|
|
Servicio de Deportes |
|
| |
|
|
Material
Antes de salir de excursión es conveniente (No fundamental; pero ahorrará sufrimientos) disponer de un material mínimo. Todo lo que aquí decimos es bastante relativo, ya que cada uno tiene sus propios gustos sobre calzado, mochilas, dietas, etc. Pero esperamos que os pueda servir de orientación.
A continuación os damos un ejemplo de lista en el que está diferenciado lo que deberíamos llevar en la mochila según vayamos a estar fuera uno o varios días, así como el mínimo material necesarion caso de que haya nieve o hielo.
Un día. |
Varios días. |
Nieve o hielo. |
Ropa. |
|
|
|
Son lo más importante del equipo. Las zapatillas de deporte son
cómodas para andar por caminos en buen estado; pero no para terrenos abruptos,
ya que no protegen de forma adecuada el tobillo. Además de que su suela es
demasiado blanda para pisar y no es adecuada para terrenos inclinados y
resbaladizos.
Las botas han de ser cómodas, fuertes y, sobre todo, proteger
bien el tobillo. No es aconsejable emprender una larga marcha con las botas sin
estrenar, porque nos pueden provocar ampollas. Debemos utilizarlas antes dando
pequeños paseos para adaptarlas a nuestros pies y, a la hora de comprarlas, nos
las probaremos siempre con el mismo tipo de calcetín con el que vayamos a salir
a patear al monte. En ningún caso las puntas de los pies deben empujar contra la
puntera estando de pie sobre terreno plano.
Existen tres tipos de botas de
montaña: de
trekking , de
cuero , y las botas dobles
de plástico .
Las botas de trekking
son las más
flexibles de los tres tipos mencionados. El tipo de suela que llevan es
variable: desde la Vibram hasta otros más flexibles y con mayor sensibilidad.
El tejido exterior debe ser muy resistente y, a ser posible, impermeable
como la piel hidrófuga, la cordura, el serraje... Nos podemos encontrar
combinaciones de varios materiales. Algunos modelos llevan en su interior
Gore-Tex, que es una membrana impermeable y transpirable.
Una bota de
trekking la podemos utilizar para travesías moderadas sobre nieve o para
ascensiones invernales fáciles, aunque es el tipo de bota ideal para el verano.
Las botas de cuero
son las más
versátiles. Podemos utilizarlas en verano para andar por terrenos pedregosos y
en invierno para cualquier ascensión por la nieve.
La suela debe ser
semirrígida para mayor comodidad, de tipo Vibram y con gran relieve para tener
más adherencia sobre nieve, barro, hierba... El interior de la suela debe
adaptarse al arco plantar del pie para evitar fatigas. El corte de la bota ha de
ser de una sola pieza y con el menor número de costuras posible. La lengüeta no
debe resbalar en el interior ni ser demasiado estrecha.
Las botas de cuero
son las que requieren mayor mantenimiento. Después de cada salida se cepillarán
para eliminar el barro y otras suciedades, se completa la operación pasandoles
un paño húmedo. En segundo lugar hay que dejar que se seque perfectamente a
temperatura ambiente y con papeles de periódico en su interior. NUNCA hay que
forzar el secado arrimándolas a una fuente de calor; ésto provocaría una
deshidragtación rápida que las cuartea y termina por estropearlas. Por último se
untan bien con grasa, insistiendo en las costuras y los pliegues, y se dejan
secar bien antes de guardarlas o volverlas a utilizar. No se deben guardar las
botas húmedas o sucias.
Tienen el inconveniente de su mantenimiento y que en
salidas de varios días terminan calando.
Las botas dobles de plástico
estan pensadas para utilizarlas en nieve y hielo o expediciones a bajas
temperaturas.
Todas las botas de plástico tienen la suela completamente
rígida. Constan de dos partes: un botín interior térmico, acolchado y extraíble
y una carcasa exterior de plástico. Hay diferntes tipos de botines que, según el
material de que estén hechos, tienen diferentes grados de transpiración y
aislamiento. Casdi todos tienen un tratamiento contra las bacterias prosperan
con la suciedad y el sudor. La carcasa exterior es totalmente impermeable y
rígida; las hay con una articulación en el tobillo o sin articulación pero
cierta flexibilidad en esa zona.
El único mantenimiento que requieren es la
limpieza del botín.
Sus ventajas son la rigidez e impermeabilidad para
usarlas con nieve o hielo y su aislamiento para ambientes muy fríos. No se calan
y necesitan poco mantenimiento. Sus inconvenientes, que son pesadas y calurosas
cuando se usan fuera de la nieve y el hielo; además se deterioran mucho en los
terrenos pedregosos.
Es parte imprescindible del material. Siempre te acompaña... o te espera donde la dejas. Recoge todos tus cacharros hasta el límite de su capacidad. A veces, con un hierro mal colocado, la hieres y no dice ni media palabra. En otras ocasiones, y con la misma abnegación, soporta tus injustos vilipendios por causas que ella no provoca: la marcha demasiado larga, la sobrecarga, la mala ditribución...
Como principio más importante para escoger tu mochila, procura que sea ella la que se adapte a tí y no a la inversa. A esto se le llama ergonomía y es básica en una buena relación mochila-excursionista.
Hay tres tipos fundamentales de mochilas: de escalada, de excursionismo y de carga.
Las mochilas de escalada se caracterizan por
su reducido volúmen (25 - 30 l.), ausencia de bolsillos exteriores, espalda
aclochada y una correa abdominal que la mantiene pegada al cuerpo y evita que
oscile mientras escalamos.
Es recomendable que sea de un material resistente como, por ejemplo, la cordura pues está expuesta a numerosos y frecuentes roces.
Las mochilas de
excursionismo tienen mayor volúmen (30 - 60 l.) y pueden tener
bolsillos laterales; en algunas mochilas son escamoteables o se pueden poner
y
quitar. Los bolsillos permiten tener rápido acceso a pequeñas cosas que conviene
tener a mano como la brújula, el mapa, etc... Si bien a la hora de caminar entre
bosques o maleza pueden llegar a ser molestos.
Dentro de las mochilas de excursionismo podemos diferenciar dos tipos: las que llevan un armazón metálico en la espalda y las que no lo llevan.
Para el transporte de cargas pesadas por terrenos llanos o de pendiente moderada, las mochilas de estructura metálica resultan muy cómodas y no causan problemas. En las cuestas pronunciadas o escarpaduras en las que la mochila se muev al unísono con el cuerpo, hecho que resulta muy irritante en los descensos, no son tan ventajosas. Si nos decicimos por una mochila con armazón metálico tendremos mucho cuidado de que éste no nos haga daño o nos moleste en la espalda y la probarmos con detenimiento en la misma tienda antes de comprarla.
Hoy en día la mayoría de las mochilas de excursionismo no llevan armazón exterior. En su lugar podemos elegir entre diferentes tipos de almohadillados y sistemas ergonómicos de regulación en la espalda, según la marca y el modelo, todos ellos de eficacia muy parecida. La elección de uno u otro sistema depende del gusto y de la anatomía de cada persona.
Los tirantes de este tipo de mochilas deben ser lo suficientemente anchos, fuertes y acolchados para una correcta distribución del peso sobre los hombros sin causarnos molestias.
Junto a los tirantes , el cinturón es una parte importante de la mochila. Su misión es distribuir parte del peso hcia la cadera, descargando así los hombros a la vez que evita el balanceo de la mochila mientras caminamos. Las mochilas de estructura metálica también deben llevar cinturón. Para cumplir bien su función debe estar bien acolchado y ser totalmente ajustable.
El cinturón se ajusta inclinando el tronco ligeramrnte hacia adelante y haciendolo cubrir con su borde superior los huesos de la cadera (con cargas ligeras se coloca un poco más arriba y con cargas pesadas algo más abajo). Luego se ajustan la tensión y la longitud de los tirantes a fin de que el cinturón quede bien fijo y dos terceras partes de la carga descansen sobre la cadera. Si no se coloca adecuadamente puede provocarnos rozaduras.
Las mochilas de carga son las de mayor volúmen (75 - 95 l.). Se utilizan cuando se necesita trasladar gran cantidad de carga en excursiones de varios días, expediciones... Al igual que las anteriores las podemos encontrar con o sin armazón exterior y/o bolsillos laterales y también con distintos tipos de regulación en la espalda. En lo referente a los tirantes y el cinturón de cadera es aplicable lo dicho en las mochilas de excursionismo.
Al escoger la mochila:
Se debe elegir un modelo suficientemente grande; aunque no por ello hay que llenarla completamente.
Asegurarse de que tenga una forma alargada y estrecha, favorable para mantener el centro de gravedad.
En todo tipo de mochilas las costuras son el punto débil para la entrada del agua. Lo único que protege contra la lluvia contínua es una funda impermeable que cubra toda la mochila.
Distribución de la carga.
Aunque hay algunas normas generales sobre cómo hacer la mochila; la actividad diaria, el tiempo y las estaciones determinarán lo que llevaremos y el lugar que ocupará. Lo ideal es que intentemos llevar todas las cosas dentro del macuto, aunque hay bultos que pueden llevarse sujetos con las correas de fuera. Siempre deberás hacer una previsión y vigilar cándo y en qué orden vas a necesitar el equipaje.
Para excursionismo en terreno poco accidentado: el material pesado ha de colocarse lo más alto posible y junto a la espalda. De este modo el centro de gravedad se sitúa al nivel de los hombros y, por el simple movimiento de oscilación del cuerpo al andar, el peso descansa sobre la cintura.
Para escalada, esquí o marcha por terrenos escarpados: la carga pesada debe situarse en el centro de la mochila y lo más cerca posible de la espalda. Así, cuando nos inclinemos hacia adelante, el equipaje hará de contrapeso y equilibrará nuestros movimientos.
Si vamos a realizar una excursión de varios días -por cualquier terreno- el saco de dormir se guardará en el fondo de la mochila porque se supone que no lo utilizaremos hasta el final de la jornada. Sobre él pondremos la ropa de reserva (guardada en bolsas de plástico para protegerla de la lluvia). Las cosas más pesadas, como la comida o el material de escalada, deben ser almacenadas cerca del centro de gravedad y lo más arriba posible; pero asegurándonos de que no presionen contra nuestra espalda. El material importante, como la ropa impermeable y la de abrigo, deben estar a mano para no tener que deshacer todo el conjunto en caso de necesidad.
La tienda puede llevarse, al igual que el aislante, en el exterior sujetada por las numerosas correas que incorporan las mochilas actuales.
Es otro elemento importante cuando salimos al monte. Conviene llevarla siempre llena por si no hay agua en el lugar elegido para comer o acampar.
Las hay de diferentes volúmenes que oscilan entre un cuartom de litro y dos litros y medio, careciendo de interés las de capacidad inferior a un litro.

Las hay circulares (tipo "boy-scout") que son cómodas para llevar colgadas pero difíciles de situar en la mochila. También están las que llevan un cacito incorporado y tienen la ventaja de poder usarlo para llenar la cantimplora en fuentes pequeñas. Lugo están las de forma de botella.

Hay que procurar que la cantimplora no sea de plástico o de lona, pues en ellas el agua toma mal sabor. Las mejores son las metálicas con una capa de pintura aislante en su interior. Algunas tienen un fieltro exterior que, manteniéndolo húmedo, consrvará el agua fresca.
Existen dos tipos de cierre: el de rosca y el de tapón de las antiguas botellas de gaseosa. El primero no es conveniente pues, con el tiempo, la rosca se deteriora y pierde agua (se puede coregir con una arandela de goma). El cierre de tapón de gaseosa no tiene estos problemas.
Consejos:
Antes de estrenar la cantimplora, le cambiaremos el agua a diario durante varios días.
La brújula es muy importante y muy útil cuando se sabe utilizar; sobre todo en caso de niebla.
Ante todo, hay que diferenciar una brújula de un alfiler pinchado en una patata:
Lo primero es que esté rellena de un líquido especial que impida que la aguja baile media hora cada vez que te mueves. Imaginad lo que es ir por la niebla teniendo que detenerse un minuto cada vez que se consulta; en la niebla se mira tanto la brújula como el camino, así que tendrías que parar un minuto cada tres pasos. Para saber si está rellena, movedla: si la aguja se niega a abandonar el norte y vuelve a él tras una o dos oscilaciones, buena señal. Si gira como loca, esa brújula no sirve para nada.
Podemos elegirlas con el fondo transparente para que, colocada sobre el mapa, nos sirva de transportador de ángulos.
Desde luego, debe tener un círculo con los grados marcados y que gire independientemente de la caja.
Otro detalle importante es que los puntos cardinales de la esfera y el norte de la aguja sean fosforescentes. Si alguna vez nos anocheciese en el camino y no lo fuesen, resultaría bastante incómodo.
Es interesante y casi nadie lo piensa al comprarla, si no la sabe emplear, es que tenga dos puntos de mira fosforescentes para poder apuntarla como si fuera un rifle. Complemento indispensable de ello es un espejito que nos sirve para ver el círculo graduado a la vez que apuntamos.
Aunque no es fundamental, a veces va bien que lleve incorporada una regla para medir las distancias en el mapa; y una argollita para ponerle un cordel y colgarla al cuello.

El mapa puede ser de muchos tipos pero nos interesan los que indican las montañas y los valles. Pueden ser de curvas de nivel o de cordales (con el trazado de las crestas).
Los de curvas de nivel son los más complejos y los más interesantes. Sabiéndolos emplear correctamente los demás tipos de mapas no ofrecen ninguna dificultad.
El Ejército y el Instituto Geográfico Nacional tienen mapas de toda España en diversas escalas. Los que más nos interesan son los de escala 1:50.000 y 1:25.000 para las marchas y los de 1:200.000 y 1:100.000 para darnos una idea de conjunto de la zona. Hay que vigilar la fecha de edición pues, a veces, están anticuados.
De momento, no entraremos aquí en la descripción de los diferentes materiales de esta prenda.
Es
conveniente llevar siempre a mano, en la mochila, algo para protegernos de la
lluvia. Además del conocido chubasquero, tenemos las llamadas capas de agua o
ponchos que nos cubren hasta las rodillas. Las hay con mangas o sin ellas (más
prácticas con ellas) y algunos modelos permiten cubrir al excursionista y su
mochila a la vez.
Siempre es conveniente llevar un pequeño botiquín en la mochila. Si van varias personas, basta con uno.
En él llevaremos:
|
|
Aún en las excursiones de un sólo día conviene llevar en la mochila algo para iluminarnos en caso de pérdida, retraso, accidente, etc.
El
tipo de linterna más adecuado es la de foco frontal . Consta de un foco que se
sujeta a la frente mediante un elástico y de una caja que contiene la pila, que
suele ser de petaca. Este tipo de linterna nos permite tener las manos libres
para buscar en la mochila, estar dentro de la tienda, caminar o escalar de
noche...
Es importante llevar siempre una bombilla de repuesto y, en caso de salir varios días, llevar también pilas de recambio.
Es conveniente llevarla siempre en la mochila cuando salgamos a la montaña. Nos será muy útil en caso de accidente, pérdida, vivac...
Se trata de un plástico aluminazado de mayor
o menor grosor y con unas medidas aproximadas de 2 x 1'5 m. Refleja la totalidad
del calor corporal cuando uno se envuelve en él. Una vez envuelto, se cierra la
abertura con esparadrapo.
Doblado convenientemente no ocupa nada en la mochila y su peso es muy reducido.
Imprescindibles cuando se camina sobre nieve, aunque esté nublado, pues la reflexión del sol nos puede provocar lesiones oculares y conjuntivitis solar (ceguera momentáea que desaparece a los dos otres días).

Algunas gafas de sol llevan protecciones laterales que les hacen más eficaces ante el sol y las ventiscas.
Su calidad depende del cristal y su grado de absorción de los rayos ultravioleta. Cuanto más absorban, mejor; pero su precio será sensíblemente mayor.
En la montaña, y sobre todo cuando hay nieve, estamos más expuestos a la radiación solar debido a la altura, la mayor pureza del aire y la reflexión sobre la nieve. Por ello debemos protegernos bien las zonas expuestas al sol, como la cara, con una crema de factor de protección elevado. Normalmente se utilizan factores desde el 15 al "extrem".
También debemos resguardar los labios del sol y la sequedad atmosférica producida por la altitud, el frío y el viento.
Siempre conviene llevar en la mochila unos dos metros de cordino de 3 a 5 mm. de diámetro. Nos ayudará en emergencias como la rotura del cordón de las botas, reparaciones de la mochila o improvisar un cinturón.
Para las pequeñas reparaciones también debemos llevar aguja e hilo.
Nos pueden servir para meter la basura (siempre nos la llevaremos a casa y no la dejaremos tirada por ahí), para proteger el material y la ropa dentro de la mochila cuando llueve, para improvisar unas polainas, para derretir nieve, transportar agua......

(Página en construcción)

(Página en construcción).


(Página en construcción).
