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EVANGELOS VENIZELOS

MINISTRO DE DESARROLLO DE GRECIA

 

El euro necesita convergencia real.”

 

En pleno camino a la unión monetaria, el Gobierno griego cree que la moneda única exige que Europa iguale su nivel de desarrollo sin diferencias regionales. “El norte”, dice el ministro, “ tiene que entender que no regala nada al sur”

 

                        Dicen que cuando Evangelos Venizelos daba clases de Derecho Constitucional en la Universidad de Tesalónica, el aula se llenaba a tope. Tenia apenas treinta años, un carácter no precisamente simpático y una cerrada vida personal. Pero arrasaba. La amplitud de sus conocimientos y la manera de expresarlos, le llevaron entonces a ser el catedrático más popular y, después  a convertirse en uno de los personajes políticos de mas amplia carrera en Grecia. Con sólo 42 años, el ministro de Desarrollo tiene bajo su responsabilidad, desde el pasado mes de febrero, el comercio, la industria, la investigación y tecnología y el turismo, sectores que suponen más de la mitad del producto interior bruto del país. Pero antes había ocupado también las carreras de Cultura, Justicia, Transportes y Comunicaciones y había sido portavoz del Gobierno. Ahora prepara a Grecia para la entrada en el euro. “Hemos tenido que recorrer una larga distancia”, dice “ pero gracias al esfuerzo del Gobierno y del pueblo en general, entramos en la moneda única como miembro de pleno derecho el 1 de enero del 2001.

 

P.: ¿Cómo será la Grecia del euro?

 

R.: Como el resto de los países miembros de la moneda europea. La gran diferencia después del funcionamiento real de la unión monetaria será que, mientras ahora la discusión se da sobre la economía nominal, después vamos a tener que discutir sobre la economía real, fundamentalmente porque la sociedad va a presionar para ver los beneficios reales y prácticos del euro. Cada país miembro tendrá que ejercer políticas económicas dirigidas a la economía real y no tanto a la economía monetaria o financiera, por que no habrá una posibilidad de ejercer una política monetaria o de tipo de cambio. O sea, que vamos a estar obligados a hablar sobre desarrollo, inversiones, productividad… sobre datos de estructura real de la economía. La convergencia real de las economías europeas, o lo que es lo mismo, la convergencia en los niveles de desarrollo, va a ser un requisito para el funcionamiento del euro, para la posición de Europa en el mercado de la globalización tanto en lo que se refiere al comercio mundial como al flujo de capitales.

 

P.: ¿Y qué hará que el sur de Europa en ese marco de convergencia real?         

 

R.: Ejercer, como lo estamos haciendo, políticas de desarrollo y utilizar los marcos comunitarios de ayuda. Los países del norte tienen que entender que no regalan nada al sur, porque toda la ayuda tiene una contrapartida, ya que a través del funcionamiento del mercado  único y del euro, aumenta su penetración económica. Cuando Grecia entro en la Comunidad Europea, en 1981, tenía una penetración económica por parte de los países europeos del 30%, y ahora este porcentaje llega al 85%. Si queremos dar perspectiva al euro, hay que tener en cuenta que el mercado único exige un nivel de desarrollo, sin desigualdades regionales.

 

P.: ¿Se siente el Gobierno griego apoyado  en su política económica?

 

R.: Si; tiene apoyo, porque nadie quiere alejarse del objetivo del euro. Sólo hay que dar mayor énfasis a la comunicación con la opinión pública, porque tiene que entender que esa meta tiene que ver con todos los ciudadanos griegos, y no solo con las empresas y los mercados financieros. Tiene que ver con todos.

 

P.: ¿Cómo ha compaginado el ajuste económico con el mantenimiento de la protección social?

 

R.: Hemos reducido los gastos corrientes funcionales a traves de privatizaciones. Hemos tratado de cortar gastos y llevar el fruto de las ventas hacia políticas sociales . Pero tenemos un problema , y es el presupuesto que destinamos a defensa por la amenaza turca, o al menos por la amenaza que nosotros sentimos. Nuestro presupuesto de defensa es el mayor de Europa.

 

P.: ¿Cuánto han supuesto las privatizaciones?

 

R.: Más o menos, entre el 15% y el 20% del conjunto de los ingresos en el presupuesto.

 

P.: Cual es el objetivo, vender las empresas públicas en su totalidad o solo parcialmente conservando el Estado alguna participación?

 

R.: Depende del sector. Por ejemplo, en el sector bancario ha habido un traspaso casi total al sector privado. El organismo de Telecomunicaciones, sin embargo pertenece en su mayoría al Estado, aunque dentro de poco el 49% cotizará en Bolsa, pero no se va a vender totalmente, porque no hay necesidad. El mercado se está liberalizando y no hay monopolio en telecomunicaciones. En el caso de empresas industriales no estratégicas y deficitarias, se han vendido tratando de asegurar en la mayoría de los casos los puestos de trabajo. Siempre ha habido dos criterios para vender; el precio y  asegurar el empleo y futuras inversiones.

                       

                        P.: ¿Cree que Europa se ha olvidado del empleo?

                        R.: Bueno, se supone que es uno de los temas principales en la Agenda 2000, pero es verdad que las iniciativas que ha tomado la UE son mínimas en relación a la magnitud del problema. El hecho de que quedara fuera como requisito para alcanzar el euro ha sido muy negativo. El problema del empleo tiene que ser el núcleo de la discusión sobre el desarrollo. Eso tiene que ver también con el debate sobre la organización del tiempo de las sociedades actuales. La discusión sobre las 35 horas semanales se tiene que profundizar.

 

                        P. : ¿El Gobierno griego apoya la introducción de las 35 horas semanales de jornada laboral?

                        R.: Ya hay muchos convenios colectivos en los que se discute esa jornada, e incluso algunos bancos la han adoptado de forma experimental.

 

                        P.: ¿Pero se implantará por negociación colectiva o por ley?

                        R.: De momento por negociación colectiva.

 

                        P.: ¿La economía griega ha sufrido mucho con el impacto de la guerra en Yugoslavia?

                        R.: Menos de lo esperado. Al principio pensamos que el impacto iba a ser mayor, sobre todo por el impacto en el comercio y el turismo, pero en estos momentos mantenemos la previsión inicial de crecer este año un 3,5%.

 

Articulo publicado en EL PAIS 25/07/1999

 

 

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