Tenerife es la más grande de las siete islas canarias, con 2034 Km cuadrados y una altura de 3718 metros, es con el Pico del Teide el techo del Archipiélago canario, éste es la forma de relieve que identifica, no sólo a Tenerife, sino a todo el Archipiélago. Existe una gran rivalidad histórica entre esta y Gran Canaria por la capitalidad del archipiélago, esta rivalidad llevó a que en 1927 las Islas Canarias fueran separadas en dos provincias y, ya más recientemente, por la capitalidad de la Comunidad Autónoma de Canarias que, finalmente, se ha compartido entre las dos capitales insulares, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.
Tenerife tiene forma de triángulo isósceles, con el vértice al S (Punta Rasca), una larga prolongación hacia el NE (el cabo de Anaga) y la Punta Teno en el ángulo NO. Presenta un relieve irregular interrumpido por la altiplanicie de Los Rodeos (600 m de altitud) y los valles de La Orotava (al N) y Güímar (al S). Destacan el macizo de Anaga, la caldera de Las Cañadas (pico de Guajara, 2.800 m) en cuyo interior se ha levantado el conjunto montañoso de El Teide (3.718 m), la cumbre más alta de todo el Archipiélago Canario y la montaña de Gala (1.334 m).
El litoral, con un perímetro de 269 km, presenta una costa alta y acantilada en el N, frente a la costa más baja en el S, en la que alternan las playas y los roquedos.
La red fluvial insular se reduce a una serie de barrancos de curso de agua intermitente, donde vierten las aguas de escorrentía y aquéllas procedentes de las numerosas fuentes y nacientes que existen en la isla. Entre los más importantes figuran los de Tahodio, Hondo, Pedregal y Las Monjas (en la vertiente oriental), Abrunco y Vergara (en la septentrional), y Agua, Erques, Fañabé y Rey (en la sudoccidental).
La superficie, disposición, volumen y rasgos generales del relieve de Tenerife se deben al tamaño del bloque de corteza en que se levanta, a la cantidad y naturaleza de los materiales efusivos que la han venido construyendo ininterrumpidamente desde hace 7 millones de años, y a los procesos de erosión, regidos por la influencia del clima. La actividad volcánica inicial, que se prolongó 3'5 millones de años, se detuvo antes en Teno que en Anaga. Luego, adormecidas la fuerzas plutónicas, cesó la efusión de nuevos materiales y dominaron la disección y el escarbo de estos relieves esenciales que son los macizos antiguos.
En la fase siguiente la isla gana orografía a lo largo de la directriz constructiva de su eje dorsal y donde ésta se cruza con las otras dos principales, un complejo proceso efusivo levanta el gran edificio del Teide. Entre el macizo de Anaga y la dorsal, el altiplano de La Laguna corresponde a un vacío eruptivo; un campo de volcanes, la cumbre de Abeque, enlaza a Teno con el edificio cimero de la isla; el macizo de Adeje, de reducida entidad morfológica por su escasa envergadura original y posterior desmantelamiento, se suelda el dorso meridional de Las Cañadas en un conjunto de rampas y pequeñas cadenas de volcanes. Dos valles intercolinares, el de Güimar y La Orotava, la caldera de erosión de Pedro Gil y las islas bajas de Teno y de Daute son piezas menores en esta isla en la que el vigor del relieve y las pendientes imponen las condiciones propias de las montañas: una reducida disponibilidad de tierras llanas y la servidumbre de la altitud, que tiene un papel decisivo en las variaciones y límites climáticos y, por consiguiente, en la configuración del medio biogeográfico y de los paisajes antropizados.
El clima en la isla de Tenerife es subtropical de tipo marítimo con escasas oscilaciones térmicas y pluviométricas. La vertiente septentrional es más húmeda y contrasta con la meridional, más seca. Las condiciones del clima y suelos y la evolución histórica de la utilización de recursos, llevó a establecer una división altitudinal en tres pisos, que conjugada con la binaria que contrapone el barlovento al sotavento, conducen a unos constrastes climáticos muy acusados entre una y otra vertiente de la isla y entre la zona litoral, la franja de las medianías y la zona de las cumbres. Las pendientes de la fachada Norte, abiertas al flujo directo del alisio, muestran en la distribución de la vegetación los cambios de las condiciones del clima. Las tierras por debajo de los 500 metros se reducen, salvo en el Valle de la Orotava y en la isla baja de Daute, a una estrecha franja que por lo general se interrumpe en un borde ancantilado sobre el océano.
En función de la altitud se distinguen tres zonas climáticas:
Las características del clima tinerfeño favorecen el desarrollo de una vegetación tropical, que ofrece el típico escalonamiento en altura. Abundan las plantas xerófilas en las tierras bajas y, sobre ellas, el moteverde, especialmente en el N de la isla, con ejemplares de laureles y brezos. A mayor altura aparece el pinar, rodeando el Teide; más arriba alternan las retamas y los escobones con campos de lava desnudos; en las cumbres se encuentra la violeta del Teide. Especial interés merece el Parque de Anaga, tanto por su sorprendente riqueza florística como por su alta variedad faunística, constituida sobre todo por invertebrados.

Rasgos característicos de la población
La elevada tasa de natalidad y, en menor medida, la inmigración procedente tanto de las otras islas como de la Península son la causa del vertiginoso crecimiento de la población durante el siglo XX: 137.302 personas en 1900, 183.844 en 1910, 189.931 en 1920, 224.329 en 1930, 261.963 en 1940, 321.949 en 1950, 394.466 en 1960, 473.971 en 1970, 557.191 en 1981, 623.823 en 1991 y más de 780.000 en 1998. La población se concentra en la vertiente septentrional, más concretamente en la aglomeración de Santa Cruz de Tenerife (772.449 habitantes en 1998).
El sector primario ha perdido su tradicional importancia en la economía insular en beneficio de la industria y los servicios. El sector agrario se desarrolla en la vertiente septentrional, donde los cultivos se distribuyen en base a la altitud: en la zona costera o baja se cultivan tomates y plátanos, productos ambos de alta rentabilidad dado que se exportan a la Península y al resto de Europa; en la zona intermedia hay cultivos de secano, sobre todo patata, tabaco y maíz; en la zona meridional tiene relevancia el cultivo de la cebolla. La industria está representada por numerosas empresas del ramo de la alimentación (sobre todo derivados de la pesca), además de la refinería de CEPSA. El sector terciario supera con mucho al primario y secundario. Sobresale especialmente el turismo, que ha experimentado un espectacular desarrollo desde los años 60 gracias a la mejora de las comunicaciones, tanto aéreas (aeropuerto de Los Rodeos) como marítimas.
La isla de Tenerife es uno de los siete territorios insulares que integran la Comunidad Autónoma de Canarias. Pertenecen a la isla los siguientes municipios: Arafo, Arico, Arona, Buenavista del Norte, Candelaria, Fasnia, Garachico, Granadilla de Abona, La Guancha, Guía de Isora, Güimar, Icod de los Vinos, La Matanza de Acentejo, La Orotava, Puerto de La Cruz, Los Realejos, El Rosario, San Cristóbal de La Laguna, San Juan de La Rambla, San Miguel de Abona, Santa Úrsula, Santiago del Teide, El Sauzal, Los Silos, Tacoronte, El Tanque, Tegueste, La Victoria de Acentejo, Vilaflor y Santa Cruz de Tenerife, la capital insular. El órgano de Gobierno y administración insular es el Cabildo, que tiene autonomía plena en los términos que establece la Constitución (REC 1978/2836) y su legislación específica conforme al artículo 32 del Estatuto de Autonomía de Canarias aprobado por Ley Orgánica de 10 de agosto de 1982, que es su norma institucional básica.

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