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LITERATURA

Si ya le caía mal, con este libro David Lee Roth la caerá peor

Escrito entre el rencor y odio a sus ex compañeros de Van Halen, es altamente irónico que hoy, Devid Lee Roth de nuevo sea el vocalista de ese grupo. Esa es apenas la primera incongruencia de este cantante con un ego tan grande como la Antártica. Detrás de su show en el escenario y canciones legendarias, yace un personaje  patético, urgido de reflectores

AGOSTO, 2014. Los videos musicales que él dirigió en los 80 son los únicos que se recuerdan, "¡y apuesto a que me desmientan... de seguro no podrán!", sus coreografías en el escenario tenían como principal objetivo "tener comiendo de mi mano a ésos que burlaban de mí en la escuela por ser judío", "Van Halen se perdió en la nada una vez que me fui, y siguen siendo nada..." Como dice la frase de la niña que frecuentemente aparece en los memes tras una nota irritante: "¡O sea, qué p...o!"

Lo cierto, como dice Weird Al Yankovic, para decir chistes es indispensable ser gracioso. David Lee Roth nunca ganó concursos de simpatía, ni cuando estaba en Van Halen, ni mucho menos cuando abandonó (o lo despidieron, vaya uno a saber) a Van Halen el 1984. Hemos visto clones del comportamiento de David Lee Roth en ésas fiestas dónde llega quien se cree muy simpático y se pone a contar chistes malos; cuando nadie le hace caso, se retira indignado y quizá dejará rayones en los autos estacionados a la entrada. Esa es la idea que teníamos de él antes que cayera en nuestras manos Crazy From the Heat, una biografía. o más bien, un compendio de ideas, rencores y ocurrencias que el cantante publicó en 1997 como un desesperado intento por no caer en la intrascendencia. El mismo Roth se encarga de revelarnos esto inconscientemente al señalar, en los primeros párrafos del libro, que "agradezco a mi editor la labor de dejar en 577 páginas un manuscrito original de 1,300 que le había entregado originalmente".

Hay quienes afirman que lo "dejado fuera" incluía sus días con Van Halen, lo cual había provocado enojos entre sus fans cuando la edición salió a la venta por primera vez.. ¿Temía acaso demandas judiciales de sus ex compañeros dado que lo que tenía qué decir carecía de respaldo y veracidad? ¿O simplemente su editor optó por dejar fuera las parrafadas más insustanciales? De ocurrir esto último, el libro debiera tener, si mucho, apenas un centenar de páginas.

Claramente este libro fue dictado por Roth y la transcripción fue realizada por alguien más. A manera de relato, donde en todo momento el elemento central es él, David Lee Roth exige para sí los reflectores que, muy a su pesar, se fueron alejando de él conforme Van Halen despegaba insospechadamente con Sammy Hagar, de quien podríamos decir es su némesis, su antípoda. Nacido en Indiana, "territorio conservador donde había miembros del Ku Klux Klan que conferenciaban sin sus capuchas", pero apenas adolescente, sus padres, un par de bohemios, emigran a Pasadena, California donde conocerá a los hermanos Van Halen, nacidos en Holanda, "un par de chicos raros, la verdad", señala Roth. Y lo que parece será la introducción de cómo empezó el grupo termina por irse a una vorágine del futuro cantante en torno a su primera masturbación, su colección de revistas para adultos, el husmear a toda mujer que se le pusiera enfrente. No era un galán ni mucho menos, pero tenía bastante suerte con las muchachas. "Descubrí que con ciertas frases que no pienso revelar aquí era capaz de encenderles la libido", se ufana Roth.

Cualquier mención a su antinguo grupo y a los hermanos Van Halen va seguida de referencias como la incluida en el párrafo anterior, como si el lector, aburrido, pensara en cerrar el libro pero de repente aparece el nombre del célebre guitarrista y pensamos que, "ahora sí", se presentará el plato que esperan el 90 por ciento de quienes se asoman a estas páginas. Pero el asunto regresa al monólogo de Dvaid Lee Roth, de lo que hizo con ellos y de cómo su único amigo era el bajista Michael Anthony: "Desfortunadamente solo había espacio para un cantante, pero sus coros y mi voz se complementaron bastante bien" a lo cual sigue, naturalmente, otra historia de Roth donde acepta que consumió drogas y que las sigue considerando "una forma de esparcimiento que no molesta ni hace daño a nadie". 

¿Cómo se da el rompimiento con Van Halen? "Eddie se había convertido en un honorable padre de familia", escribe Roth con sarcasmo, "y ello fui arruinando la diversión y el interés en el grupo. Poco a poco mis opinioines fueron importando menos, nos fuimos alejando hasta que un día anuncié que quería grabar mi primer disco solista. Al regresar, y sin aviso de por medio, se me anunció que estaba despedido y que Sam (Hagar) ocupaba mi sitio. ¿Pero saben qué? Ya no me importaba". Como forma de olvidar el mal momento, Roth convoca una orgía en la que participan algunas chicas de su video de "California Girls".

A propósito de este video, Roth asegura que lo dirigió "y es el único que se recuerda de los años ochenta. Hagan ustedes memoria y me darán la razón. Apuesto a que no podrán recordar otro igualmente famoso". Vaya Fellini del MTV. ¿Pero no habrá sido que "California Girls" se recuerda, primero, por ser el cover de una canción hiperfamosa y, segundo, por las despampanantes chica que aparecen ahí? Después de tdo ¿de qué color es la su ropa de David Lee Roth en el video?". Apostamos que muchos lectores tampoco recordarán el dato.

Luego del "California Girlds" vendría el patético declive de David Lee Roth. Su siguiente álbum Eat 'em and Smile es un desastre al que se añade el insulto final al grabarlo en español con letras, por lo menos, pésimas (habla como gringo de película mexicana). Para 1990 Van Halen es uno de los grupos de rock más famosos del mundo y su antiguo vocalista tampoco logra dirigir videos que justificaran su autoalabado talento (Tiene en sus manos el guión de una película que, para fortuna de todos, jamás se materializa".

Y en esas ironías que ofrece el mundo del rock. Roth redactaba este libraco cuando recibió una llamada de Eddie Van Halen. quien acababa de despedir a Sammy Hagar, y lo invita a colaborar en dos canciones para su primer álbum de grandes éxitos. La reunión termina en desastre durante la emisión de los MTV Music Awards y Roth, lleno de rencor, termina el libro y lo publica al poco tiempo. La gente se acuerda quién había sido David Lee Roth y éste aprovecha para convertirse por un tiempo en conductor de un programa de radio.

El ego de Roth era tan grande como su imaginario: cuando entra al estudio de grabación con los hermanos Van Halen en 1997, llevaba casi seis años sin entonar una sola canción.

Da la impresión de que Roth está resentido de que en 1981 Eddie, su compañero de grupo y de parrandas, contrajo matrimonio con la modelo y actriz Valerie Bertinelli. Sintiéndose desplazado, el cantante tratará de boicotear la relación, sin lograrlo (Eddie dice que ella lo mandó a volar cuando intentó pretenderla, lo que aumentaría la mala leche entre ambos. El hijo de la pareja, Wolfgang, es hoy el bajista de Van Halen, lo que anota otra de las tantas ironías que rondan a este libraco).

Y ahora que Roth y Van Halen están de vuelta --ya lanzaron un nuevo álbum que, sin embargo, no llegó a ningún lado, comercialmente hablando-- el círculo irónico está completo. Un rumor en la red poco creíble dice que el guitarrista obligó a Roth a comerse varias páginas del libro antes de aceptarlo formalmente de vuelta. Quién sabe. Pero habría sido genial de haber ocurrido realmente, y hasta con el título "Comételas y sonríe", a propósito del nombre de uno de sus discos.

Cuando se termina de leer el libro nos queda claro que David Lee Roth y su ego desbordado necesitan de los reflectores para sentir que es alguien. Como cantante fue, extraordinario, y los primeros cuatro discos de Van Halen lo confirman. Pero ahí se marca la frontera de su talento.


David Lee Roth
Crazy From the Heat 
Doubleday/1997

 

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2 comentarios

paco_meraz escribe 03.09.14

En pocas palabras, quien escribió este artículo nos está diciendo que David Lee Roth es un mamón, y sí lo es, pero uno muy talentoso, la verdad yo prefiero al Van Halen cuando él era el cantante que cuando Sammy Hagar estaba con ellos ¡y que no sea gacho, que nos pase sus frases para seducir muchachas porque vaya que le funcionan pues se liga a cada forro!

belton.situs escribe 15.08.14

¿Así que David Lee Roth tiene un ego enorme, se aprovechó de su fama para acostarse con mujeres bellísimas, no puede vivir sin los reflectores y dice que nunca en su vida volverá a grabar un disco con sus ex compañeros, cosa que al final termina haciendo? Bienvenidos al mundo de Gene Simmons, Robert Plant, Ozzy Osbourne, los Eagles y Mick Jagger.

 

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