El Contexto Historico
/ Los Rebetes / Los Orígenes / Influencias y Estilo / Intrumentos / Los Bailes / Evolución y Declive
/ Canciones y
Temática / Algunos
Interpretes /
Conclusion /
El origen de la canción
rembética, como el de cualquier otro tipo de música, ya sea popular, folk o
artística, es una suma de diversos factores genéticos. Su nacimiento y desarrollo
está marcado por diversos acontecimientos históricos, por la inestabilidad
social, la interacción cultural y una mezcla étnica de fuertes personalidades.
Por lo tanto, para poder llevar a cabo una descripción coherente del rebético,
es indispensable hacer referencia a la turbulenta historia de la zona en la que
surgió este tipo de música: la actual Grecia y Asia Menor.
Esta referencia histórica comienza con la caída de
Constantinopla a manos de los turcos en 1453. Este hecho marcó el final del imperio
Bizantino, caracterizado por el helenismo y el cristianismo ortodoxo. Tras
Bizancio se establece el Imperio Otomano, gobernado por los turcos y cuya
religión oficial es el Islam. El imperio Otomano incluía dentro de sus límites
una amalgama de países y culturas cuya interacción ya venía siendo regular.
Griegos, turcos, armenios, eslavos, hebreos/judíos, albanos, y griegos de
ascendencia albana vivían y se movían dentro de los límites del Imperio. El
impacto de la civilización y tradiciones persas y árabes tambien fue profundo,
puesto que los turcos habían tomado prestados elementos culturales de ambas en
su viaje hacia Oriente Medio.
Esta situación se prolongó durante casi dos siglos. En 1821
los griegos se rebelan contra los turcos, y tras un prolongado esfuerzo
independentista que cuenta con el apoyo de grandes potencias europeas, Grecia
se establece definitivamente como estado moderno en 1830; Europa nombra rey de
Grecia al Bávaro Otto. Sin embargo, la vida política de este nuevo país fue
particularmente turbulenta durante los años siguientes, dando lugar a
contradicciones y tensiones internas. Las cárceles estaban llenas de presos
comunes y políticos. Tiene lugar, además, un cambio importante en cuanto a la
organización social del país, puesto que grandes masas de población se
trasladan del campo a las ciudades. En el siglo XX Grecia se expande hacia
nuevos territorios: Eptánissa, Tesalia, Épiro, las islas del Egeo, Creta, Macedonia y Tracia, que se van anexando al
país de forma gradual. Durante siglos, los griegos habían habitado esas zonas,
cada una de ellas con tradiciones y costumbres propias.
Sin embargo, el acontecimiento más importante en la
historia de la Grecia moderna es la llamada Catástrofe de Asia Menor, en 1922.
Su origen está en el ideal nacionalista, conocido como la Gran Idea, que habían venido albergando los griegos, y que tenía
por objetivo la reconquista de Constantinopla, capital de Bizancio. El gobierno
griego decidió invadir con su ejército Esmirna (Asia Menor) motivado en primer
lugar por este deseo pan-helénico, en segundo lugar, por el hecho indudable de
que durante miles de años Asia Menor había estado habitada por un gran número
de griegos que a comienzos de este siglo superaban con creces el millón, y en
último lugar, por el apoyo inexistente
de sus aliados, el intento, para llevar a cabo dicha invasión (tal y
como se probaría después). El ejército griego llegó hasta Ankara, pero las
malas decisiones políticas y militares, así como el hecho de haber subestimado
las fuerzas turcas bajo el mando de su nuevo líder, Kemal Atatourk, provocaron
una retirada precipitada de los griegos tras el ataque turco. El pánico invadió
a las tropas y a los griegos de Asia Menor que, luchando por salvar sus vidas,
llegaron hasta el puerto de Esmirna. La ciudad fue incendiada la gente
expulsada de sus casas y muchos se ahogaron sin que los barcos anclados en el
puerto intervinieran para evitar un enfrentamiento con los turcos. La guerra
greco-turca finalizó tras el tratado de paz internacional que obligó a ambas
partes al intercambio de sus poblaciones. Así, grandes oleadas de refugiados
griegos de Asia Menor, del Cáucaso, de Tracia oriental y otras muchas regiones
habitadas por griegos desde mucho tiempo atrás, confluyeron hacia Grecia, trayendo
consigo una cultura, tradiciones y costumbres de caracter bastante refinado y
urbano, puesto que habían prosperado en su antiguo lugar de procedencia. Sin
embargo ahora tendrían que hacer frente al fantasma del hambre y el desempleo,
dado que su integración en Grecia fue un proceso extremadamente duro y lento.
Fue muy amargo para aquellos refugiados que generalmente habian sido alguien al
otro lado del mar, vivir en la periferia de
una nueva sociedad, en una situación de pobreza y degradación; la mayoría
abandonó cuanto poseia a causa de un traslado apresurado, y había muchos de
ellos del interior de Anatolia que sólo sabían hablar turco. En su miseria
buscaron consuelo en otros horizontes propios de Turquía, como eran los
tekédes. Éstos eran cafés musicales frecuentados por la burguesía griega.
El Rembético es la música que tocan y cantan los rembetes,
término que describe a un tipo característico de hombre, con una mentalidad,
comportamiento, postura y forma de vida peculiares. Etimológicamente, esta
palabra proviene del turco rebet, que significa intratable, rebelde,
ingobernable. El rebetis típico es un marginado por excelencia. Desafía al
poder institucional pero en ningún momento emprende acciones contra el mismo.
Adopta una actitud contraria a conformidades sociales, lo que hace que se le
considere la mayoría de las veces un fuera de la ley. A pesar de esto, no se
identifica con el mundo del hampa. Es deliberadamente provocador, adopta su
propio argot y casi siempre va armado. Así pues, un rebéte pertenece a las
capas pobres del pueblo llano. El sistema lo considera un indeseable.
El debut de los rembetes en la realidad social griega aún
no ha sido históricamente identificado, pero está sin duda relacionado con el
desarrollo de los primeros núcleos urbanos. Alrededor de 1900, el Shadow Puppet
Theater, una espectáculo popular, incluye al rebetis entre sus personajes. Esto
es significativo puesto que este Shadow Puppet Theater en Grecia (así como en
el imperio Otomano) renovaba sus personajes constantemente inspirándose en la
realidad social vigente, manteniendo así un estilo siempre moderno y fresco.
Muchos escritores y filólogos griegos aportan evidencias en
cuanto al tema de la aparición de los rembétes. En 1891, Andreas Karkavitsas
publica en Estia, revista literaria, sus notas de viaje tras un recorrido por
el Peloponeso, al sur de Grecia, en las que dice haber escuchado canciones
rembéticas en la cárcel de Palamidi, la más famosa en Grecia durante el siglo
pasado. En 1850, el French Knight Appere recoge también comentarios similares
en su estudio sobre las condiciones de las cárceles en Grecia durante el
reinado del Rey Otto. Según Elías Petropoulos, teórico del rebético, el
fenómeno de la aparición de los rembetes tiene su origen en el descontento por
parte de quienes habían luchado durante la revolución griega de 1821, ahora sin
trabajo, y en el recientemente creado estado griego. En la Atenas de 1890 los
marginados rembetes viven su apogeo, dando lugar a un fenómeno social característico,
y su persecución se convierte en algo prioritario para la policía. Algunos de los interpretes
Los orígenes del rembético se enmarcan en el territorio de lo
que es la actual Grecia, siendo sus principales intérpretes los rembetes. La
cárcel y los llamados tekédes, (fumaderos de hachís a los que acudían los
rembetes), eran los centros en los que el rebético era cantado y escuchado
exclusivamente por un público masculino. Allí se tocaban principalmente el
busuki y el baglamas. Desde el punto de vista musical, las canciones rembeticas
eran simplonas y carecían de valor artístico, y sus temas principales se
limitaban a cuestiones tomadas de la reducida y sofocante realidad social de
los rebetes. Sin embargo, hacia finales del siglo XIX apareció otro tipo de
música: el Café Amán y las amanédes, que surgieron básicamente en
los grandes núcleos urbanos de Asia Menor, tales como Constantinopla y Esmirna,
pero también en el interior de Grecia. Su nombre se originó probablemente en
los antiguos cafés turcos, donde dos o tres cantantes improvisaban versos en
forma de diálogo y a menudo intercalaban la exclamación ¡Amán aman…! con el fin
de ganar tiempo para pensar el verso siguiente. La música que se tocaba en el
Café Amán era rica y artísticamente valiosa, y satisfacía las demandas y gustos
de un público culto de clase alta.
1922 supone un hito
en el desarrollo y propagación del rebético. Se recuerda como el año de la
catástrofe de Asia Menor. La oleada de refugiados que llegó a los grandes
núcleos urbanos griegos (Atenas, Pireo, Salónica) provoca importantes cambios
en la realidad social y cultural del país. Los griegos, desarraigados y
enfrentados con la pobreza y el desempleo, compartían la misma realidad de los
rembetes.
Muchos refugiados se unieron a los
rembetes, llegando a conocer sus instrumentos y su música, llegando algunos de
ellos a abrir sus propios Cafés Amán, donde daban trabajo a los músicos
rembetes. De este modo, en el momento en que el rembético salió de los
estrechos límites de la cárcel y del teké, atrajo a un público más amplio.
Mientras tanto, la música folk griega (dimotiká) , producto de una sociedad
agrícola, había ido agotando sus posibilidades de forma gradual, y tras siglos
de esplendor ya carecía de elementos de inspiración a causa del desarrollo
urbano del país. Había pues un vacío evidente, que el acercamiento de dos
mundos, el de los rembetes y el de los refugiados, vendría a llenar. Así se
crearon las condiciones adecuadas para que el rembético se expandiera por todo
el país. Elías Petropoulos en su tratado de Rembetología distingue tres
períodos dentro del rebético: el período de Esmirna (1922-1932), en el que
predomina el estilo de los Café Amán de Esmirna, el período clásico
(1932-1942), caracterizado por un regreso al rembético de los bajos fondos, y
el período popular (1942-1952), en el que el rembético, ya desvinculado de los
bajos fondos se convierte en la música nacional griega.
El rembético es una forma de canción popular urbana. Su
estilo se moldeó mediante las influencias de las normas musicales que lo
precedieron, y más concretamente mediante:
·
La música folk griega, producto de una sociedad agrícola que había
florecido desde Bizancio hasta la revolución griega de 1821. Esta se
caracteriza especialmente por la aparición de canciones pseudo-folklóricas,
resultado del declive de la música folk tras la creación de la Grecia actual y
el desarrollo de grandes núcleos urbanos.
·
La música popular oriental, en particular la árabe y la turca, que
se introdujo en Grecia a través de los puertos de Oriente Medio y de los
refugiados procedentes de la catástrofe de Asia Menor.
·
El canto bizantino, que ha sido y sigue siendo aún hoy, el himno
de la iglesia ortodoxa griega.
·
Y finalmente, las Serenatas de Eptanisa, una música que llegó a
Grecia procedente de las islas Jónicas, que habían estado bajo el dominio de
Italia hasta su anexión a Grecia en 1863. Hay que decir aquí que las Serenatas
de Eptanisa estaban muy de moda en Atenas y constituyeron la única influencia
del oeste de Europa en el rembético.
Hay que distinguir entre el estilo Smirnéiko de la primera década del rembético y el de
los períodos Clásico y Popular. La música del Café Amán prevalece durante la
primera década. Se caracteriza por improvisaciones instrumentales y vocales
largas y quejumbrosas en un modo musical característico, una sensual voz femenina
y un enérgico baile, generalmente el erótico y provocativo tsiftetéli, en un
4/4, similar a la danza del vientre turca. Al instrumento solista lo acompañaba
otro que doblaba la melodía en una octava. La atmósfera en musical del Café
Aman tenía un marcado sabor oriental, y la influencia árabe y turca era obvia.
Se utilizaba el violín, el laúd, el outi y el santouri, y los intérpretes eran
expertos virtuosos.
Las dos siguientes décadas suponen una vuelta al antiguo
rembético marginal, producto de Grecia. Los principales instrumentos utilizados
eran el busuki, el baglamás y más tarde la guitarra. El intérprete era un
hombre y su voz podía tener un tono metálico, ronco y pesado, pero nunca dulce
o sensual. El estilo musical era simple y pesado y cada canción solía empezar
por un taximi interpretado al busuki.
Este taximi consistía en una improvisación o modo musical, y servía como
preludio para introducir al auditorio en la atmósfera y estilo de la canción,
sin llegar a ser una muestra de virtuosismo en sí. Su ritmo era libre y a
menudo se acompañaba el taximi con un tañido constante de las cuerdas del
baglamas afinadas en 1/5. También se interpretaba un breve taximi entre las
estrofas. La métrica musical más común era el 9/8 del baile rebético.
El estilo de
Esmirna del Café Amán empleaba instrumentos como:
·
El laúd (del árabe al oud, que significa madera). Con una caja de
resonancia grande y un cuello largo.
·
El outi (tambien del árabe al oud), con una caja de resonancia grande
y en forma de pera y un cuello corto y ancho. El outi lo tocaban exclusivamente
los griegos de Asia Menor y Constantinopla.
·
El santouri, de forma trapezoide, con cuerdas
metálicas en ambos lados (cada sonido se producía/realizaba con tres o cinco cuerdas
tocadas al unísono), que se tocaba con la ayuda de dos martillos ligeros cuyos
bordes estaban forrados de cuero.
·
El clásico violín, como el de Europa occidental, pero
afinado de forma distinta (Sol-Re-La-Re). Según los intérpretes de música folk,
al afinar las cuerdas un tono por debajo del estilo europeo (Sol-Re-La-Mi) se
produce una música más dulce. Además, permite al músico controlar los
intervalos de la escala natural de forma más fácil, y también controlar los
intervalos microtonales con un casi imperceptible glisanti, empleando sólamente
los tres dedos fuertes de la mano izquierda.
·
También se emplean, pero menos a menudo, la lira, la flauta, el
harpa la harmónica y una serie de instrumentos de percusión como el toubeléki,
un tambor hecho con arcilla y una piel muy fina, el défi, una piel de
tambor en un marco circular con pequeños discos metálicos a lo largo del borde,
y finalmente los cimbales de mano, como castañuelas, llamados zilia.
Sin embargo, una orquesta de rembético típica sólo emplea el
busuki, el baglamas y la guitarra. El busuki juega el papel más importante,
puesto que es el instrumento solista por excelencia, con él se toca el taxim (
introducción) y se acompaña al cantante. El papel del baglamas es sólo el de
acompañamiento, con raras excepciones. Proporciona un elemento rítmico y
armónico. La guitarra sostiene la melodía mediante cambios en la melodía base.
Pero las canciones rebeticas no las interpretaba
exclusivamente la orquesta de rembético, sino tambien grupos de amigos, que probablemente
sólo tocaban el busuki y el baglamas. En este caso, también los dedos y las
manos de los participantes servían para marcar el ritmo, así como las cucharas,
los vasos o los pies.
El Busuki – Este es un
instrumento de cuerda de la familia de los laúdes de cuello largo. Se
encuentran otros instrumentos de formas similares en civilizaciones
pre-helénicas, como por ejemplo en Egipto, Asiria, China, India. En la Grecia
clásica este mismo instrumento se conocía como pandouris, pero desde la época del
Imperio Bizantino en adelante se le llamó tambouras. En el Museo Arqueológico
Nacional de Grecia se encuentra expuesto el tambouras de un héroe de la
revolución griega de 1821, el General Makriyiannis. Este tambouras muestra las
principales características morfológicas del busúki utilizado por los rebetes.
El saz turco pertenece a la misma familia instrumental que el busúki. Al saz de
tamaño mediano se le llama bozouk saz. Bozouk en turco significa roto, y en
este caso se emplea esta palabra para hacer referencia al tamaño del
instrumento. Por lo tanto, se puede concluir que el busuki recibe su nombre del
turco saz. El busuki tiene una caja en
forma de pera y un mastil trasteado, un panel de cuerdas de 60-70 cm de
largo, metálicas y que se afinan en un clavijero de tres
pares de cuerdas, cada par afinado por igual, su afinación es Re-La-Re.oct, con
variaciones del tipo Sol-La-La,re, o, La-Mi-La.oct, que de todos modos no se
suelen emplear a menudo. Hace cuarenta años
se le añadió una cuarta cuerda, de modo que con respecto a los
intervalos, la nueva afinación Re-La-Fa-Do se volvió idéntica a la de las
cuatro primeras cuerdas de la guitarra.
El busuki se toca con plectro (púa), que antiguamente se hacía a partir de
una pluma de pájaro, de asta o de corteza de cerezo.
El Baglamas – El baglamas es un busuki muy pequeño. No tiene más de
40-60 cm. Era el instrumento preferido por los presos dado que era muy fácil
esconderlo, porque tanto cantar como tocar instrumentos estaba prohibido en las
cárceles. A menudo, los propios presos fabricaban baglamas en secreto,
empleando materiales baratos que podían encontrar en la cárcel, vaciando
melones, calabazas, etc. El afinamiento del baglamas es una octava mas alta que
el afinamiento básico del busuki (Re-La-Re.oct.) y se toca también con plectro.
El musicólogo Phoebus Anoyiannakis sostiene que el baglamas es más antiguo que
el laúd. Hay indicios de su existencia en Bizancio, donde era empleado en las
iglesias para dar el tono a los cantantes del coro.
Los bailes básicos del rembético son tres: el zeibékiko, el
hasápiko y el tsiftetéli. Aunque existen otros ritmos de menor importancia,
cuyos orígenes se pueden situar en toda la zona de los Balcanes y Asia Menor:
el karsilamas, de origen turco, que significa cara a cara y se parece al
zeibékiko, el sýrtos y el bállos, que son bailes de las islas griegas. El
allegro tiene estilo eslavo, la hora es rumana y el casaska una imitación del
baile cosaco. Los bailes rebéticos se hicieron muy famosos en Grecia durante la
década de 1830, tras la anexión de Macedonia y Tracia en donde ya eran
conocidos para la población griega de esas zonas. Sin embargo, fueron los
refugiados de Asia Menor en 1922 los que enseñaron a los habitantes nativos los
bailes rebetikos y contribuyeron a su popularidad en toda Grecia.
El Zeibékiko – Este es
considerado el baile de bailes. No se ha podido identificar sus orígenes y se
ha sugerido que provenga de un desarrollo de antiguos bailes de los griegos de Jonia
y Aeolia/Eolia, y que etimológicamente provenga de las palabras Zeus (padre de
los doce Dioses griegos) y Bekos, que significa pan en frigio antiguo. Otros
mantienen que sus orígenes se remontan a los cánticos de la iglesia bizantina,
y según una tercera teoría, el zeibékiko es turco. Kostas Tachtisis (autor
griego) defiende que esta última teoría es la más infundada, puesto que es bien
sabido que los turcos carecían de cualquier tipo de cultura cuando llegaron a
Oriente medio, habiendo tomado prestada la suya de los persas, árabes y
bizantinos. K. Tachtsis menciona sin embargo dos indicios que pueden tomarse
como evidencia de que el zeibékiko es de origen turco: el primero es el hecho
de que Bizancio era una civilización oriental, y el segundo, el hecho de que
los turcos adoptaran e imitaran esta civilización imprimiéndole, con el tiempo,
un carácter más marcadamente turco. Las generaciones de griegos que vivieron
bajo el gobierno turco llegaron a conocer muy bien este baile, que aún se puede
encontrar en la Grecia actual.
Sin embargo, hay algo cierto, el zeibékiko era el baile de
guerra de los Zeibekídes. Según las fuentes existentes, que no se remontan más
allá del siglo XVIII, los Zeibekides eran un pueblo guerrero, se cree que de
ascendencia Tracia, y existen evidencias de que era una de las tribus nómadas
no islámicas de Asia Menor, que existe dentro del imperio otomano. Los sultanes
los controlaban empleándolos como policía auxiliar. El intento en 1833 de
desarmarlos terminó en un enfrentamiento con las fuerzas turcas, y se atribuye
a este hecho la desaparición o el exterminio de los Zeibekides.
El zeibékiko es un baile en 9/4 o 9/8, un sonido, tempo y
modo distintos predominan en cada variación. Aparentemente, las combinaciones
de los nueve grupos rítmicos son muy numerosas. El zeibékiko no tiene pasos
determinados, es un baile de hombres y se realiza de forma individual. El
rebetis improvisa figuras de baile que suelen terminar en algún tipo de
acrobacia. Así pues, comienza con movimientos circulares lentos y pesados que
gradualmente se vuelven más complicados, se pone en cuclillas, hace equilibrios
con un vaso de vino en la cabeza, coge una mesa con los dientes y la levanta en
peso al tiempo que baila, frunce el ceño y mira hacia el suelo durante todo el
baile, con las manos unidas en gesto de plegaria. El zeibékiko se baila en
interiores, generalmente en las tabernas, y nunca antes del anochecer, mientras
que los zeibekides solían bailarlo al aire libre. En Chipre existe un tipo de zeibekikos bailado por mujeres.
El Hassápikos – Toma su nombre
del turco hassápis, carnicero. Durante la ocupación otomana, los carniceros de
Constantinopla eran griegos de ascendencia Albana, que bailaban el hasápikos
durante las festividades del gremio. La métrica del hassápikos es de 2/4 y se
divide en ocho frases que coinciden con los pasos de baile, que se efectúan, cuatro en el suelo y uno en el
aire. Lo suelen bailar dos o tres hombres de igual estatura apoyando las manos
en los hombros del otro, es esencial una perfecta sincronización. La parte más
impresionante tiene lugar cuando los bailarines realizan un paso doble y bailan
con un ritmo dos veces más rápido que el de la música para mostrar su
habilidad. También pueden bailar sobre los talones. Los pasos del hassapikos
deben ser uniformes. Un subtipo del hassápikos es el hassaposérviko, con una
métrica de 4/4 y dos veces más rápido que el anterior.
El Tsifteteli- Tsifteteli en
turco significa dos cuerdas. El baile tomó este nombre porque originariamente
la melodía se tocaba con un violín de dos cuerdas. Su métrica es de 4/4, no
tiene pasos específicos, y lo bailan sobre todo las mujeres. Consiste en
movimientos sensuales y voluptuosos del cuerpo, y comparte muchos rasgos de la
conocida danza del vientre turca. Era el que se bailaba en los Café Amán.
Tras haber sido adoptado por los refugiados de 1922, el
rebético salió de la oscuridad para encaminarse hacia los estudios
discográficos. Las primeras grabaciones se hicieron en diversas ciudades de
Estados Unidos en 1897, tras las cuales vinieron otras en Londres y Leipzig, y
alrededor de 1930, se llevaron a cabo las primeras grabaciones en los sellos La
Voz de su Amo, Columbia y Odeón. Hay que señalar que la BBC posee una excelente
colección de grabaciones de canciones populares griegas.
Tras el período de entreguerras, aumentó el número de
pobres y marginados, situación esta principalmente provocada por la dictadura de
Metaxas, anterior a la Primera Guerra Mundial. A esto siguió la ocupación
alemana (1940-1944), que propagó el hambre y sembró el terror y la
desesperación destruyendo la estructura social del país. La ocupación alemana
golpeó duramente a Grecia, convirtiendo a toda la población griega,
independientemente de su extracción social, en una gran masa de desfavorecidos,
y finalmente, tras la retirada de los alemanes, estalló la guerra civil, que
duró hasta 1948. Así pues, es en esta
ocasión, desde la llegada de los refugiados en 1922 cuando el rebético expresa
mejor la desgracia y el malestar a un nivel
nacional y a una escala panhelénica.
Desde 1946 en adelante, el rembético alcanza su punto
álgido, siendo uno de sus mayores exponentes el compositor Vassilis Tsitsanis.
Tsitsanis se las arregló para liberar al rebétiko del síndrome de la cárcel,
los bajos fondos y el teké. Lo refinó y lo empleó para hablar a través de él a
todos los griegos, creando una música popular propia. Sin embargo, el comienzo
de éste periodo popular marca también el final del rebetico.
Su excesiva comercialización dio lugar a nuevas reglas.
Manolis Jiótis, el gran y quizá insuperable virtuoso del busuki añadió una
cuarta cuerda al mismo, haciendo que su afinación fuera igual a la de las
primeras cuatro cuerdas de la guitarra, lo cual facilitó un acompañamiento al
estilo de la guitarra. (Fue y sigue siendo muy criticado por esto)
Además, también introdujo el bouzoki eléctrico para
aumentar la amplificación del mismo, puesto que las canciones rembéticas habían
pasado a interpretarse en grandes y lujosas salas de baile ante una gran
audiencia. La gran cantidad de grabaciones realizadas afectaron al estilo
antiguo, alterándolo y la calidad comenzó a disminuir de manera inevitable. A
partir de 1960, su comercialización y
la fácil obtención de beneficios supusieron el comienzo de la degradación del
rembético. Durante este mismo período Grecia comenzó a recuperarse y superar la
crisis social provocada a raíz de la ocupación alemana y de la guerra civil. La
economía resurgió junto con una clase media fuerte. Los rebetes ya no existían
como grupo social y, como consecuencia, el rembético dejó de producirse. Sin
embargo este estilo sirvió de base para la llamada música artística popular
griega. De hecho, la desaparición del rembético corre pareja con su
descubrimiento por parte de los compositores Mános Hadtsidákis y Mikis
Theodorakis. Hadtsidákis, en concreto, en una conferencia en 1949, se atrevió a
interpretar música rembetica para la élite intelectual del país, cuando ya se
consideraba una música en decadencia. Estos dos compositores, unidos por
Stávros Xarhákos más tarde, adoptaron el estilo, ritmo e instrumentos del
rembético, creando así una nueva forma de música popular elegante y artística
que hizo que el busuki fuera internacionalmente conocido y casi sinónimo de
Grecia, aunque según Elías Petropoulos, “busuki no es sinónimo de Grecia, sino
de rembético”.
Las canciones rembéticas del
siglo pasado, conocidas como Mourmoúrica, eran canciones de larga duración
formadas por pareados de tema inconexo y generalmente improvisados, que tomaban
prestados elementos de la poesía folklórica griega y de las canciones populares
de Esmirna. Entre 1922-1952, durante el apogeo del rembético, se fijó su forma
poética en tres o cuatro estrofas y a menudo un estribillo. Fueron dos las
principales razones que llevaron al establecimiento definitivo de esta forma:
a) las canciones rembeticas dejaron de ser anónimas dado que su fama dio a
conocer a los compositores y letristas, de modo que las viejas canciones largas
e improvisadas se vieron sustituidas por otras nuevas cuyo contexto creativo
estaba muy bien definido; y b) las canciones rembeticas se grababan desde 1897
en discos de 78 rpm y 3’20 minutos, lo cual limitaba su duración. Las estrofas
suelen consistir en líneas/versos yámbicos, de 15 sílabas, que es el metro
típico de la poesía folk griega antigua. Menos frecuentes son los versos/líneas
de ocho y doce sílabas, así como los de
otro tipo de metro, siempre con rima. En las canciones rembéticas, los versos
de quince sílabas a menudo se dividen en dos hemistiquios, cosa que no sucede
en el caso de la poesía folk griega.
Elías Petropoulos sugiere la siguiente clasificación por temas:
1. Canciones de
amor
2. Canciones de
despedida
3. Canciones
malhumoradas de descontento o protesta
4. Canciones de los
bajos fondos
5. Canciones sobre
el mundo del Hachís
6. Canciones de
presidio
7. Canciones sobre
la pobreza
8. Canciones sobre
el trabajo
9. Canciones sobre
enfermedades
10. Canciones sobre
la muerte
11. Canciones sobre
la madre
12. Canciones sobre
la emigración
13. Canciones
exóticas, orientales
14. Canciones de
taberna
15. Canciones sobre
penas y problemas menores
16. Canciones
mordaces, de advertencia y sátira
17. Canciones sobre
la vida diaria
18. Canciones de
alabanza a alguna isla , ciudad , y a sus habitantes
19. Canciones sobre
el servicio militar y la guerra
20.Canciones
sobre una persona en particular
Los temas de estas canciones giran exclusivamente alrededor
de la vida de los rembetes, lo cual es lógico, dado que el objetivo principal
de una canción rembética es expresar el desasosiego, las quejas y deseos de un
rembetis. El lenguaje es sencillo, con muchos elementos de argot del Griego
Moderno, especialmente en el caso de las canciones más antiguas. No aparecen
pensamientos complejos ni planteamientos profundos. Es verdad que desde un
punto de vista literario el rembético no ofrece grandes obras de arte, sus
creadores eran hombres de la calle, por lo general incultos, lo cual se pone de
manifiesto en los múltiples errores ortográficos y en el hecho de que en muchas
ocasiones no se dejaba espacio de separación entre las palabras en los
manuscritos. Sin embargo, debemos recordar que la vida del rebético fue tan
breve que no pudo madurar y convertirse en una muestra elevada del arte
popular. Aún así, existen canciones de un admirable estilo austero, intensos
sentimientos y poder comunicativo.
El rembético fue un producto de los bajos fondos. Las
terribles condiciones de vida en las ciudades durante el desarrollo económico,
la pobreza y la autarquía abonaron el terreno para la aparición de grupos
desfavorecidos y del rembético, que no surgió como respuesta a cuestiones
políticas, sino que surgió simplemente como protesta, como expresión del
malestar y la desesperación, y como rechazo por parte de los marginados e
inadaptados a cualquier sistema de coexistencia social.
La combinación de elementos culturales heterogéneos que le
dió la forma final tuvo lugar en Grecia, el idioma empleado fue el griego y la
mayor parte de su audiencia, fueron los griegos. Esto lleva a la conclusión de
que el rebético es un símbolo de identidad griega. Desde 1960 hasta nuestros
días, la expansión de la urbanización de Grecia y la gradual modernización del
modo de vida basado en el modelo occidental han dado lugar a la desaparición de
elementos básicos del rembético, el número de marginados ha descendido y el
patrimonio cultural del país y de oriente en general ha sido rechazado por no
estar de moda. El rembético duró mientras las condiciones culturales y sociales
le fueron propicias, y estas terminaron por desaparecer dada la rapidez del
progreso y los cambios que han tenido lugar a lo largo del siglo XX.
Fenómenos similares al del rebético en cuanto a las causas,
orígenes y declive se han dado en otros lugares del mundo: el Blues en los
Estados Unidos, la Chanson des Vagabonds en la Francia del siglo XIX, el
Flamenco en España o el Tango en Argentina. La siguiente cita de Manos
Hadjidakis podría aplicarse a todos ellos, por supuesto, salvando las
diferencias: “El rembético dejó de existir cuando cayó en nuestras manos,
igual que los frescos de las catacumbas de Fellini desaparecieron en cuanto les
dio el aire del Mundo Exterior. El rembético sólo existió en realidad
mientras se produjo ilegalmente en lugares escondidos y apartados, siguió
respirando aún durante la posguerra cuando comenzó a expresar con eficacia los sufrimientos y las experiencias de un
pueblo sumido en la devastación, un pueblo traicionado que sentía el impulso de
comunicarse con sensualidad y no le era permitido, y que quería escapar de la
realidad y no podía.
Afortunadamente aunque como genero menor, se sigue
escuchando y componiendo rebetica. Se han reeditado discografías y se graban
nuevas versiones de aquellas grandes canciones y siguen existiendo un cierto
número de clubs dedicados a esta música.
GRANDES INTÉRPRETES DEL GENERO REMBETIKO