EL
JURADO
Cada
experiencia es personal a intransferible. Sin lugar a dudas, mi actuación
como miembro del jurado de carnaval 1993 me dejó un conocimiento de dicha
función, que de no haber asumido el cargo, jamás Lo hubiera tenido. En su
mayoría, las personas que convergen en la organización y desarrollo del
carnaval ponen todo de sí, para que este evento tenga el éxito que todos
esperan. Con el mismo respeto y responsabilidad que he puesto en todas las
tareas que he asumido, tomé este cargo y no me arrepiento, a pesar de que no
volvería a ser jurado, salvo que el concurso se transforme en un medio y
estimulo para participar del carnaval y no en un fin en sí mismo. Así como
DAECPU es hoy una sede de puertas abiertas, atendiendo necesidades de la
salud, sociales y humanas, a mi entender así debería desarrollarse el
concurso a nivel de los barrios. Más a11á de formas y normas,
"reglamento" mediante, la función del jurado debería ser la de
puntualizar las virtudes en cada rubro, sin tener que ver con el cumplimiento
de trámites burocráticos o de otro orden técnico, que corresponden a una
comisión fiscal. También creo que a los puestos de privilegio sólo deberían
acceder aquellos que en su puntaje hubieran demostrado dicha ubicación, y que
los jurados tendrían que tener las potestades para declarar desierto un
puesto por lo antes dicho. El reglamento es otro tema a tener en cuenta, dado
que quienes lo redactan y establecen son los propios concursantes. No siempre
reflejan en sus manifestaciones la conformidad con e1, quedando el jurado como
defensor de un reglamento, cuando no tiene otra finalidad que cumplir y hacer
cumplir. Hoy creo, con conocimiento de causa, que es el puesto más ingrato,
pero tan necesario, que no existiría ninguna competencia si no hubiera gente
que asumiera tal responsabilidad. Creo que todos tenemos muy buena memoria y
recordamos las buenas y malas actuaciones de organizaciones, directivos,
conjuntos y jurados; y creo que en muchos aspectos se ha superado enormemente;
es más, estoy plenamente convencida que tendría que formarse un cuerpo de
jurados en forma permanente, y que su participación en el concurso debería
ser por sorteo, como en el deporte. NOTA: El Consejo editorial agradece los
conceptos vertidos por la Sra. Angela Farías, de vasta experiencia como
directora responsable de uno de los conjuntos más brillantes en la revista
"Uruguay Show". En la temporada 1993, ejerciendo su cargo de jurado,
desempeñó una muy equitativa tarea dentro del rubro textos. Enaltece nuestra
edición su mensaje, tratando de buscar los mecanismos para que en el futuro
se puedan construir cimientos firmes y duraderos en un tema tan complejo como
lo es ser JURADO DE CARNAVAL.