EMIGRANDO A AMÉRICA.

Los sicilianos siempre estuvieron apegados a su tierra y a sus costumbres, diferentes en cierto modo del resto de Italia. Aun quienes dejaron el terruño buscando nuevos horizontes llevaron consigo los rasgos mediterráneos que caracterizan a ese pueblo conservador y tradicionalista. A principios del siglo XX, las migraciones sicilianas hacia el continente americano fueron creciendo y se masificaron con el arribo del fascismo.
La campaña represiva contra la mafia, impulsada por
Benito Mussolini (1883-1945) después de su viaje a Sicilia en mayo de 1925 y
confiada al prefecto Cesare Mori (1872-1942), se articula tanto desde un plano
represivo como social. Bajo el primer aspecto se recurre masivamente a medidas
policiales que, como el encarcelamiento y la confiscación del patrimonio, se
proponían el objetivo de erradicar a los mafiosos de los territorios controlados
por ellos al tiempo que atacaban su prestigio dentro de su comunidad; desde el
punto de vista social, la acción se encaminó a neutralizar el peso de la clase
intermedia de los "gabelloti" y de los
"campieri",
confiando las labores de mediación y de representación a órganos burocráticos,
aboliendo las elecciones políticas y administrativas, reservando al
Estado las
funciones de protección y de reglamentación económica. "En poco tiempo -
constata el sociólogo alemán Henner Hesse - con estas medidas se consiguió
recortar el poder de los mafiosos, por un lado persiguiéndolos, por otro
haciéndolos superfluos". Por su parte, la periodista estadounidense Claire
Sterling (1918-1995) concluye: "'Mussolini ha estrangulado el monstruo en su
madriguera', comentó el Times de Londres [...]. Con la caída de Mussolini,
al final de la Segunda Guerra Mundial, la mafia reaparece como por arte de
magia. Los "hombres de honor", todos antifascistas convencidos, pasaron
directamente de las cárceles a los cargos públicos". En realidad, gran parte
de los mafiosos habían escapado a la represión fascista refugiándose en los
Estados Unidos de América, donde dieron vida a la Unión siciliana, que más tarde
asumirá el nombre de Cosa Nostra.
Mafiosos, obviamente
procedentes de Sicilia, se instalaron a principios de siglo en EE.UU. y a base
de cobrar "impuestos de protección" (racket) a los comerciantes locales, crearon
uno de los grupos más famosos de la
historia, gracias en buena parte al cine. Su época de máximo esplendor,
sin
embargo, empieza con la II Guerra Mundial aunque la famosa ley seca proporcionó
a algunas "familias" un buen negocio con el contrabando de alcohol. También se
han dedicado a la prostitución, el juego, las drogas y todo lo que pueda suponer
dinero fácil, incluídos negocios legales. Al igual que sus hermanos sicilianos,
se organizan por zonas geográficas y "familias", en principio, con los mismos
códigos y ritos que la Mafia.