Evolución de los clubes y locales de música en Atenas
Puede que para el resto de los europeos, los clubes nocturnos en
los que uno pueda ver a su cantante preferido
signifique poca cosa o parezca algo fuera de lo normal, sin embargo para
los griegos es la forma de diversión que mas les gusta. Salir por la noche e ir
a los busukádikos, rembetádikos,
Skiladikos, o cualquier local con música en vivo, cenar algo, tomar unas
copas y divertirse forma parte de su mas intima pasión. Y tras el paso de los
años, siguen inclinándose hacia este tipo de locales, siempre con actuaciones
en directo, y para bien o para mal añoran épocas pasadas, en las que el modo de
divertirse era totalmente diferente.
LOS PRIMEROS CLUBS DE LAIKO.
Los primeros locales del laikó aparecieron en los suburbios de Atenas.
La primera vez que una orquesta de busukobaglamádes hizo su aparición en un
Laiko Kentro esta fechada en 1934, con Marko Bambakari, Strato Pagiumtsís,
Giorgo Bati y Anesto Deliá que cantaron en el “Sarandópulo” en pleno
corazón de Drapetsónas (distrito de Atenas). Según testimonios de los camareros
del local “Allí se juntaba toda la
escoria de la sociedad. Por allí se dejaban caer todos los chiflados, los corruptos, la podredumbre del mundo
barriobajero. Los prostibulos de Burlón
estaban a dos pasos y a menudo venían las prostitutas con sus clientes,
frecuentemente trapicheros, chulos, navajeros; personajes con 2 o 3 años de
cárcel a sus espaldas. Todas las noches aparecían pistolas y navajas. Todos los
camareros y el mismo Sarantópulos ibamos armados. En algún momento llegó a
haber unas 15 pistolas en el local...” Otro
local muy conocido del período pre-bélico fue “Dasos” de Antoni Bláju,
en Botanikó. El músico Mijális
Yenitsáris cuenta de este local “.... En Dasos al principio se interpretaba
música de santouri y violin, después llego Pallioumtsís, Jiótis, Markos, Bagiantéras, Kiromítis, Papaioaniou,
Jatsijrístos y a cada aceituna le toco su hueso. Había mucho trabajo. Diariamente
se producían peleas y navajazos. Alli estaban los grandes capos, que hoy te
tiraban rosas y mañana insultos y navajas”.
En Tesalónica durante el período de la ocupación y quizás algo antes,
Basíli Tsitsánis cantaría en el club Kutsúra del Sr. Dalamánga, y mas
tarde en su propio local La üsería de Tsitánis. También por la usería
pasaron Giani Kiriasís, Pródromos Tsausákis, Bábis Bakális o Apostólos
Kaldáras. En la ciudad de Bolos, en el café Skala de la familia Milanu,
sonaron busukis durante décadas. En Atenas en los difíciles años de la
ocupación el local mas famoso era Peroke del Sr. Katelánu.
Los años de postguerra Kalamatianou, en Tsitsifiés concentró a
gran parte de los mejores busuksístas de la época. Papaioaniou, Bambakáris,
Sotiría Belu, Anestos Azanasíu, Giorgos Mitsákis, Apóstolos Jatsijrístos,
Manisalís, Yenitsaris, Potodísis, Rúkunas, Kasimátis y Peristéris entre otros
pararon por este local. Durante cierto tiempo hubo hasta doce busukis que
tocaban en sesiones de a seis.
Algo parecido sucedió en el Baraki de Mariu, en Ionos (centro
de Atenas) considerado el mejor local de canción popular por entonces. En el
Baraki Tsitsánis y Karapatákis tocaron en innumerables ocasiones. En el verano
de 1950 Antoni Blajos abre un local en Egáleo con el nombre de Blajos en donde durante años cantan Pagioumtsis y
Sabétas. Otro famoso local en Egaleo era O kipos tu Alaj (El jardín de
Aláj) donde Sabetas firmó en 1953 su primer contrato por 80 drajmas y donde
todos los anteriores hicieron numerosas actuaciones. Allí se inició Bizikótsis
y Anzúla Alifrágki. Según cuenta Sabetas “El jardín de Alaj” era un antiguo
establo de caballos que el dueño había convertido en club nocturno. El suelo
era de tierra y tenían que regarlo todas las noches para que no levantara
polvo, nada mas lejos de un palco, unas mesas y paredes blancas de los locales
habituales, pero era un local “limpio” de delincuentes y armas al que iba la
gente de 50 en adelante. Si cogían a alguien lo echaban fuera violentamente. En
eso era muy estricto su propietario. En 1960 la estrella americana Tzein
Mansfild frecuentó a este local para divertirse con la música de Sabetas y de
Kanaridi. Sin salir de Egáleo y a principios de los años 60 abre “Oasis” con un interesante programa
musical protagonizado por Bizikotsis, Nikos Karanikólas y Bouka Gíka. Son los
años en los que Bizikotsis compone para el disco “Epitáfio” de Zeodorakis .
Toda la aristocracia y la clase bien se acercan al mundo suburbial. Comenta
Búla Gíka que diariamente el local estaba a rebosar de gente de la banca,
prestamistas, políticos, etc... hasta Konstantinos (que entonces no aún era
Rey) vino a escucharnos. En Kolokotróni local del genial compositor que
lleva su nombre, Sabetas, Anagnostáki, Perpiniádis, Bizikotsis, Sakelariu, y
Tsetínis, trabajaron durante varios años. Allí se compuso la primera canción de
Sratos Dionisiou “Den ime énojos”, con música de Jristo Kolokotróni. Otro
importante local de posguerra y por el que pasaron grandes artistas fue Steláki, en el barrio de Jaidári. El
afamado cantante Stelákis Perpiniádis había inaugurado un pequeño pero
agradable local, con una clientela mas o menos adinerada (militares de
graduación, gente del comercio etc...).
En el escenario además de él, hacían su aparición gente como Bangelis
Perpiniádis, Ría Norma, Lukas Darálas, Yenistsáris, incluso Giorgos Dalaras
dio sus primeros pasos en el mundo de
la canción en este pequeño local.
La situación de estos locales sufrió un profundo cambio al finalizar
la guerra. Las busúkias poco a poco dejan de considerarse como lugares
marginales y se popularizan. Los locales de Laiko empiezan a anunciarse en
grandes carteles por todas las paredes Atica. Los primeros micrófonos hacen su
aparición y con ellos el busúki se electrifica. En todos los locales se sirve
comida (desde carnes a pescado fresco). Las bebidas mas consumidas son vino de
barril, Üzo, cerveza, vino dulce, y exóticos licores para las mujeres. La gente
acude a divertirse junto con las familias y a menudo con los niños pequeños.
Muchos en su entusiasmo se lanzan a bailar y a lanzar gardenias a los músicos. Los
interpretes a su vez, poco a poco pierden la costumbre de cantar sentados y
comienzan a cantar de pie, quizás para realzar más su protagonismo. En algunos
momentos la orquesta toca temas europeos (valses principalmente), para que las
parejas puedan bailar con sus acompañantes. La gente siente devoción por los
artistas del laikó y éstos a su vez respetan los gustos del público que los aclama.
Bangelis Perpiniádis, escribió su historia en locales de Kokiniá
principalmente en Peribolás y en Kefalás, que mantenían una
afrenta entre sí, por ver cual de los dos, presentaba el mejor programa. Estos
locales, sirvieron de universidad para otros interpretes como Zagoréos,
Dionisiu,Tsitánis, Gréi, Menidiátis o Bébis. Otro local histórico fue Tzimi
el Gordo en la calle Ajarnón 77, que era muy apreciado por la calidad de
sus vinos. Allí cantó Tsitsánis con
Sotiría Bélu y Marika Níku hacia 1957. También pasaron por allí Poli Panou ,
Papaioanou, Karabesínis, Stamatíou, ya en su segunda fase cuando cambio el
nombre por Panorama, al que le dio gran fama Gabalás. En los años 80 se
redenominó Anjarnón 77. Giannis Papaioánou (O Barbaiánis) creaba un
ambiente único en todas sus apariciones, acompañado siempre por fieles
seguidores en todos ellas. Así cuando en los principios de los 50 fue al Triana
de Jilá en Sigrou, con Mitsákis,
Dalia, Eustasíou, Potosídi y Mosjoná, el éxito estuvo asegurado. La gente se
amontonaba fuera del local, haciendo colas para divertirse con ellos. En el
Triana fueron muy comentadas las actuaciones de Jiótis y Bélu tocando con
Barbaiáni, aunque también pasaron por allí todos los cantantes de la época.
Otros locales famosos fueron El Pigkals en Patisíon, Rosiniol
en Sepoliá, Gonia tis Azinas en Patisión, Mantubala en Alexándras
donde se hicieron famosos Kazantzidis , Marinella, Angelópoulos, El jardín
del museo, el Brajo en Plaka y muchos otros.
EL FENÓMENO KAZANTZIDIS
Stelios Kazantzidis dio sus primeros pasos cantando en Astera
en el barrio de Neápolis. En seguida
apareció en Ksipolitalu, en Nea Ionía cantando con Kaiti Gréi y poco a
poco, los dueños de los locales se dieron cuenta del gran potencial que
representaba, llegando al punto de que para tener una clientela asegurada lo
asediaban continuamente para que actuara en sus locales. Así en aquellos años
58/59, a Kazantzidis le llovían los contratos. Subía al escenario sobre las
11:30 y cantaba hasta cerca de las 2:30. En la época que cantó en Kulurióti
en el barrio de Tsitsifiés su fama ya
era notoria a tal punto que la gente que se juntaba para verlo cortaba la
circulación en la avenida del local. Los autobuses que llegaban de otros
barrios y hacían paradas en el paseo marítimo estaban siempre llenos y todos
bajaban allí para ver al cantante. Como la parada era larga, la gente se subía
a la parte superior de los autobuses para ver a su ídolo. En 1962 comenzó en
Kulurioti el gran dúo Kazantzidis-Marinella, que acabaria en matrimonio.
Mientras el resto de los músicos cobraban de 200 a 600 drajmas, Stelios y
Marinella se llevaba unos 30.000 drajmas al día. Cantaba Stelios y la gente
veía a Dios personificado.
La gran fama que
adquirió Kazantzidis le trajo sin embargo numerosos problemas. El porqué lo
explica Giannis Papaioanou, que colaboró con él en varios ocasiones .” Iba
muy bien el local con las actuaciones hasta que una noche vinieron unos
mafiosos que tenían un local parecido en otra zona, con la intención de
convencer a Stelios de que lo abandonase y dejara sitio a los suyos. Iban todos
con pistola. Se sentaron en una mesa reservada y amenazaron a Stelios con una
navaja Stelios le dio un puñetazo a uno de ellos.” Gracias a la aparición
de Papaioanou no pasó nada malo. Posteriormente Kazantzidis hizo algo inédito.
Coloco un gran cartel con su nombre y el de los músicos fuera del local con las
cantidades que cobraban para que la gente lo supiera. En el periodo 65/66 en el
Falirikón cuando una botella rota paso rozándole la cabeza, tomo la
decisión de no volver a hacer actuaciones en locales públicos. En el Falirikón
de Tsitsifiés también hicieron historia Tsitánis, Papaioanou, Perpiniadis,
Angelópoulos, Póli Panou, Dionisíou, Zagoreos y otros.
CAMBIO DE ESCENA
Hacia finales de los años 60 y entrados los 70 los platos empezaron a
apoderarse de la noche, a la vez que el güisqui desplazaba al vino y a las
bebidas exóticas. Los clientes empezaron a gozar de cierta fuerza económica en
parte debido a la aparición de los nuevos ricos se gastaban mucho dinero en
éstos locales. Durante el período de la dictadura la diversión nocturna no se
vio disminuida. La Spasímata, la costumbre de romper los platos estaba prohibida.
Peleas y líos no había porque todos andaban con cuidado. La figura del
interprete-estrella y el marketing
empieza a dominar la escena musical. La aparición de la televisión
introduce nuevas influencias. Comienzan a verse las primeras actuaciones en estadios,
acompañamientos de balets y grandes amplificaciones. Pero afortunadamente las
pistas en las que el cantante tiene un contacto directo con su publico
perduraron durante muchos años.
En el Ksimerómata de
Patisíon, Zabetas y Biki Mosjoliú grabaron muchos de sus discos durante tres
fructiferos años. En el Nereida que estaba junto a la playa, hacia 1968
el programa era puro y duro laiko. Allí durante un tiempo cantaron los mas
conocidos interpretes, Boskópulos, Marinella, Gabalás, Grei, Alexiou ,Parios,
Diamánti entre otros y también por allí pasaron los personajes mas afamados de
la época, Rafaéla Carrá, Albáno, Omar Sharif, Richard Barton, Steev Macquin.
También en aquella época existia Diliná
y el Jríso Baréli. Grandes firmas pasaron por todos estos locales. En el
Kan Kan Basilis Basiliadis con
Giorgo Mitsáki graban durante cinco años
buena parte de su discografía. En 1970 se abre en la Avenida Poseidonos Fantasía
donde cantan durante una década Kokotas, Boskopulos, Mosjoliu, Dúkisa,
Bizikotsis, Marinella. Locales frecuentados por Onassis, Antoni Quin, el
general Tito, Demis Rusos, Sofia Loren o Teri Sabalas.
En Plaka en Zemélio y
en Diagonio a mediados de los 70 en pleno resurgir del rembétiko,
Giorgos Dalaras y Jaris Alexiou dan tres sesiones diarias. Algunos empresarios
de la competencia presentan firmas ante el alcalde de Atenas para que erradique
de la zona estos locales de busukobaglamá.
En Járama de Kesarianí, Basílis Tsitsanis instala su propia
fortificación para la canción laiko. Junto con Giannis Papaioanou y después con
Sotiría Belu reaparece la autentica canción popular con espíritu y atmósfera
propios. Járama se convertiría en la escuela oculta de la canción popular, en
la gran academia para los principiantes que querían llegar al estrellato. Aún
hoy todos aquellos que allí se
iniciaron le guardan mucho respeto y una gran nostalgia.
En Lusitania en Egáleo, Panaiótis Mijalópulos durante dos décadas
interpretó con su dulce voz canción rembétika, laika clásica y mágicos
amanédes.
En el Omorfi nijta, Glikería, durante 5 años, del 83 al 87 da un cambio al repertorio laico, volviendo
al repertorio clásico pero con su personal vivacidad.
Hoy en día la mayoría de aquellos locales han sido demolidos, se
construyeron edificios para viviendas o fueron usados como aparcamientos. Con
ellos desapareció toda un época, con un espíritu y corazón propios. Los nombres
de aquellos antiguos locales, siguen usándose en los nuevos y afortunadamente pervive algo de aquella
época en salas en las que interpretan
las nuevas promesas musicales , sin embargo ha cambiado tanto su intención como
la forma de divertirse.