No mostraba a nadie su herida
Invalidez en grado irreversible
Y sin embargo por encima de toda sospecha
Entraba la noche abría cajones secretos
Tendía ante el espejo miembros postizos
Ensamblaba edades sonrisas
A la mañana un suspiro y retirada
Vencido
Por fuerza acabarían dándose cuenta de su debilidad
Inconciliable sin duda con su profesión
Era tasador del tiempo.
* * *