La primera proteína
identificada en las uniones oclusivas fue la ocludina y es una de las que producen la unión
en el espacio intercelular. Pero actualmente se han identificado muchas otras,
algunas de las cuales forman parte de vías de transducción de señales y otras se encuentran
anatómica y funcionalmente asociadas a diversas proteínas del citoesqueleto.
Los filamentos
de actina participan de manera importante en el ensamble y el control de la
permeabilidad de las uniones oclusivas. Por ejemplo, al inhibir la polimerización
de la actina con citocalasina B,
se bloquea la formación de éstas uniones.