EL HOMBRE
PREDILECTO DE LAS GRIEGAS
Inteligente, guapo y
atlético,
por ese orden de preferencia, es el tipo de hombre que gusta a las griegas. Al
menos, a las que poseen una formación de nivel alto.
Según parece, la época en que las mujeres consideraban
virtudes importantes del varón el que fuese trabajador y sensible, pertenece ya al
pasado, si bien hay que señalar que la misma indiferencia muestran también respecto al dinero.
Una investigación realizada por la
Sociedad para el Estudio de la Sexualidad Humana (EMAS, en sus siglas griegas)
entre tres mil mujeres en edad de procrear, ha arrojado datos muy interesantes
en cuanto a la forma en que viven estas su sexualidad, pero también acerca de sus
concepciones generales sobre tan delicado tema y, en particular, sobre sus
relaciones con el otro sexo.
De acuerdo con los datos
recogidos, ante la pregunta ¿Cuál
es su prototipo de varón?,
las respuestas se dividen de la siguiente manera: un 31% escogió “el inteligente”, un
27% “el guapo”, un 24% “el atlético”,
un 6% “el laborioso”, otro 6% “el sensible”, mientras que la opción “el rico” se quedó en el 0%.
Profunda impresión causan las opiniones
vertidas acerca de las cualidades anatómicas de sus compañeros.
Ante la pregunta “¿Cree
usted que las mujeres prefieren un compañero con un pene de tamaño por encima de la
media?, los bandos se dividieron: un 29% contestó afirmativamente y otro 29% lo
hizo negativamente. Pero lo más llamativo es que un 42% optó por responder que
“no sabe”.
“En nuestra época, los
modelos han cambiado y, en esa modificacion conceptual, los medios de
comunicación de masas han desempeñado un papel muy importante”, señalan, al
comentar algunos aspectos de la encuesta, el presidente de EMAS, Sr. K.
Konstandinidis, y la profesora de psicología J. Andonopulu.
Se trata, además, de un
hecho aceptado por las mismas encuestadas, que a la pregunta “¿Cree usted que,
en la sociedad actual, los cambios producidos en el papel atribuído a cada sexo
afectan más a la actividad sexual de los hombres, a la de las mujeres o a la de
ambos por igual?”, contestan, en su gran mayoría (65%), que los cambios afectan
a los dos sexos. Un 29% cree que los hombres se han visto más influídos por las
transformaciones operadas y un 6% se decanta por las mujeres.
La mayor parte de las
mujeres que han participado en el estudio, tienen, al menos en lo que se
refiere a la cantidad, una vida sexual bastante moderada. Así lo indican las
respuestas ofrecidas a la pregunta “¿Cuál es, para usted, la frecuencia natural
del acto sexual?”. El 70% considera normal el mantenimiento de relaciones
sexuales una vez a la semana. Para el 6%, lo natural supone intervalos aún
mayores y sólo para un 12% la normalidad implica hacer el amor cotidianamente.
También hay que señalar que las opciones “no sabe” y “no contesta” se han
llevado un 6% cada una.
De ciertos pasajes de la
encuesta parece desprenderse que las mujeres viven inmersas en una confusión de
conceptos y conocimientos, al tiempo que manifiestan una tendencia a sentirse
responsables de cuantos problemas pudieran surgir en sus relaciones.
Así, cuando se les
pregunta si acaso es culpa del hombre (como amante incompetente) que una mujer
no alcance el orgasmo, la aplastante mayoría –
un 93 % –
contesta con un rotundo No. “Es
evidente el sometimiento al poder”, comenta la Sra. Andonopulu. “Las mujeres no
quieren incriminar al hombre y están predispuestas a aceptar que son las
culpables de todo”.
Por otra parte, un alto
porcentaje de mujeres –
como ha demostrado otra investigación realizada por EMAS – presenta algún tipo de disfunción
sexual.
De acuerdo con los datos
aportados por esa encuesta, al ser interrogadas acerca de si habían alcanzado
el orgasmo en las relaciones sexuales mantenidas durante las últimas semanas,
el 27 % de las mujeres dió respuestas que sitúan la frecuencia del mismo entre
“escasa” e “inexistente”. Aún más, un 30% reconoció haber simulado el orgasmo
en las relaciones del último semestre, en una gama que va desde haberlo fingido
en la mitad de las ocasiones hasta en todas sin excepción. Como corolario, un
25 % declaró que el acto sexual las dejaba satisfechas desde “algunas veces”
hasta “nunca”.
“En los últimos veinte
años se ha despertado un gran interés por la sexualidad, pero sólo por la
masculina. A pesar del movimiento feminista y de los cambios en la situación de
la mujer, la sexualidad femenina ha merecido poco o nada la atención de los
científicos”, afirma K. Konstandinidis, presidente de EMAS. Y agrega: “Hemos
podido comprobar que las mujeres se abren con mayor facilidad que los hombres,
reivindican la igualdad, buscan relaciones cualitativas, pero, a despecho de
todo ello, su sexualidad sigue constituyendo una zona oscura. Gran parte de las
respuestas obtenidas ponen en evidencia un déficit de información y una educación
sexual insuficiente”.
Artículo
publicado por Ta Nea el 23 de mayo de 2000.
Firmado
por Naná
Daudaki.
INTELIGENTE, GUAPO Y ATLÉTICO
EL HOMBRE PREDILECTO DE LAS GRIEGAS
Inteligente, guapo y
atlético,
por ese orden de preferencia, es el tipo de hombre que gusta a las griegas. Al
menos, a las que poseen una formación de nivel alto.
Según parece, la época en que las mujeres consideraban
virtudes importantes del varón el que fuese trabajador y sensible, pertenece ya al
pasado, si bien hay que señalar que la misma indiferencia muestran también respecto al dinero.
Una investigación realizada por la
Sociedad para el Estudio de la Sexualidad Humana (EMAS, en sus siglas griegas)
entre tres mil mujeres en edad de procrear, ha arrojado datos muy interesantes
en cuanto a la forma en que viven estas su sexualidad, pero también acerca de sus
concepciones generales sobre tan delicado tema y, en particular, sobre sus
relaciones con el otro sexo.
De acuerdo con los datos
recogidos, ante la pregunta ¿Cuál
es su prototipo de varón?,
las respuestas se dividen de la siguiente manera: un 31% escogió “el inteligente”, un
27% “el guapo”, un 24% “el atlético”,
un 6% “el laborioso”, otro 6% “el sensible”, mientras que la opción “el rico” se quedó en el 0%.
Profunda impresión causan las opiniones
vertidas acerca de las cualidades anatómicas de sus compañeros.
Ante la pregunta “¿Cree
usted que las mujeres prefieren un compañero con un pene de tamaño por encima de la
media?, los bandos se dividieron: un 29% contestó afirmativamente y otro 29% lo
hizo negativamente. Pero lo más llamativo es que un 42% optó por responder que
“no sabe”.
“En nuestra época, los
modelos han cambiado y, en esa modificacion conceptual, los medios de
comunicación de masas han desempeñado un papel muy importante”, señalan, al
comentar algunos aspectos de la encuesta, el presidente de EMAS, Sr. K.
Konstandinidis, y la profesora de psicología J. Andonopulu.
Se trata, además, de un
hecho aceptado por las mismas encuestadas, que a la pregunta “¿Cree usted que,
en la sociedad actual, los cambios producidos en el papel atribuído a cada sexo
afectan más a la actividad sexual de los hombres, a la de las mujeres o a la de
ambos por igual?”, contestan, en su gran mayoría (65%), que los cambios afectan
a los dos sexos. Un 29% cree que los hombres se han visto más influídos por las
transformaciones operadas y un 6% se decanta por las mujeres.
La mayor parte de las
mujeres que han participado en el estudio, tienen, al menos en lo que se
refiere a la cantidad, una vida sexual bastante moderada. Así lo indican las
respuestas ofrecidas a la pregunta “¿Cuál es, para usted, la frecuencia natural
del acto sexual?”. El 70% considera normal el mantenimiento de relaciones
sexuales una vez a la semana. Para el 6%, lo natural supone intervalos aún
mayores y sólo para un 12% la normalidad implica hacer el amor cotidianamente.
También hay que señalar que las opciones “no sabe” y “no contesta” se han
llevado un 6% cada una.
De ciertos pasajes de la
encuesta parece desprenderse que las mujeres viven inmersas en una confusión de
conceptos y conocimientos, al tiempo que manifiestan una tendencia a sentirse
responsables de cuantos problemas pudieran surgir en sus relaciones.
Así, cuando se les
pregunta si acaso es culpa del hombre (como amante incompetente) que una mujer
no alcance el orgasmo, la aplastante mayoría –
un 93 % –
contesta con un rotundo No. “Es
evidente el sometimiento al poder”, comenta la Sra. Andonopulu. “Las mujeres no
quieren incriminar al hombre y están predispuestas a aceptar que son las
culpables de todo”.
Por otra parte, un alto
porcentaje de mujeres –
como ha demostrado otra investigación realizada por EMAS – presenta algún tipo de disfunción
sexual.
De acuerdo con los datos
aportados por esa encuesta, al ser interrogadas acerca de si habían alcanzado
el orgasmo en las relaciones sexuales mantenidas durante las últimas semanas,
el 27 % de las mujeres dió respuestas que sitúan la frecuencia del mismo entre
“escasa” e “inexistente”. Aún más, un 30% reconoció haber simulado el orgasmo
en las relaciones del último semestre, en una gama que va desde haberlo fingido
en la mitad de las ocasiones hasta en todas sin excepción. Como corolario, un
25 % declaró que el acto sexual las dejaba satisfechas desde “algunas veces”
hasta “nunca”.
“En los últimos veinte
años se ha despertado un gran interés por la sexualidad, pero sólo por la
masculina. A pesar del movimiento feminista y de los cambios en la situación de
la mujer, la sexualidad femenina ha merecido poco o nada la atención de los
científicos”, afirma K. Konstandinidis, presidente de EMAS. Y agrega: “Hemos
podido comprobar que las mujeres se abren con mayor facilidad que los hombres,
reivindican la igualdad, buscan relaciones cualitativas, pero, a despecho de
todo ello, su sexualidad sigue constituyendo una zona oscura. Gran parte de las
respuestas obtenidas ponen en evidencia un déficit de información y una educación
sexual insuficiente”.
Artículo
publicado por Ta Nea el 23 de mayo de 2000.
Firmado
por Naná
Daudaki.