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ANÁLISIS COMENTARIO Y DEMÁS |
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Medios
Una esquela editorial La revista legendaria que cubrió lo ocurrido en el mundo los últimos 60 años terminó, al parecer en definitiva, su productiva vida, la de LIFE, un pleonasmo bilingüe MAYO, 2007. Corría 1972, en medio de la guerra de Vietnam, una crisis petrolera, burbujas inflacionarias inusitadas para el país y con un Richard Nixon camino a una clara reelección. La revista LIFE era vista como el gigante de los semanarios por encima del TIME y Newsweek. Su circulación parecía reflejar la bonanza, casi 3 millones de ejemplares. Sin embargo LIFE se estaba desangrando; una ominosa campaña para atraer suscriptores a precios ridículos le daba lectores, cierto, pero muy pocas ventas en los puestos de revistas. Finalmente, en mayo de ese año, los editores tomaron la decisión: en diciembre aparecería el último número semanal. De ahí hasta 1980 se publicaría únicamente dos veces al año. Así pues, y tras 16 años de haberse publicado mensualmente, TIME volvió a anunciar su retiro, esta vez definitivo. El descenso en el número de lectores --la cifra nunca superó el millón durante su "segunda etapa"--, junto con la ausencia de anunciantes y una circulación precaria en puestos, fueron causa de la decisión. TIME-Warner, propietaria del LIFE, optó por detener su inversión en lo que se antojaba ser un barril desfondado. Pero no fue la única publicación afectada, si bien LIFE fue la que recibió el hachazo final. Sports Illustrated y TIME sufrirán recortes en lo que queda del año; incluso y para sorpresa de los editores, el reciente número de Sports Illustrated dedicado a las chicas en traje de baño (y con la cantante Beyoncé Knowles en su portada) se vendió mucho menos de lo esperado. Decenas, quizá cientos de publicaciones han nacido y desaparecido. Pero terminar con LIFE equivalió, para decirlo de algún modo, a eliminar al abuelo conocedor del mundo y amante de la buena mesa, además de ser un fotógrafo excepcional. Y es que, en relación a esto último, la cantidad de imágenes publicadas en LIFE como exclusivas se antoja monumental, asombrosa: La foto de un guerrillero republicano que recibe un disparo durante la guerra civil española, y tomada por Robert Capa, o bien los soldados que levantan la bandera en Iwo Jima, el general Douglas McArthur, con su pipa, caminando sobre las playas del Pacífico; Nikita Kruschev mostrando una barra de elote en una granja de Iowa poco antes de advertir "sus hijos vivirán bajo el comunismo"; Martin Luther King, moribundo, en el segundo piso de un hotel en Memphis mientras sus seguidores apuntan hacia el sitio de donde salieron los disparos; la niña vietnamita que corre, desnuda y horrorizada, al ocurrir un ataque con napalm que le quemaría su torso; un marinero que abraza y besa a una enfermera en pleno Times Square festejando el fin de la segunda guerra, un Winston Churchill arrogante frente a la cámara de Yusef ---; los Beatles en una alberca de Florida una fría mañana; una línea de hombres y mujeres de color vestidos con harapos, debajo de un enorme anuncio que ensalza el alto nivel de vida del norteamericano... Todas esas imágenes, de las que el lector seguramente ha visto por lo menos una, aparecieron por primera vez en las páginas de LIFE. Henry R. Luce, su fundador, es conocido por muchos como el "Henry Ford de la prensa escrita". A diferencia del magnate Randolph Hearst (a quien Orson Welles ridiculiza en Citizen Kane y cuyo olfato se especializaba en notas tanto "del corazón" como abiertamente morbosas), Luce fue de los pioneros de la revista especializada. En 1922 lanzó TIME, cuyo concepto de publicación internacional ha sido imitado decenas de veces desde entonces. 14 años después Luce fundó LIFE (Vida), un nombre que mostraba determinación frente a los estragos de la Gran Depresión que aún se sentían en el país y, segundo, para reflejar en la revista la vida de Estados Unidos y su entorno más cercano (Sports Illustrated fue fundada en 1953 cuando Luce, ya viejo, quiso llenar un hueco pendiente, el de deportes). El principal deseo de Luce era que LIFE fuera mucho más amable que las publicaciones de Hearst, divididas entre lo populachero y lo pretencioso por parte de una mafia cultural. La Segunda Guerra Mundial representó el mejor momento de LIFE cuando su circulación aumentó a 900 mil ejemplares por semana, lo cual sirvió para moldear a la opinión pública del país. Asimismo, los cincuenta y los sesenta fueron fielmente reflejados en sus páginas, entre ellos la Guerra Fría, el "Puente Aéreo" en Berlín, la carrera espacial, el Muro, el nacimiento del rock & roll, el primer hombre en el espacio, el asesinato de los dos Kennedy, Vietnam, los Beatles, el hippismo, Martin Luther King, Charles Manson... LIFE tuvo el privilegio de cubrir dos de las décadas más interesantes de la historia humana. Sin embargo y como ya apuntamos, el subsidio dado a las suscripciones terminó por descapitalizar a la revista que optó por publicar dos ejemplares por año. Suena bastante a lugar común decir que la salida de LIFE del mundo editorial representa el fin de una era. Pero no hay otro modo de definir la historia de esta revista, legado no sólo de Estados Unidos sino del periodismo mundial. |
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¿Desea opinar sobre este texto? jesse_cordero escribe 31.05.07 Por muchos años también circuló en español la edición de LIFE, la que mi papá compraba cuando yo era niño, y pese a tener muchos artículos traducidos del original, presentaba temas latinoamericanos pero como sabemos esa revista desapareció hace ya muchos años. Me da lástima de que el LIFE original ya no esté circulando,como ustedes dicen,es un banco de información para comprender cómo fue el siglo XX.
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