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El Sonido de la Libertad vs Indiana Jones... y le ganó por KO
Con un presupuesto que apenas representa lo que cobró Harrison Ford por encarnar de nuevo al arqueólogo, esta película se ha convertido en una de las más taquilleras del año, muestra que una historia bien hecha que atraiga al espectador es más efectiva que los superhéroes que son utilizados por Hollywood para vomitar basura doctrinaria. Recomendabilísima
The Sound of Freedom
Jim Caviezel, Mira Sorvino, Bill Camp, Cristal Aparicio, Javier Godino,
Eduardo Verástegui
Dirigida por Alejandro Gómez Monteverde
Angel Films/2023
SEPTIEMBRE, 2023. En el 2018 Disney lanzó un anuncio explosivo, la compra de los legendarios estudios 20th Century Fox de donde han salido obras maestras, incluidas Barrabás, El Planeta de los Simios y, en caso que alguien lo haya olvidado, la primera trilogía de Star Wars. Dado que se trataba de los últimos estudios independientes que quedaban en pie, la noticia provocó preocupación (la venta no incluyó la compra de Fox News, como erróneamente se había manejado en un principio), sobre todo al ver la porquería en que Disney ha convertido a los otrora reputados LucasFilm y Pixar.
Un proyecto que quedó varado con la
adquisición fue el de una miniproductora donde está
involucrado el actor mexicano Eduardo Verástegui. A
Disney no parece haberle hecho mucha gracia la historia
pues ni siquiera la consideró de modo que el guión cayó
en manos de otra productora la cual invirtió 15 millones
de dólares de los cuales se utilizó con esmero hasta el
último centavo. El resultado es una de las películas más
taquilleras del año, por encima de proyectos
multimillonarios como Indiana Jones, que se estrenó por
las mismas fechas.
The Sound of Freedom costó menos de lo que
percibió Harrison Ford por encarnar de nuevo al
arqueólogo aventurero pero con la diferencia que aquí sí
se recuperó, y con creces, la inversión.
La reacción de los progres ante
este fenómeno fue más que extraña: en vez de hacer eco
del argumento --el tráfico y la esclavitud sexual que
sufren en el mundo millones de niños originarios de
Centro y Sudamérica-- los ataque se enfocaron en los
productores, supuestos sinarquistas simpatizantes de
Donald Trump quienes tienen a buen resguardo sus
capuchas del Ku Klux Klan; incluso la revista Variety
criticó el "guión débil y el poco convincente
desenlace", ironía mayor si consideramos los supuestas
seguras apuestas que tienen a Disney a centímetros la
quiebra no eran precisamente historias que habrían
competido con un Kubrick cuando traía las baterías
bajas.
El éxito de El Sonido de la Libertad se atribuye
a varios factores, entre los que destacan el hartazgo
del público cinéfilo con los superhéroes, refritos
aderezados con bazofia doctrinaria, la ausencia de
propuestas frescas que capturen al lector con una cinta
entretenida. Esta película cumple: deja un mensaje que
al final es reforzado pero deja al espectador con la
satisfacción de haber visto una historia bien
desarrollada, con un protagonista tenaz que comete
errores pero que consigue lo que muchos que otros, en
especial sus superiores, consideraban imposible.
Tim Ballard (Jim Caveziel, recordado por su protagónico
en La Pasión del Cristo) es un agente de migración que
ha tenido una carrera ejemplar, con seis hijos, señal de
que no hace mucho caso a los métodos de planificación
familiar, y se encuentra a unos meses de recibir su
jugosa pensión. Pero hay algo que le preocupa: un
sustancial aumento de tipos que cruzan la frontera y
llevan a bordo a niños que claramente no son sus hijos.
Todo esto sucede al mismo tiempo que en Honduras, un
confiado padre deja que sus sus hijos reciban
"entrenamiento" por parte de Katy (Yessica Borroto) que
se presenta como "descubridora de talentos", una sensual
mulata que, para ganarse su confianza, dice al padre que
en su juventud había sido Miss Cartagena y le pide
recoger a su hijo y a su hija más tarde luego de
confiárselos en un desvencijado edificio.
Al
regresar al anochecer, el padre se da cuenta que tanto
sus hijos, los demás niños y la sensual mulata han
desaparecido. Es el inicio de la pesadilla para poder
encontrarlos.
Ballard participa en una redada donde es detenido un
pederasta que realiza sus "trabajitos" en línea. Ya en
prisión, Ballard le garantiza salir en libertad si le
consigue un menor de edad. Cuando se realiza la
negociación Ballard vuelve a arrestarlo y sigue la hebra
que lo llevará a descubrir la identidad del niño que,
aparentemente, ha sido vendido en Colombia a un
pederasta que quiere adoptarlo y llevárselo a Estados
Unidos.
Sí, escribimos "vendido". Mientras los activistas
afroamericanos que viven en casas de lujo o esos
deportistas que ganan millones de dólares por temporada
se dicen víctimas del "racismo sistemático", la
esclavitud se sigue dando --y peor aun, de menores de
edad-- sin que ninguno de ellos se haya molestado en
abordar el tema de El Sonido de la Libertad. Porque en
Hollywood, aparentemente, los únicos pederastas que se
debe denunciar son los sacerdotes católicos: tal vez
denunciar el tráfico sexual de niños que se da en
América latina es asunto "políticamente incorrecto". Por
cierto, ¿para cuándo la película del pederasta
multimillonario Jeffrey Epstein, fuertemente ligado con
personalidades políticas, del entretenimiento, de la
cibernética y deportivas?
Ballard logra rescatar al niño Miguel (Lucas Ávila)
quien realiza un magnífico trabajo y logra transmitir la
horrenda sensación de haber sido abusado por una
pervertido sexual. El pequeño dice que él y su hermana
habían sido secuestrados por la ex Miss Cartagena y
llevados a esa ciudad pero desconoce el destino que tuvo
su hermana. Eso llevará a Ballard a una cruzada en
Sudamérica done se topará con la renuencia de sus
superiores --la película no lo señala abiertamente pero
intuye que muchos de sus agentes están metidos en el
ajo-- y se le advierte de las nulas posibilidades de
éxito.
Ya en Cartagena, Ballard se pone en contacto con Vampiro
(Bill Camp) un ex pederasta norteamericano que trabaja
como agente encubierto. Ballard se hará pasar por un
multimillonario que quiere abrir un "gran centro de
entretenimiento" para turistas pederastas en Colombia, y
en colaboración con otro agente local llamado Jorge
(Javier Godino) se concreta un operativo donde arrestan
a la ex Miss Cartagena y a varios de sus secuaces.
Las pistas llevan al principal objetivo de Ballard que
es rescatar a Rocío (Aparicio), la hermanita de Miguel,
pero el asunto no será tan fácil. La niña fue vendida a
El Alacrán (Gerardo Taracena) un pederasta que siembra
hoja de coca en un sitio de la selva colombiana donde ni
siquiera el gobierno se atreve a entrar. "Pasando esa
línea ya no hay nada que podamos hacer por ustedes", le
advierte Jorge. Vampiro decide acompañarlo, haciéndose
pasar ambos por médicos de la ONU que realizan campañas
de vacunación.
Esta breve sinopsis da cuenta de porqué El Sonido de
la Libertad fue un inesperado éxito taquillero:
además de introducir al 90 por ciento de los
espectadores a un mundo que antes de comprar boleto ni
idea tenían que existía, nos ofrece una historia
totalmente humana donde se combinan el sufrimiento, el
optimismo, la esperanza y la fe ("los hijos de Dios no
se tocan" es la única referencia divina en la película
pero los progres la han utilizado para poner a esta
película como si la hubiera financiado el mismo
Torquemada).
Y aunque la historia se desarrolla impecablemente, El
Sonido de la Libertad presenta algunas fallas
argumentales: si Ballard ostenta en Colombia como un
multimillonario metido en el negocio de la pederastia
¿cómo es que nadie ahí investiga sus antecedentes,
máxime si es un agente que trabaja en la frontera con
México y por tanto la red de traficantes ya lo tendría
perfectamente ubicado? Y otra más: el escape final de
Ballard se da con increíble facilidad: aunque se supone
que era un prisionero, Ballard se movía a sus anchas y
nadie parecía vigilarlo, además que en apenas unos
segundos logra fugarse en lancha, como si el campamento
de El Alacrán se encontrara a unos cuantos metros de la
guarida de quien se supone es un temido narcotraficante.
Por otro lado, si los sicarios de El Alacrán se hubieran
llevado a Vampiro, él rescate de Rocío jamás se habría
dado. Un golpe de suerte argumental mucho más que
afortunado.
Sin embargo esas fallas de guión no desestiman, en lo
mínimo, el mensaje de El Sonido de la Libertad. Su éxito
en taquilla pese a lo exiguo del presupuesto, demuestra
que el público ávido de buenas historias sigue estando
ahí pese a los esfuerzos de Hollywood para convencernos
de comprar el estiércol que produce y que quiere que nos
traguemos.
Este reconocimiento en taquillas a una cinta realizada
con muchos sacrificios como El Sonido de la Libertad y
el vergonzoso fracaso del caro bodrio representado en la
última entrega de Indiana Jones lo podemos explicar con
tres simples y llanas palabras: es el capitalismo.
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