Resistíos
ante aquel que ha adquirido su pisito
y dice: Aquí estoy bien.
Resistíos al que regresa a casa
y dice: Alabado sea Dios.
Resistios
a alfombra persa de los apartamentos
al funcionario repolludo
a la compañia de importación y exportación
a la enseñanza estatal
a los impuestos
incluso a mí que os lo encomiendo.
Resistios
al que saluda arrellanando en la tribuna el paso
interminable del desfile
a esa estéril señora que reparte
impresos de santos, mirra, incienso
incluso a mí que os lo encomiendo.
Reistíos a todos los que se hacen llamar
grandes
al presidente del tribunal de apelaciones
a las marchas, los redobles, las palabras militares
a los congresos de alto vuelo donde parlotean
y sorben cafelito ponentes consiliarios
a quienes pontifican acerca del presente y del futuro
a la vera y calor de la estufilla
a las lisonjas los diosquiera las mil genuflexiones
de chupatintas y cobardes a su preclaro
líder.
Resistios a los servicios de inmigración y pasaportes
a las brutales banderas de todos los estados a la
diplomacia
a las fabricas de armas
a quienes tildan las bellas palabras de lirismo
a los himnos
a las canciones azucaradas o llorosas
a los espectadores
al viento
a todo aquel que se dice indiferente a los sabios
a quién presume de ser un gran amigo
e incluso a mí, si, también a mí que os lo encomiendo
resistios.
Puede que entonces certeros avancemos hacia la
Libertad.
* * *