HEPATITIS C

 

El siguiente informe trata acerca de generalidades de la hepatitis C, dando énfasis en lo que respecta a su tratamiento, con los últimos avances y estrategias que buscan luchar contra esta complicada enfermedad.  

 

Para comenzar es importante definir ciertos conceptos implicados en el tema de la hepatitis C.

Al hablar de hepatitis nos referimos a un proceso inflamatorio del hígado, caracterizado por una necrosis hepatocelular difusa o focal que afecta a todos sus acinos. Causas comunes de hepatitis son infección por virus específicos de hepatitis, alcohol, fármacos, etc.

La hepatitis C corresponde a una patología del grupo de las hepatitis víricas agudas, que son un grupo de enfermedades caracterizadas por una inflamación hepatocelular difusa causadas por virus hepatotróficos específicos.

 

Virus de la hepatitis C

 

Fue descubierto hace sólo unos 10 años. Este virus no ha sido visualizado ni purificado en cantidades necesarias para poder realizar una caracterización de sus componentes estructurales. Se conoce que es un virus pequeño (32 nm) con envoltura lipídica. Posee un genoma compuesto por una cadena de ARN de sentido positivo. Este virus tiene una homología parcial y comparte su organización genómica con miembros de la familia Flaviviridae, y debido a estas similitudes se ha clasificado al VHC como perteneciente a un tercer género dentro de esta familia. Por otro lado, se conoce poco sobre los mecanismos de replicación del VHC, estudios revelan que podría hacerlo por medio de una hebra negativa de ARN intermediario. Es un virus de gran heterogeneidad genética, determinada según diversas áreas geográficas, de diversos individuos en una misma región y de un mismo individuo. Existen diversas variantes o genotipos del VHC, sin embargo, no se han establecido de forma definitiva diferencias en cuanto a serología y clínica, aunque ciertos estudios han determinado diferencias respecto a la respuesta a tratamiento y patogenia.

En Chile es el agente etiológico más importante de hepatitis crónica y cirrosis hepática después del alcohol.

 

Patogénesis

 

Actualmente se desconoce si el VHC es citopático, o si la lesión del hígado es producida por el sistema inmune, aunque perfectamente ambos mecanismos podrían trabajar en conjunto. Según los hallazgos, tanto histológicos como de laboratorio, nos podemos orientar hacia uno u otro mecanismo patogénico.

El rasgo sobresaliente de la infección por VHC es su alta tendencia a la persistencia. Esta enfermedad tiene una tasa de cronificación del 50%.                                                                                                     

Aunque los mecanismos de persistencia no son conocidos, se han propuesto diversas estrategias por las cuales el VHC podría evitar la detección y eliminación por el sistema inmune: no replica por molécula de ADN intermediario, múltiples variantes genómicas, rápida generación de nuevos genomas, etc.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

Por otra parte, nos encontramos con que debido al curso habitualmente asintomático y a las fluctuaciones de las transaminasas, resulta muy difícil demostrar la curación de la infección.

 

Epidemiología y mecanismos de transmisión

 

Transmisión Parenteral

A través de transfusión de sangre y receptores derivados del plasma: Antes del uso obligatorio del test anti-VHC en donantes de sangre la frecuencia de hepatitis postranfusionales era muy alta. Los pacientes que precisan repetidas transfusiones padecían un elevado riesgo de infección. Por otro lado, entre los hemofílicos la tasa de anti-VHC varía según el tipo de productos recibidos que comportan distintos niveles de riesgo para la infección por VHC. Respecto a las preparaciones de Ig de administración parenteral, aunque son seguras, se han descrito brotes epidémicos de hepatitis C en pacientes con agammaglobulinemia tratados con estos productos. Actualmente es raro encontrar hepatitis C por esta causa.

Pacientes en hemodialisis y receptores de transplantes: en muchos pacientes sometidos a hemodialisis se han encontrado títulos altos de ARN del VHC en suero y enfermedad hepática asociada. Por otra parte, los receptores de transplantes presentan un elevado riesgo de adquirir la infección, por transfusiones durante el procedimiento, órgano donante infectado, etc.

Adictos a drogas por vía parenteral: es uno de los grupos de mayor riesgo, principalmente en adultos jovenes.

Personal sanitario: existen casos de hepatitis C  después de la exposición percutánea accidental  en personal sanitario. Es común la infección por un pinchazo accidental con una aguja contaminada.

 

Transmisión no parenteral

Transmisión maternofilial, sexual: la transmisión materno filial no es frecuente. Respecto a la transmisión sexual, se ha comprobado que el SIDA favorecería el contagio del virus, sin embargo, la vía sexual es una forma muy inusual de transmisión.

Hepatitis adquirida en comunidad: 40% de los pacientes con hepatitis aguda no-A, no-B,  no poseen ningún factor de riesgo para la adquisición de la infección por el VHC.

 

Clínica

 

La mayoría de los pacientes se encuentran asintomáticos y no poseen antecedentes de hepatitis aguda. La fase aguda de la infección es asintomática (hepatitis aguda subclínica) en 70% de los casos. El peak de transaminasas es bajo (200-600 UI/L de ALT), y la aparición de ictericia es infrecuente (25%). Algunos casos, por el contrario, pueden ser graves. Por otro lado, un rasgo clínico característico es el patrón fluctuante de transaminasas, a veces con varios peaks, con transaminasas normales entre los mismos. Las transaminasas pueden estar elevadas o normalizarse por completo. Por otra parte, la hepatitis fulminante es muy rara o no ocurre nunca en la infección por VHC. La mayoría de los sujetos infectados por VHC desarrollan una infección persistente. Sin embargo, la infección crónica no evoluciona de forma similar en todos los casos y da lugar a un amplio espectro clinicopatológico.

Al comienzo de la enfermedad puede haber: dolor muscular, cefalea, letargia, artralgia, mialgia, anorexia, nauseas, vómitos, fiebre, constipación, etc. En fases avanzadas de la enfermedad puede haber afectación de la homeostasia interna, disminución de albúmina, bilirrubina aumentada, esplenomegalia,, disminución de plaquetas, eritrocitos y glóbulos blancos.

 

Diagnóstico

 

El diagnóstico de la infección por VHC se basa en la detección de anticuerpos contra antígenos recombinantes o péptidos sintéticos por medio de ensayos inmunoenzimáticos (Test ELISA). También se utilizan técnicas de amplificación genética (PCR) para detectar ARN del VHC en suero o tejido hepático. Además, hay técnicas inmunohistoquímicas e hibridación in situ para detectar antigenos y ARN del virus en tejidos. Por otro lado, la biopsia hepática es una herramienta muy importante al enfrentarnos a hepatitis C crónicas, ya que permite determinar el grado de inflamación y de fibrosis hepática.

 

  Prevención

 

La profilaxis de la infección por VHC es menos conocida que la de otras formas de hepatitis vírica, a pesar de ser una causa importante en la enfermedad hepática crónica. Exceptuando las formas de transmisión parenteral, como las transfusiones de sangre o hemoderivados y el uso intravenoso de drogas, el desarrollo de medidas dirigidas a prevenir la transmisión de la hepatitis C está todavía en fases iniciales, debido a que existe un grupo importante de pacientes en los cuales todavía no se ha podido identificar el mecanismo de transmisión. Tampoco se disponen de medidas inmunoprotectoras, ni activas ni pasivas, contra la enfermedad.

 

 

Tratamiento y Avances en tratamiento

 

Hasta hace muy poco, la carencia de marcadores específicos de infección activa por el VHC ha dificultado la evaluación de los efectos del tratamiento de la hepatitis C. Sólo se podía evaluar la evolución de las transaminasas y los cambios histológicos. Por otra parte, la alta tendencia a la cronicidad de la infección por VHC ha impulsado la evaluación del impacto del tratamiento en fase aguda. Sin embargo, se ha centrado mayoritariamente en el tratamiento de la hepatitis C crónica. Los corticoides y el aciclovir no se mostraron eficaces en pequeños ensayos pilotos.

 

Interferón

El interferón a es uno de los 5 tipos de interferones pertenecientes a la clase o tipo I. Los tipo II no tendrían actividad en la hepatitis C.

Para la hepatitis C se establecido el uso de formas recombinantes de interferón a (a-2a y a-2b) y un tipo artificial de interferón (a con-1). El más utilizado es el interferón a-2b, que es una glucoproteína natural secretada por células en respuesta a la infección. Actúa uniendose a receptores de membrana, que genera o inicia señales intracelulares que determinan la expresión de determinados genes, que van ha inducir ciertas actividades celulares como la inhibición de la replicación viral o aumentar la sensibilidad de los linfocitos.

El tratamiento para la hepatitis C en adultos consiste en administrar dosis de 3 millones de U 3 veces a la semana, por vía intramuscular o subcutánea. El tratamiento dura 6 meses, pero es recomendable prolongarlo hasta un año o más. Es importante controlar y vigilar al enfermo para cuidar los efectos adversos.

El tratamiento de la hepatitis C plantea muchas dificultades debido al elevado número de pacientes que la presentan, y a los problemas inherentes al tratamiento con interferón, que es prácticamente el único medicamento que ha mostrado alguna eficacia. El interferón modifica el perfil evolutivo de muchos casos de hepatitis crónica C. La respuesta al interferón es heterogénea. Algunos pacientes (40-50% de los tratados) presentan una rápida normalización de las transaminasas que se mantiene durante el tratamiento. Al interrumpirlo, esta respuesta se mantiene sólo en la mitad de los casos, mientras que vuelven a elevarse, y en forma rápida, en la otra mitad, lo que se denomina “recaída”. En enfermos con respuesta completa se aprecia  alta mejoría de la histología así como la desaparición del ARN-VHC del suero. En 60% de los casos las transaminasas no se normalizan, aunque pueden descender respecto a los valores previos, lo que se llama respuesta parcial. En algunos casos, las transaminasas pueden volver a elevarse antes de terminar el tratamiento, posiblemente por la aparición de virus mutantes resistentes a interferón o por anticuerpos anti-interferón.

Existen diversos factores asociados a la respuesta al interferón: edad avanzada, infección antigua, obesidad, presencia de lesiones histológicas avanzadas, ferritina elevada, GGT elevada, cociente GOT-GPT disminuido, concentración elevada de RNA-VHC sérico. Por otro lado, la respuesta al tratamiento con interferón no parece dependiente de la dosis. La recaída al interrumpir el tratamiento es uno de los problemas más importantes del tratamiento de la hepatitis C. Esto es frecuente en casos tratados durante menos de 12 meses, sumado a otros factores.

Con el uso de interferón pueden haber efectos secundarios como la puesta en marcha de mecanismos agresivos autoinmunes latentes. Todo esto, implica que es necesario evaluar la indicación del tratamiento y controlar a los pacientes tratados.

 

Ribavirina

En la actualidad, el uso de la Ribavirina (1-beta-D-furanosil-1,2,4-triazole-3-carboxamida) no es muy apoyado por su eficacia parcial frente a la hepatitis C. La Ribavirina es un nucleósido sintético que es un agente antiviral poco tóxico de administración oral, activo contra diversos virus ADN y ARN, incluyendo a algunos flavivirus. En esta enfermedad produce un descenso significativo de las transaminasas, pero su interrupción provoca el aumento de las mismas. Sólo tiene efectos parciales. Como efectos secundarios puede provocar malformaciones si se ocupa en mujeres embarazadas, también puede provocar una anemia hemolítica.

 

Interferón a-2b + Ribavirin

En 1998 la US Food and Drugs Administration (FDA) aprobó el uso de interferón a-2b combinado con ribavirin, con el nombre de Rebertrón.

Fue aprobado en pacientes que presentaban recaída, que habían sido tratados previamente con interferón a. Se comprobó que el tratamiento era muy eficaz, en 2 estudios controlados de 345 sujetos, a quienes se les dio interferón a-2b (3 millones U 3 veces a la semana) y ribavirin oral (1-1.2 g por día). Los pacientes presentaron niveles indetectables de ARN sérico luego del tratamiento.

También se comprobó que usar ambos medicamentos juntos en pacientes sin tratamiento previo con interferón a es más efectivo que hacer un tratamiento con solamente éste último. En un estudio de pacientes tratados con ambas posibilidades se comprobó que un 35% de 50 enfermos tratados con interferón y ribavirin, habían niveles indetectables de ARN sérico 24 semanas después de suspender el tratamiento, y además disminuyeron notablemente los efectos secundarios; comparado con el 18% de 50 enfermos tratados con interferón a sólo.

 

 

VX-497 en hepatitis C

Esta nueva droga es un inhibidor selectivo de la inosin-monofosfato-deshidrogenasa (IMPDH, por sus siglas en inglés). Esta enzima cataliza

 la síntesis de nucleótidos de guanina, necesarios para la replicación de células de alto recambio como linfocitos y también de virus.

El efecto de esta droga se cree que puede estar dado por efectos antivirales y moduladores de la inflamación hepática.

 

Para el futuro

Actualmente se estudia el uso del interferón mezclado con Polyethylene Glicol (PEG),

que tiene como objetivo retardar la absorción de la droga luego de su inyección subcutánea, que permite administrar dosis solamente una vez por semana, lo que mejora la respuesta al tratamiento y la aceptación del medicamento por el organismo. Todo esto ha llevado a proponer el uso combinado de interferón, PEG y ribavirin, y es aquí donde se centran los estudios.

 Los pacientes que fracasan a la terapia antiviral combinada Interferón-Ribavirina actualmente tienen pocas opciones terapéuticas probadas. Un ensayo piloto probó la utilidad de un tratamiento con Interleuquina 10 (IL-10) sub-cutánea en un pequeño grupo de 22 enfermos que no respondieron a terapia antiviral con Interferón. Se les administró 4 a 8 microgramos/Kg de IL-10 diariamente durante 90 días. No hubo

 cambios en los niveles de carga viral de hepatitis C. Las transaminasas se normalizaron en 19 de los 22 enfermos al fin de la terapia, y en 5 se

 mantuvieron normales. La histología hepática mostró mejoría en los scores de inflamación y de fibrosis en una proporción de los pacientes

 (86 y 63% respectivamente). La IL-10 actúa principalmente inhibiendo la producción de Factor de Necrosis Tumoral Alfa (TNF-alfa) a nivel de los hepatocitos. El TNF-alfa

 es uno de los principales mediadores de la respuesta inflamatoria inducida por la infección crónica por virus C.

Por otro lado, a futuro se propone la estrategia de establecer drogas específicas contra el propio virus. Para esto se están estudiando los fenómenos específicos de la replicación del virus, como:

·         El ARN debe traducirse a proteína, lo que ocurre en el ribosoma por una vía denominada IRES, por lo que se estudia como inhibir al IRES.

·         El ARN debe dividirse para la traducción y replicación. Esto lo hace la proteína NS3 viral, a través de una ARN helicasa, que debería ser el objetivo de la droga.

Proyectos más hacia el futuro proponen la creación de una vacuna.

Esta es una excelente posibilidad, sin embargo en la actualidad los estudios, investigaciones y pruebas no han llegado a buenos resultados. Esto se debe a que es difícil estudiar al virus, ya que éste se replica y muta en forma muy rápida (casi 1000 veces más que el propio VIH), lo que lo hace casi invensible ante el sistema inmunitario. Además, actualmente se investiga como el VHC daña a la célula hepática, podría hacerlo directamente o ser mediado por el ataque del sistema inmune a la célula infectada.

Otras dificultades para crear una vacuna son:

·  La dificultad para realizar replicación viral in vitro

·  El único animal en el que se puede experimentar es el chimpanse

·  Dificultad para obtener y purificar antígenos, especialmente glucoproteína viral

 

Otras opciones terapéuticas en estudio son la asociación del interferón a N-acetil-cisteína, ácido ursodesoxilcólico o indometacina. La administración de interferón tras una dosis breve de prednisona o tras la depleción de hierro por flevotomías son otras posibilidades terapéuticas en estudio. Pero respecto a esto hay muy poca información.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

·         Fauci A. et al: Harrison. Principios de Medicina Interna. Edicion 14. 1998. McGraw-Hill.

·         Valenzuela J: Gastroenterologia yHepatologia. 1997. Editorial Mediterraneo

·         Farreras P: Medicina Interna. 1995. Editorial Mosby/Doyma

·         Wyngaarden J. et al: Cecil. Tratado de Medicina Interna. 1994. McGraw-Hill

·         Mc Nally P: Secretos de la Gastroenterologia. 1997. McGraw-Hill.

·         Gastroenterologia y Hepatologia. Volumen 19. Numero 4 (Abril 96), 5 (Mayo 96)

·         Digestive Diseases and Sciences. Volumen 4. Numero 12 (Diciembre 96)

·         Referencias Internet: www.lahepatitis.com               

                                         www.diariomedico.com

                                         www.rebertron.com

                                         www.hepatitis.cl

                                         www.infohepatitis.com

                                         www.hepatitiscinfo.com

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1