para asestar golpes al pu�ado de derechistas burgueses ultrareaccionarios y de revisionistas contrarrevolucionarios, y desenmascarar y criticar plenamente sus cr�menes contra el Partido, el socialismo y el pensamiento de Mao Tse-tung, al fin de aislarlos al m�ximo. El blanco principal del movimiento actual son aquellos elementos en el seno del Partido que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista. Hay que poner cuidado en distinguir estrictamente a los derechistas antiPartido de aquellos que apoyan y defienden el Partido y el socialismo, pero que han dicho o hecho algo err�neo, o han escrito malos art�culos u obras. Hay que poner cuidado en distinguir estrictamente a los tiranuelos de academia y �autoridades� reaccionarios burgueses de aquellas personas que tienen ideas acad�micas burguesas ordinarias.
6. Acertada soluci�n de las contradicciones en el seno del pueblo Hay que hacer una estricta distinci�n entre los dos diferentes tipos de contradicciones: las contradicciones en el seno del pueblo y las contradicciones entre nosotros y el enemigo. No hay que tratar las contradicciones en el seno del pueblo como las existentes entre nosotros y el enemigo, ni tratar las contradicciones entre nosotros y el enemigo como aquellas en el seno del pueblo. Es normal que existan opiniones distintas entre las masas populares. La contienda entre opiniones diferentes es inevitable, necesaria y provechosa. En el curso del debate normal y exhaustivo, las masas populares afirmar�n lo justo, corregir�n lo err�neo y llegar�n paso a paso a la unanimidad de criterio. En el curso de los debates, se debe adoptar el m�todo de presentar los hechos, argumentar y persuadir a otros por medio del razonamiento. Es inadmisible forzar a someterse a la minor�a que sostiene puntos de vista diferentes. La minor�a debe ser protegida porque a veces la verdad est� con ella. Incluso si la minor�a tiene puntos de vista equivocados, se le debe permitir defenderse y reservarse sus opiniones. Durante el debate, se debe de recurrir al razonamiento y no a la coacci�n o a la fuerza. En el curso de los debates, todos los revolucionarios deben saber reflexionar por su propia cuenta y desarrollar el esp�ritu comunista de pensar con audacia, hablar con audacia y actuar con audacia. A condici�n de que marchen en la misma orientaci�n general, los camaradas revolucionarios deben evitar todo debate interminable sobre problemas secundarios, con miras a fortalecer la unidad.
7. Alerta contra aquellos que combaten a las masas revolucionarias tild�ndolas de �contrarrevolucionarias� Los dirigentes de algunas escuelas, entidades y equipos de trabajo han organizado contraataques a las masas que les criticaron en sus dazibao. Han formulado incluso consignas como �oponerse a los dirigentes de una entidad o de un equipo de trabajo es oponerse al Comit� Central del Partido y al socialismo, es contrarrevolucionario�. De este modo, sus golpes recaer�n inevitablemente sobre algunos aut�nticos activistas revolucionarios. Esto constituye un error de orientaci�n y de l�nea, y es absolutamente inadmisible. Cierto n�mero de personas con graves errores ideol�gicos y, en particular, algunos derechistas antipartido y antisocialistas, aprovech�ndose de ciertos defectos y errores surgidos en el movimiento de masas, difunden falsos rumores y chismes y se entregan a la demagogia, tildando deliberadamente de �contrarrevolucionarios� a componentes de las masas. Es preciso precaverse de los rateros de este tipo y denunciar a tiempo sus tretas. Excepto los casos de contrarrevolucionarios activos sobre los que exista clara evidencia de asesinato, incendio, envenenamiento, sabotaje, robo de secretos de Estado, quienes deben de ser tratados de acuerdo a la ley, no se tomar�n medidas contra secundarias y primarias por problemas surgidos en el curso del movimiento. Para evitar que la lucha se desv�e de su objetivo principal, queda prohibido, cualquiera que sea el pretexto, incitar a las masas o a los estudiantes a luchar entre s�; incluso en lo que se refiere a los verdaderos derechistas, sus casos deben ser tratados en una etapa posterior del movimiento seg�n la situaci�n de cada uno.
8. Sobre los cuadros Los cuadros pueden clasificarse, en l�neas generales, en las siguientes cuatro categor�as:
En circunstancias ordinarias, las primeras dos categor�as (buenos y relativamente buenos) constituyen la gran mayor�a. A los derechistas antiPartido y antisocialistas hay que desenmascararlos a fondo, derribarlos, aplastarlos, desacreditarlos completamente y eliminar su influencia. Al mismo tiempo, se les debe dar una salida de modo que puedan iniciar una nueva vida.
9. Grupos, comit�s y congresos de la Revoluci�n Cultural En la gran Revoluci�n Cultural proletaria han comenzado a surgir muchas cosas nuevas. Los grupos y comit�s de la Revoluci�n Cultural y otras formas de organizaci�n creadas por las masas en numerosas escuelas y entidades de son cosas nuevas de gran importancia hist�rica. Los grupos, comit�s y congresos de la Revoluci�n Cultural son las mejores formas nuevas de organizaci�n mediante las cuales las masas se educan a s� mismas bajo la direcci�n del Partido Comunista. Constituyen el mejor puente por medio del cual nuestro Partido se mantiene en estrecho contacto con las masas. Son �rganos del poder de la Revoluci�n Cultural Proletaria. La lucha que sostiene el proletariado contra la vieja ideolog�a, cultura, h�bitos y costumbres legados a lo largo de miles de a�os por todas las clases explotadoras, se prolongar� por un periodo muy, muy largo. Por lo tanto, los grupos, comit�s y congresos de la Revoluci�n Cultural no deben ser organizaciones provisionales, sino organizaciones de masas permanentes y duraderas. Son adecuadas no solo para las escuelas y las instituciones, sino en lo fundamental tambi�n para las f�bricas, minas y otras empresas, para los barrios y aldeas. Es necesario practicar un sistema de elecciones generales, semejante al de la Comuna de Par�s, para elegir a los miembros de los grupos y comit�s de la Revoluci�n Cultural y a los delegados a los congresos de la Revoluci�n Cultural. Las listas de candidatos deben de ser presentadas por las masas revolucionarias despu�s de ruegos y discusiones, y las elecciones celebradas despu�s de que las masas hayan discutido las listas una y otra vez. Las masas pueden criticar en cualquier momento a los miembros de los grupos y comit�s de la Revoluci�n Cultural y a los delegados electos a los congresos de la Revoluci�n Cultural. Si estos miembros o delegados muestran ser incompetentes, pueden ser sustituidos mediante elecciones o destituidos por las masas despu�s de discutirlo. Los grupos, comit�s y congresos de la Revoluci�n Cultural en los centros docentes deben de estar compuestos principalmente por estudiantes revolucionarios. Al mismo tiempo, deben incluir a un cierto n�mero de representante de los profesores y empleados revolucionarios.
10. Reforma educacional Es una tarea de suma importancia en la gran Revoluci�n Cultural proletaria transformar el antiguo sistema educacional y los antiguos principios y m�todos de ense�anza. En esta gran Revoluci�n Cultural hay que acabar totalmente con la dominaci�n de los intelectuales burgueses sobre nuestros centros docentes. La pol�tica formulada por el camarada Mao Tse-tung de que la ense�anza debe servir a la pol�tica proletaria y combinarse con el trabajo productivo tienen que aplicarse en todo tipo de escuelas, para que todos los que reciben educaci�n se desarrollen, moral, intelectual y f�sicamente y lleguen a ser trabajadores cultos y con conciencia socialista. El periodo de estudios debe acortarse. Las asignaturas deben ser menos y mejores. El material de ense�anza debe ser cabalmente transformado. En algunos casos comenzando por simplificar el material complicado. La tarea principal de los estudiantes es estudiar, pero deben de aprender tambi�n otras cosas. Es decir, no s�lo deben de estudiar los libros, sino que aprender el trabajo industrial, la agricultura y los asuntos militares y, cuando se presente el caso, tomar parte en la lucha de la Revoluci�n Cultural para criticar a la burgues�a.
11. La cuesti�n de criticar por el nombre en la prensa En el curso del movimiento revolucionario cultural de las masas, la cr�tica de las ideolog�as burguesa y feudal debe ser muy bien combinadas con la difusi�n de la concepci�n proletaria del mundo y del marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Tse-tung. Se debe organizar la cr�tica de los representantes t�picos de la burgues�a que se han infiltrado en el partido, y a las t�picas �autoridades� reaccionarias burguesas en los campos acad�micos, incluyendo a todo tipo de puntos de vista reaccionarios en la filosof�a, la historia, la econom�a pol�tica y la pedagog�a, en las obras y teor�as literarias y art�sticas, las teor�as de las ciencias naturales, as� como en otros campos. La cr�tica a una persona por su nombre en la prensa debe ser decidida, despu�s de una discusi�n, por el comit� del Partido al nivel correspondiente, o en algunos casos, sometida a la aprobaci�n del comit� del Partido al nivel superior.
12. La pol�tica hacia los cient�ficos, t�cnicos y personal en general En el movimiento actual debe seguir aplic�ndose la pol�tica de �unidad, cr�tica, unidad� hacia los cient�ficos, t�cnicos y personal en general, siempre que sean patriotas, trabajen con energ�a, no se opongan al Partido ni al socialismo, y no mantengan relaciones il�citas con ning�n pa�s extranjero. Hay que proteger a los hombres de ciencia y al personal cient�fico y t�cnico que han hecho contribuciones. Se debe ayudarles a transformar gradualmente su concepci�n del mundo y su estilo de trabajo.
13. La cuesti�n de tomar medidas para la combinaci�n con el movimiento de educaci�n socialista en la ciudad y el campo Las instituciones culturales y educacionales y los organismos dirigentes del Partido y del Gobierno en las ciudades grandes y medianas son los puntos focales de la actual Revoluci�n Cultural proletaria. La gran Revoluci�n Cultural ha enriquecido el movimiento de educaci�n socialista en la ciudad y el campo y lo ha llevado a un nivel m�s alto. Hay que realizar aquella en combinaci�n con este �ltimo. Las diversas regiones y departamentos pueden tomar medidas a este respecto a la luz de las condiciones espec�ficas. En aquellas zonas rurales y empresas urbanas donde se est� desarrollando el movimiento de educaci�n socialista, �ste no debe ser perturbado y debe proseguir de acuerdo con los planes originales si estos son adecuados y el movimiento marcha bien. Sin embargo, las cuestiones planteadas en la actual gran Revoluci�n Cultural proletaria deben ser sometidas, en el momento apropiado, a la discusi�n de las masas, a fin de promover a�n m�s vigorosamente la ideolog�a proletaria y a erradicar la ideolog�a burguesa. En algunos lugares se toma la gran Revoluci�n Cultural proletaria como centro para impulsar el movimiento de educaci�n socialista y realizar una limpieza en los terrenos pol�tico, ideol�gico, organizativo y econ�mico. Se puede proceder de esta manera donde el comit� del Partido lo considere adecuado.
14. Empe�arse en la revoluci�n y promover la producci�n La gran Revoluci�n Cultural proletaria tiene por objeto hacer m�s revolucionaria la conciencia del hombre, lo que permitir� conseguir m�s r�pidos, mejores y m�s econ�micos resultados en todos los campos de nuestro trabajo. Si las masas populares son plenamente movilizadas y se hacen arreglos adecuados, es posible llevar a cabo tanto la Revoluci�n Cultural como la producci�n sin que sea afectada ni la una ni la otra, y garantizar una elevada calidad en todo nuestro trabajo. La gran Revoluci�n Cultural proletaria es una poderosa fuerza motriz para el desarrollo de las fuerzas productivas sociales en nuestro pa�s. Es incorrecto todo punto de vista que contraponga la gran Revoluci�n Cultural al desarrollo de la producci�n.
15. Las fuerzas armadas En las fuerzas armadas, la Revoluci�n Cultural y el movimiento de educaci�n socialista deben realizarse con arreglo a las instrucciones de la Comisi�n Militar del Comit� Central del Partido y del Departamento Pol�tico General del Ejercito Popular de Liberaci�n.
16. El pensamiento de Mao Tse-tung es la gu�a para la acci�n en la gran Revoluci�n Cultural proletaria En la gran Revoluci�n Cultural proletaria es indispensable mantener en alto la gran bandera roja del pensamiento de Mao Tse-tung y poner en el puesto de mando la pol�tica proletaria. Debe ser impulsado adelante entre las amplias masas de obreros, campesinos y soldados y de cuadros intelectuales, y debe tomarse el pensamiento de Mao Tse-tung como gu�a para la acci�n en la Revoluci�n Cultural. En esta gran revoluci�n cultural tan compleja, los comit�s del Partido a todos los niveles tienen mayor necesidad de estudiar y aplicar concienzuda y creadoramente los escritos del Presidente Mao. En particular, deben estudiar repetidamente las obras del Presidente Mao referentes a la Revoluci�n Cultural y los m�todos de direcci�n del Partido, tales como �Sobre la nueva democracia�, �Charlas en el Foro de Yen�n sobre Literatura y Arte�, �Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo�, �Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de Propaganda�, �Acerca de algunos problemas de los m�todos de direcci�n� y �M�todos de trabajo de los comit�s del Partido�. Los comit�s del Partido a todos los niveles deben atenerse a las directivas dadas por el Presidente Mao a lo largo de los a�os, aplicar cabalmente la l�nea �de las masas a las masas� y ser alumnos de las masas antes de convertirse en sus maestros. Deben esforzarse por evitar la unilateralidad y estrechez de miras. Deben promover la dial�ctica materialista y oponerse a la metaf�sica y el escolasticismo. Bajo la direcci�n del Comit� Central del Partido encabezado por el camarada Mao Tse-tung, la gran Revoluci�n Cultural proletaria lograr� sin duda una brillante victoria. |
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