por Danitza Muñoz


FIBRILACION AURICULAR CRONICA

 

Introducción

                       

            La fibrilación auricular (FA) es una enfermedad común en la población general y es una de las arritmias más frecuentes en la práctica clínica, afectando al 2 % de los adultos mayores de 30 años. Este riesgo se incrementa marcadamente con la edad, de tal manera que la prevalencia media de FA es del 0,5 % entre los 50 y los 59 años, mientras que alcanza casi el 9 % entre los 80 y los 89 años.  A estas edades, tiende a ser crónica y permanente.

 

 Clasificación de arritmias:

                                                                                          .- Sinusal (taquicardia) 

 SUPRAVENTRICULARES             AURÍCULAS    .- Taquicardia supraventricular

                                                           Nodo AV               .- Extrasístole supraventricular

                                                                                          .- FA

                                                             

                                                                          .-Extrasístole ventricular

  VENTRICULARES                 VENTRÍCULOS       .- Taquicardia ventricular

                                                                                                              .- Fibrilación ventricular

 

 

La clasificación de FA propuesta por la Sociedad Europea de Cardiología, que hace referencia a las formas de presentación clínica de la FA .

 

Clasificación de la FA
1. FA Recurrente: episodios de FA intercalados con periodos de Ritmo Sinusal
  1.1. Autolimitada o paroxística
    - Dura < 48 horas
- Revierte espontáneamente
  1.2. Persistente
    - Dura > 48 horas
- No revierte espontáneamente
- Revierte con cardioversión farmacológica o eléctrica
2. Permanente, establecida o crónica:
- Ritmo estable en FA

- Es imposible o no está indicado restablecer el RitmoSinusal

3. De reciente comienzo o descubrimiento:
- Primer episodio de FA sintomática
- Primera vez que se diagnostica una FA asintomática

 

 

Fisiología normal de la conducción cardiaca:

El ritmo del corazón se origina del nodo sinusal, que, al poseer mayor automatismo, genera un impulso eléctrico que se propaga y despolariza al resto de las células. Una vez que el impulso sale del nodo sinusal y del tejido perinodal, atraviesa la aurícula derecha y llega al nodo aurículoventricular (AV). Las propiedades electrofisiológicas del nodo AV disminuyen la velocidad de la conducción, responsable del retraso normal de la conducción AV, es decir el intervalo PR. El haz de His surge del nodo AV, entra en el esqueleto fibroso en el corazón y se dirige con dirección anterior a través del tabique interventricular membranoso. La porción ramificada del haz de His (distal) origina una capa amplia de fibras que se distribuyen por el lado izquierdo del tabique interventricular, formando la rama izquierda, y una estructura estrecha a modo de cable en el lado derecho, que constituye la rama derecha.  Las ramificaciones de ambas ramas originan el sistema distal de His-Purkinje, que finalmente se extiende por el endocardio de ambos ventrículos.

 La despolarización progresa siempre en un sentido y de forma ordenada porque las células, una vez activadas, quedan en período refractario, de forma que el impulso eléctrico no puede retroceder y penetrar de nuevo el tejido ya despolarizado.

            Por tanto, ese impulso normalmente se agota o desaparece y el corazón debe esperar que un nuevo potencial de acción se inicie en el nódulo sinusal.

El nodo sinusal, la aurícula y el nodo AV están notablemente influidos por el tono vagal, los efectos vagales deprimen el automatismo del nodo sinusal, disminuyen la conducción y prolongan el período refractario del tejido que rodea al nodo sinusal, reducen de forma no homogénea el período refractario auricular, disminuyen la conducción auricular, y prolongan la conducción del nodo AV y su período refractario.  El sistema nervioso simpático ejerce los efectos contrarios.

 

 

Fisiopatología de la FA:

            Ocurre porque los impulsos cardíacos se disparan dentro de la masa de las aurículas, y estimulan sin orden ni concierto primero una porción del músculo auricular, luego otra distinta, después otra, para finalmente convertirse en un mecanismo de retroalimentación que estimula al mismo músculo auricular una y otra vez, sin detenerse nunca.  Cuando ocurre esto, muchas pequeñas porciones del músculo  se contraen al mismo tiempo e igualmente, otras muchas porciones se relajan.  De ahí que nunca exista una contracción coordinada de toda la masa auricular de una vez, que es precisamente lo que se necesita para que funcione cíclicamente la bomba cardíaca. Por lo tanto la FA cesa la actividad mecánica útil del corazón.

 

Riesgos para el desarrollo de FA

 

a.        Los factores de riesgo principales ligados al desarrollo de FA son:

Cardiológico: Enfermedad coronaria, Miocarditis, miocardiopatías, insuficiencia cardíaca congestiva, Enfermedad hipertensiva, Valvulopatías, Cardiopatías congénitas, Pericarditis.

Pulmonares: Neumonía, Tromboembolismo, Ca pulmón, otras neumopatías crónicas.

Otros: Fiebre, Cirugía, HTA, Diabetes Mellitus, Tirotoxicosis, Alcoholismo, Infecciones severas.

b.        Factores de predicción independientes para el desarrollo de FA: edad avanzada, diabetes mellitus, hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva (ICC), válvulopatías e infarto de míocardio.

 

Estas situaciones se dan en distintos procesos patológicos del corazón :

a)     El trayecto de la conducción  en cada célula es más largo: Corazones dilatados.

b)     La disminución de la velocidad de conducción :se debe muchas veces al bloqueo del sistema de Purkinje, a isquemia del músculo, a concentraciones de potasio elevadas en sangre, o a otros muchos factores.

c)      El acortamiento del período refractario: se produce habitualmente en respuesta a la administración de diversos fármacos, como la adrenalina, o después de aplicar estímulos eléctricos repetidos. 

 

            Por tanto, en muchos trastornos cardíacos, la reentrada puede dar lugar a patrones anormales de la contracción cardíaca o a ritmos cardíacos anormales que prescindan y se salten el ritmo de funcionamiento del nódulo sinusal.

 

         Una causa frecuente de fibrilación auricular es el aumento de tamaño de las aurículas que se produce como consecuencia de las lesiones valvulares del corazón que impiden a las aurículas vaciarse suficientemente en los ventrículos, o de una insuficiencia ventricular acompañada de un exceso de remanso de sangre en las aurículas.  Las paredes auriculares dilatadas crean condiciones ideales para que la vía de conducción se alargue, y para que esa conducción se vuelva más lenta, cosas ambas que predisponen a la fibrilación auricular.

 

 

Signos clínicos y complicaciones:

 

Las principales manifestaciones clínicas de la FA pueden ser debidas a tres características de la arritmia:

 

  1. Una respuesta ventricular excesivamente rápida e irregular puede causar: Palpitaciones, deterioro hemodinámico, ICC, síncope o dolor de pecho. 

 

  1. La pérdida de sincronía AV y de la contribución auricular al llenado ventricular puede originar: Una disminución de la tolerancia al esfuerzo, ICC o disnea. 

 

 

  1. Finalmente, el desarrollo de trombos intracardíacos aumenta el riesgo de embolización sistémica.

 

            El síntoma clásico de la FA es la presencia de palpitaciones rápidas e irregulares, pero en la práctica este síntoma es raro en pacientes con FA persistente o Crónica, que se quejan con más frecuencia de disnea o intolerancia al ejercicio. 

 

El cese de la actividad mecánica auricular que se produce en la fibrilación auricular dificulta el llenado de los ventrículos y puede reducir el gasto cardíaco. Esto ocurre sobre todo en los pacientes con estenosis mitral o hipertrofia acusada del ventrículo izquierdo, que dependen, en gran medida, de la contracción auricular para alcanzar un volumen telediastólico ventricular suficiente. Así, por ejemplo, en los pacientes con estenosis aórtica o miocardiopatía hipertrófica, suele provocar un deterioro grave de la situación clínica y a menudo desencadena un edema agudo de pulmón, sobre todo si la frecuencia cardíaca es rápida.  Asimismo, puede causar angina, mareo y síncope, en función de la gravedad de la cardiopatía subyacente y de la frecuencia ventricular.

 

 

 

 La tromboembolia es una complicación frecuente de la fibrilación auricular, y los pacientes que la padecen de forma crónica tienen un riesgo 5 veces superior de presentar embolias periféricas; el riesgo es todavía mayor si además se trata de un enfermo con una valvulopatía mitral.

 

Diagnóstico:

·        La clínica : dependiendo de la etiología de la FA.

·        Examen físico:

1.   El PULSO arterial es irregularmente irregular,(cuando la frecuencia es rápida este hecho es más difícil de apreciar). La frecuencia del pulso suele ser inferior a la que se obtiene por auscultación o al registrar el ECG (pulso deficitario), debido a que algunos latidos cardíacos expulsan tan poca cantidad de sangre que no determinan onda pulsátil.

2.   La variación de la intensidad del primer ruido cardíaco y ausencia de la onda a en el pulso venoso yugular.

·      Examenes complementarios:

1.   Electrocardiograma:

a)     Se caracteriza por la ausencia de ondas P antes del complejo QRS, que son sustituidas por oscilaciones de la línea isoeléctrica a lo largo de todo el ciclo cardíaco, conocidas como ondas "f", las cuales varían constantemente de tamaño, orientación y duración (con frecuencias de 350 a 600 lat/min); y se asocian a una frecuencia cardíaca (FC) irregular.  El voltaje y la configuración de estas ondas es muy variable de un paciente a otro, e ,incluso en el mismo enfermo.

b)     Irregularidad en la presentación de los complejos QRS. Aunque su morfología es normal (< a 0,11 seg. ),la distancia entre ellos es totalmente variable, lo que explica la denominación de arritmia completa con la que también se la conoce.

2.      Ecocardiograma:

  Las múltiples ondas de activación auricular alcanzan la unión AV de forma irregular, de modo que sólo algunas de ellas pueden atravesarla y terminar la activación ventricular.

 La frecuencia ventricular está determinada por varios factores, entre los cuales el período refractario de la unión AV es el más importante; en el paciente que no ha recibido tratamiento suele oscilar entre 100 y 160 lat/min. Desde el punto de vista hemodinámico la FA se caracteriza por la ausencia de sístole auricular coordinada, expresada en el ecocardiograma por la ausencia de la onda A del movimiento valvular mitral.

 

Manejo y Tratamiento.

Objetivos

 

1-Controlar la frecuencia ventricular

2-Revertir y mantener el ritmo sinusal.

3-Prevenir los tromboembolismos.

 

1-Control de la frecuencia ventricular

El primer paso es enlentecer la frecuencia ventricular, que en pacientes con sistemas de conducción intactos puede llegar a ser de 130 a 200 latidos por minuto. Aunque esto raramente causa síncope en personas normales, puede producir una alteración neurológica severa en pacientes con circulación cerebral comprometida, además de otros síntomas indeseables como angina, disnea, intolerancia al ejercicio y fatiga. Es importante controlar la frecuencia ventricular para mejorar los síntomas del paciente y para prevenir la miocardiopatía inducida por la taquicardia.

Farmacológicamente se emplean agentes que deprimen la conducción y prolongan la refractariedad del nodo auriculoventricular. Estos fármacos son la digoxina y los betabloqueantes.

 

1)digoxina: Es el tratamiento clásico para controlar la respuesta ventricular (disminuir la frecuencia) potenciando la actividad vagal del nodo AV. Sin embargo, en condiciones de ejercicio o estrés, el predominio del parasimpático se pierde y disminuye así, la efectividad del fármaco. En los pacientes con insuficiencia cardiaca por mala función sistólica ventricular izquierda se debe utilizar digoxina.

 

2) Antagonistas de calcio: VERAPAMIL Y DILTIAZEM y 3) Betabloqueadores: Son superiores a la digoxina para el control de la respuesta ventricular en FA crónica, porque disminuyen su frecuencia tanto en reposo como en ejercicio, pero debido a sus efectos inótropos y cronótropos negativos, pueden causar fatiga, hipotensión , ICC o bradicardia, ( Los betabloqueadores producen broncoespasmo)  es por eso que no pueden utilizarse en pacientes con ICC, EPOC, Asma o enfermedad del sistema de conducción. En este último caso a veces se hace necesario el implante de un marcapaso para poder administrar estos fármacos.

 

Evaluación del grado de control de la respuesta ventricular:

Siempre se debe comprobar que se consigue un adecuado grado de control de la frecuencia cardiaca, tanto en reposo como durante el ejercicio. De una forma arbitraria se define como frecuencia cardiaca controlada la que mantiene entre 60 y 80 latidos por minuto en reposo, 90 –115 por minuto durante el esfuerzo moderado, y que en la prueba de esfuerzo alcanza, durante el esfuerzo máximo, el 20% de la frecuencia cardiaca máxima teórica.

 

 

2-Revertir y mantener el ritmo sinusal.

En la estenosis mitral o en las situaciones de distensibilidad ventricular izquierda alterada (disfunción diastólica) es necesaria una diástole prolongada para conseguir un llenado ventricular suficiente que asegure un volumen de eyección aceptable, más aún cuando por la FA falta la contribución auricular a la diástole ventricular.

Las ventajas de revertir la FA a ritmo sinusal son la desaparición de los síntomas arrrítmicos, la regularización del ritmo cardiaco, un control fisiológico de la frecuencia, la restauración de la contribución auricular al gasto cardiaco, mejoría del perfil hemodinámico, prevenir los tromboembolismos, la dilatación auricular y la disfunción ventricular izquierdas.

 

Cardioversión farmacológica: La conversión de FA a ritmo sinusal puede coseguirse con fármacos antiarrítmicos y se utiliza para los pacientes que experimentan palpitaciones, fatiga y baja tolerancia al ejercicio o embolismo sistémico. Existe un 3% de probabilidad de complicaciones del tratamiento: arritmias ventriculares sostenidas y embolización sistémica.

1) Antiarrítmico clase 1a: Procainamida o Disopiramida  se utilizan para restaurar el ritmo en forma urgente (la Quinidina es más lenta).

2) Antiarrítmicos clase 1c: Flecainida: tiene mayor efecto, pero la Propafenonal tiene menos efectos secundarios.

 

3) Antiarrítmicos clase III: Amiodarona y Sotolol: tienen mejor efecto que el verapamil y ejercen el mismo efecto que los de clase 1a

4) Antagonistas del calcio y betabloqueadores: Aunque presentan buena respuesta en el control ventricular, no otorgan la misma eficacia para obtener un ritmo sinusal.

 

 

3- Prevención de Tromboembolismos:

La estratificación de los pacientes con FA en alto y bajo riesgo de tromboembolismo es crucial para efectuar una profilaxis antitrombótica óptima.

 

Predictores de riesgo:

Clínicos:

1.Hipertensión.

2.Ictus o TIA previo.

 3.Diabetes.

 4.Edad > 65 años.

5.Insuficiencia cardiaca reciente.

 

Ecocardiográficos:

1.Dilatación auricular izquierda. 2.Función V.I. disminuida.

 

Los pacientes con alguna de estas variables clínicas tienen un riesgo alto (5-7% al año) de tromboembolismo. En los pacientes menores de 65 años sin otro factor de riesgo el índice de ictus es de 1% al año y este riesgo no parece que disminuya con la anticoagulación.

La mayor parte de los ictus isquémicos asociados a FA probablemente se deben a embolismos de trombos formados por estasis en la aurícula izquierda, pero un 25% se deben a enfermedad vasculocerebral, ateroma aórtico o embolismo de otra fuente cardiaca.

El tratamiento antitrombótico es efectivo en los pacientes con FA crónica para reducir la incidencia de embolismos. En los pacientes con FA con criterios clínicos o ecográficos de alto riesgo se debe anticoagular indefinidamente a un INR de 2 a 3 si no existe contraindicación. En los pacientes con FA y bajo riesgo o contraindicación para la anticoagulación se puede administrar aspirina a dosis de 150-300 mg/d.

En los pacientes mayores de 75 años hay una incidencia aumentada de hemorragia cerebral con warfarina respecto a aspirina, por lo que se requieren controles estrechos y el manejo óptimo continúa siendo problemático.

 

La anticoagulación debería considerarse sólo si el riesgo tromboembólico sin ella, es mayor que el riesgo de hemorragia grave con anticoagulante. Es por eso que algunos autores han preferido clasificar las diferentes causas de FA para realizar el tratamiento:

1) FA de origen Valvular: 5,2% de los pacientes con esta etiología van a hacer un tromboembolismo asociado a valvulopatía reumática y el riego de recurrencia con tratamiento anticoagulante es de un 3% por paciente por año.

 

2) FA Aislada: cuando no hay una cardiopatía aparente. El riesgo de trombos es bajo pero lamentablemente menos del 3 % de los pacientes cumplen con este criterio.

 

3)FA No Valvular:

 

Predicción del riego de AVC :

 

 

Técnicas quirúrgicas y ablación:

1) Ablación mediante cateter de radiofrecuencia: Se utiliza en pacientes refractarios a la terapia farmacológica. Luego de la ablación es necesario insertar un marcapaso (aunque la modulación del nodo AV en lugar de la ablación, lo evitaría, Se utiliza a cambio, un tratamiento anticoagulante debido a que la aurícula puede caer en fibrilación.

 

2) Procedimiento del corredor auricular: El objetivo es crear un pasillo que conecte directamente los nodos SA y AV dejándolos completamente aislados del resto de la aurícula (preservando el marcapaso del SA). Es necesario además una anticoagulación debido a que la aurícula puede seguir fibrilando.

 

3) Procedimiento de MAZE: Se utilizan múltiples pequeñas incisiones en la aurícula pera interrumpir las posibles vías de macro-reentradas capoaces de producir las ondas de fibrilación. Esto está pensado para abolir completamente la fibrilación, además de preservar la sincronía AV, la función auricular y no utilizar tratamiento anticoagulante crónico o marcapaso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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