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El antisemitismo del Academy Museum: ¿y dónde está la indignación?

Un recinto que supuestamente presenta la historia de Hollywood "omite" la presencia de la comunidad judía desde sus mismos inicios, algo aberrante desde todo ángulo. Pero parece haber otros motivos tras la pretendida "diversidad", entre ellos, que mucha de la historia de la otrora casa de los sueños traería consigo la "cancelación" de varios cineastas que hoy siguen filmando películas. Tal vez por eso, la indignación al omitir a estos pioneros ha sido, si mucho, tibia

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ENERO, 2022. Para darnos una idea de lo aberrante que viene a ser la  apertura de este nuevo centro cultural en el corazón de Hollywood, imaginemos que el Salón de la Fama del Beisbol no mencionara ni por asomo las glorias de Babe Ruth, de Joe DiMaggio y de Cy Young pero su narración empezara con el nacimiento de las Ligas Negras las cuales, si bien es imprescindible incluirlas, son apenas una parte de la historia del Rey de los Deportes, no toda la historia. Adicional a ello, ese recinto tampoco mencionaba una sola vez a peloteros de origen judío como Sandy Koufax o el mánager Casey Stengel o el mítico timonel  de los Yanquis Billy Martin. ¿No sería ese motivo suficiente para acusar a ese Salón de la Fama de discriminador, excluyente y matizado con claros tintes de racismo?

Pues bien --y en lo que debe dejar boquiabierto a cualquiera sin necesariamente ser aficionado al cine-- el recientemente inaugurado Academy Museum presenta una omisión imperdonable y evidentemente racista pues deja fuera de la exhibición la aportación que la comunidad judía ha dejado en Hollywood, algo tan increíble como realizar un historial de la cultura mexicana sin mencionar, aun fuera de pasada, a los mariachis, las chinas poblanas o los chiles en nogada.

Pero pese a esta omisión imperdonable, desde que el museo abrió el pasado septiembre, ningún activista en nombre de la "inclusividad" ha denunciado este desdén. En tal sentido no caben excusas: a la inauguración del Museo acudieron varias celebridades conocidísimas, entre ellas Brad Pitt, Nicole Kidman, Kirsten Stewart y Lady Gaga, los cuales fueron harto fotografiadas y, que se sepa, ninguna ha mostrado extrañeza porque en la exposición no haya mención alguna tanto de actores, guionistas y de magnates de la industria hollywoodense, la mayoría de ellos nacidos dentro de la religión judía.

Y este hecho, puntualizar que Hollywood sea creación cuasi exclusiva de la comunidad judía, lejos de constituir un "estereotipo" o "discriminación", es algo que la mayoría de los judíos no solo reconocen sino que manifiestan con orgullo. "Los judíos construimos la industria del cine en Hollywood desde sus cimientos hasta hoy", dijo hace décadas el hoy fallecido cineasta Robert Evans. Incluso ya desde los primeros años del cine se defendía con orgullo esa idea: "Hollywood no sería lo que es sin nosotros", dijo Carl Leammlie, uno de los mayores productores fílmicos en toda la historia. (No es casualidad que entre los estudios más poderosos se encuentren Warner, creados por inmigrantes judíos procedentes del centro de Alemania).

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Nombres como Steven Spielberg, los magnates David Geffen y Jeffrey Katzenberg, Robert Zemeckis y un larguísimo historial de histriones, vivos y fallecidos, que van desde Paul Newman, Barbra Streisand, Bette Midler, Michael Douglas, Billy Crystal y Dustin Hoffman dan cuenta de quiénes tienen la vara alta en la industria cinematográfica de esa ciudad (y del resto del mundo; a donde uno vaya se topará con un estreno hollywoodense). El poder que la Cienciología, religión a la que pertenecen Tom Cruise y John Travolta y que se dice es "preponderante" en el mundo del cine, empequeñece ante el verdadero poder que la comunidad judía ha establecido en Hollywood por más de un siglo.

¿Por qué entonces, los judíos "desaparecieron" de este museo que supuestamente homenajea la historia de Hollywood?  La respuesta parece predecible. Según un texto publicado en línea por Rolling Stone, "una fuente señaló que un pequeño contingente de miembros de la Academia presionaron para que los cineastas que no blancos tuvieran preponderancia y se hiciera mención mínima o nula a los cineastas blancos. Un repaso a la exhibición pareciera respaldar esta idea. El animador japonés Hayao Miyazaki, por ejemplo, recibió una retrospectiva pero que no se dio igual importancia a Walt Disney, uno de los padrinos del género".

Esta discriminación claramente deliberada también la detectó Thomas Doherty, un profesor universitario e historiador experto en Hollywood: "Es el equivalente a erigir un museo dedicado a la pintura renacentista y pasas por alto a los italianos. Esa generación de empresarios emprendedores --Carl Laemmle, Jack Warner, todos conocemos sus nombres--- nos habla de una ejemplar historia de adaptación al vivir el sueño americano. Es una de las más grandes contribuciones de los judíos a la cultura norteamericana".

En vez de homenajear a esos pioneros del viejo Hollywood, agrega el artículo de Rolling Stone, "se incluye a cineastas mucho más contemporáneos como Spike Lee y Pedro Almodovar". Un miembro de la Academia que no quiso ser identificado puntualizó: "La impresión que deja el museo es que la industria fue creada hace 10 años. Borraron todo el pasado, para mí esto es alarmante".

La obra de Spike Lee se conforma mayoritariamente de fracasos fílmicos que han hecho perder mucho dinero a los estudios con películas aplaudidas por la crítica pero que a poca gente interesa ver mientras que Almodóvar lleva casi dos décadas sin colocar un solo título de éxito en la industria tanto de Hollywood como de su país. ¿Pero es que cómo dejar fuera a un cineasta afroamericano y a otro que abiertamente --algo que nada tiene de criticable-- se ha declarado gay? Lo woke pisotea así el mérito y el esfuerzo de una comunidad admirablemente creativa como la judía.

Desde que abrió sus puertas, el Museo ha recibido 290 mil visitantes, una cifra respetable con todo y Covid aunque ello no ha evitado que varios miembros de la Academia hayan manifestado que piensan retirar su apoyo económico si la comunidad judía no obtiene el reconocimiento que se merece dentro del recinto. Ante esa advertencia, Bill Kramer, director y presidente del Museo, quiso enmendar el entuerto y enfatizó que "la presentación de los judíos que fundaron la industria es importante, estamos dispuestos a realizar cambios y a darle el merecido reconocimiento a esos pioneros", inquietud que surgió solo hasta que el recinto amenaza con perder fondos pues durante los cuatro meses previos, ni a Kramer ni a nadie le había pasado por la cabeza esta asombrosa omisión. Sin embargo el artículo de Rolling Stone señala que "el daño ya está hecho".

Ryan Cavanaugh, otro miembro de la Academia, dijo que "como nieto de sobrevivientes del Holocausto, me asombra y me molesta que no hayan excluido a un grupo que padeció antisemitismo en su tiempo; no tenían acceso a créditos bancarios, no podían poseer hogar propio en Los Ángeles y aun así crearon una industria que estableció las bases del progreso en el sur de California y su influencia puede sentirse en todo el mundo".

Las omisiones también dejan fuera el trabajo de los directores y cineastas de origen italiano y quienes han proporcionado a Hollywood toneladas de talento, esfuerzo y creatividad. No existe un solo módulo dedicado a Rodolfo Valentino ni tampoco aparecen por ahí nombres como Robert de Niro, Al Pacino o Sylvester Stallone, Dino de Laurentiis, Brian de Palma o el genial compositor Sergio Leone. El texto señala que el director etíope Haile Geirma recibió el primer premio Vanguard Award cuando abrió el museo, "pero la cinta El Padrino es abiertamente ignorada. ¿Por qué no le dieron un reconocimiento a Francis Ford Coppola? Después de todo aún está vivo", dijo otro miembro de la Academia entrevistado por Rolling Stone.

Esta vergonzosa omisión es una extensión más de la guerra cultural que se desarrolla en Estados Unidos donde los blancos son estereotipados, excluidos y retratados como debiluchos, pusilánimes o tontos tanto en películas, programas de TV y otros medios pese a constituir el 68 por ciento de la población. Esa postura tan racista como ridícula ha excluido la aportación invaluable de la comunidad judía en Hollywood. Por tal razón el Academy Museum no merece el menor respeto. Está infestado de basura woke que, fiel a su consigna, distorsiona las cosas según su conveniencia.

Sin embargo y  fuera de la indignación de algunos miembros de la Academia  y este texto de Rolling Stone, ningún medio se he hecho eco de esta imperdonable omisión. ¿Sería igual el silencio cómplice si el museo hubiera dejado fuera la aportación a Hollywood de artistas negros, entre ellos Heather McDaniel, quien apareció en Lo Que el Viento Se Llevó, el recientemente fallecido Sydney Poitier, Eddie Murphy, Whoopi Goldberg, Gregory Hines, Denzel Washington Jr. o Samuel L. Jackson?

El hecho de que solo algunos miembros de la Academia que desaprueban esta omisión  aceptaron dar su nombre refleja que, pese a que esos miembros que presionaron para dejar fuera la aportación judía en Hollywood son apenas unos cuantos pero tienen bastante poder dentro de la industria. Paradójicamente, algunos de ellos pudieran ser judíos ellos mismos pero han optado por "echar tierrita" a sus trabajos previos que los ubicarían como "políticamente incorrectos" por las temáticas de sus películas o el modo en que han presentado a las minoría raciales.

Después de todo, fueron los estudios de Hollywood y no los miembros del Ku Klux Klan o la John Birch Society los que produjeron y distribuyeron películas hoy consideradas "racistas" como Lo Que el Viento Se Llevó o El Tesoro de la Sierra Madre, dirigida por John Huston y donde los mexicanos aparecen como bandoleros sombrerudos y desaseados que apenas y mastican el inglés.

Hay ciertos cineastas y productores más que conocidos quienes, dentro del ambiente de intolerancia exacerbada que hoy se respira en Hollywood, tienen mucho qué perder si el Academy Museum presenta a profundidad la aportación de la comunidad judía en Hollywood, y no solo en esas cintas hoy consideradas "políticamente incorrectas" por sus estereotipos, sino por los temas que hoy serían demonizados como "patrioteros" y que exaltan el espíritu norteamericano, es decir, promueven el "privilegio blanco" y la "masculinidad tóxica".

Un ejemplo: la productora Cannon-Group, propiedad de los primos Golan-Globus, distribuyó muchas películas hoy consideradas "problemáticas", entre ellas Cobra, Amos del Universo y Life Force. Ambos productores, muy exitosos en Hollywood, nacieron en Israel. La omisión del Museo, por lo visto, parece tener más razones que la mera "diversidad": se ha optado por desdeñar un tema que pondría en problemas a muchos cineastas, incluso varios todavía activos y cuyo historial en Hollywood podría llevarlos a ser "cancelados", de ahí que directores como Steven Spielberg súbitamente hayan abrazado la causa woke: quieren hacer creer al mundo que en el fondo nada tuvieron qué ver con películas como Salvando al Soldado Ryan, cuyo estreno habría sido imposible hoy.

Y es que, ya integrados totalmente a la sociedad norteamericana, los judíos que dieron lustre y prestigio a Hollywood promovieron esos valores en sus películas, mucha de ellas hoy consideradas clásicas. De ahí esta irrespetuosa y absolutamente orwelliana omisión.

 

 

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