Definitivamente, Orson Scott Card tiene unas de cal y otras de arena.
Quien diría que alguien capaz de perpetrar algo como La gente del
margen, pueda escribir obras tan absorbentes como Traición, o su obra
maestra (a decir de muchos) El portavoz de los muertos (un novelón
con todas las de la ley).
¿De qué va Traición?
Traición es un planeta dejado de la mano de Dios, o de la consabida
República galáctica producto de la expansión de los
terrestres por el espacio. Hace cientos, acaso miles de años, un grupo
de rebeldes fue abandonado en este planeta como castigo: la única
esperanza para sus descendientes es acumular hierro (el planeta es pobre
en metales) para poder construir una nave espacial, y al fin conseguir abandonarlo
y volver así al seno de la República galáctica.
Ahora, en Traición
ha ocurrido algo muy curioso (que ha puesto a algunos comentaristas en el
trance de decidir si se trata de ciencia ficción o fantasía):
los descendientes de los rebeldes originales (agrupados en Familias, o mejor
dicho, reinos) han desarrollado hasta límites inverosímiles
las habilidades o capacidades de sus antepasados. Así, los descendientes
de un físico son todos físicos y han desarrollado cosas como
el viaje más rápido que la velocidad de la luz. Los descendientes
del filósofo pueden modificar su percepción del tiempo y del
espacio de tal manera que logran hacer que transcurra más rápido
o más lento. Los descendientes del geólogo prácticamente
se comunican con los suelos, las rocas y las aguas, de tal manera que pueden
modificar la geografía a voluntad. Y quien sabe qué otras habilidades
tendrán por ahí los habitantes de Traición.
Y está Lanik Mueller,
el protagonista. Heredero de uno de los tantos reinos de Traición,
desciende de un genetista, lo que le permite regenerar miembros perdidos
o desarrollar otros nuevos a voluntad. Como todos los Mueller, podríamos
decir, excepto que Lanik tiene esa capacidad desarrollada al máximo:
es un regenerador radical, es decir, un ser que continuamente desarrolla
miembros y órganos humanos involuntariamente…de manera que está
condenado a ser un monstruo aún entre los suyos, alguien que inopinadamente
puede desarrollar otro brazo, otra pierna, senos, órganos sexuales…
¡incluso otra cabeza! Dado que tales características le impiden
asumir sus funciones de regente, es desterrado por su padre fuera de los
dominios de Mueller. Iniciará un periplo en la vecina nación
de los Nkumai, los descendientes del físico… sólo para descubrir
que sus tribulaciones apenas han empezado. Por que hay intrigas, secretos,
conspiraciones y planes que complican aún más el misterio que
constituye la sociedad de Traición, el
desarrollo de las habilidades
de cada familia y la auténtica naturaleza de sus relaciones con la
nebulosa República…
Un libro que tiene más
de un aspecto polémico o criticable (el recurso a ciertos estereotipos,
algunas escenas melodramáticas), pero que constituye parte de lo mejor
que haya leído de la obra de Orson Scott Card.
Daniel Salvo