|
Mensaje al Alvernista
EL TESTAMENTO DE
JESUCRISTO
Estimado amigo
Alvernista:
¿Cómo estás?
Gracias por haber acudido a
esta cita.
Yo soy Jesucristo, El Hijo
del Padre.
Estando por terminar este
encuentro quisiera que te lleves este
mensaje que he escrito para ti. Es mi
Testamento y a la vez mis palabras de
aliento: ¿Cómo te has sentido en este
encuentro?
¿Ha valido la pena?
Desde el primer día, recién
llegado a este lugar, has oído que en
realidad, había sido Yo quien te había
elegido para traerte a este encuentro. Pues
bien, yo hubiera podido escoger gente mejor
que tú, pero eras tú quien más me
interesa... Por eso, en estos momentos te lo
repito de nuevo: "No me han elegido ustedes
a mí, sino que Yo fui quien los ha elegido a
todos ustedes..."
Yo te he elegido de entre
muchos para pasar estos tres días junto a
mí:
¿Cuál ha sido tu experiencia
como hijo pródigo? ¿Cómo me vas a responder
con tu vida de ahora en adelante? ¿Qué va a
ser de ti el resto de tu vida?
En este momento sentimos que
el Alvernia está llegando al final. Después
de todo lo que hemos visto y oído ¡qué bien
la estamos pasando! ¿No es cierto?
Sin embargo, es necesario
regresar a casa porque, "Yo los he destinado
para que vayan y den fruto, pero un fruto
que permanezca". No podemos quedarnos aquí
sino que es necesario salir y dar un
testimonio verdadero.
Ahora bien, lo que Yo espero
de ti es que te comprometas y corrijas esa
vida que llevabas; que corrijas tu forma de
vivir, de vestir y de comportarte... Por
favor no me defraudes... No hagas que todos
mis sufrimientos que he padecido por ti sean
inútiles: no me falles ... Yo cuento
contigo.
No tengas miedo de
enfrentarte con tus realidades y
transformarlas, pues tú puedes contar
conmigo en todo momento...
Sé muy bien lo que te estoy
pidiendo.
Quiero
que te cuides mucho, pues no quiero
perderte, eres precioso ante mis ojos.
Cuenta conmigo.
Quiero que corrijas tu
conducta y tu forma de vivir que tanto daño
te ha hecho. Apóyate
en mí. Cuenta
conmigo.
Quiero que pongas solución y
remedio a todos los problemas de tu vida y
con tu familia. No
temas romper con todo
aquello... tu cuentas conmigo.
Quiero que rompas con el
pecado cada día, cada noche: no dejes que te
vuelva a esclavizar. Tú cuentas conmigo.
Aunque tu madre no te ame
como tú quisieras, aunque ella te llegara a
despreciar o rechazar, tú cuentas con mi
amor porque te amo, tú cuentas conmigo
porque eres mi hijo muy amado por quien he
sacrificado todo...
Si acaso tu propio padre no
te ama como tú quisieras, aunque él te
llegara a despreciar o rechazar, tú cuentas
con mi amor porque te amo, tú cuentas
conmigo porque eres mi hijo muy amado por
quien sacrificaría mi vida de nuevo...
Yo cuento contigo para hacer
de ti una persona libre y santa en tu vida
ordinaria de cada día.
-
Yo cuento contigo para
transformar al mundo de hoy.
-
Yo cuento contigo para
llegar al corazón de tus padres.
-
Yo cuento contigo para
salvar a otros como tú.
-
Yo cuento contigo y tú
¿con qué o con quién cuentas?
-
Tú puedes contar
conmigo.
-
Y no se olvide que yo
cuento contigo.
-
-
ESTE ES MI TESTAMENTO.
-
-
Todos ustedes pueden
disponer de todo lo que es mío:
-
Mi Evangelio, mis
palabras, mi gracia y mis sacramentos...
-
-
Les dejo lo más precioso
que tengo: les dejo a mi Madre María,
como verdadera madre de todos ustedes y
espero firmemente que la amen y la
respeten y acudan a ella en todas sus
necesidades como sus verdaderos hijos.
-
-
Mi última voluntad es que
se amen unos a otros tal y como Yo los he
amado.
-
Así el mundo los podrá
reconocer que son de los míos: si se aman
y respetan como lo he hecho Yo con
ustedes. Porque no hay amor más grande
que el que es capaz de dar su vida por un
amigo y ustedes son mis amigos.
-
-
Quiero que todos ustedes
permanezcan unidos a mí, a fin de que
puedan dar un fruto abundante, porque sin
mí, ustedes nada pueden hacer...
-
-
Quiero que todos se
comprometan a realizar un apostolado en
favor de los más pobres y necesitados.
-
-
Quiero que todos ustedes
salgan de este encuentro bien marcados y
llenos de mi gracia y de mi fuerza para
soportar toda clase de burlas y las
incomprensiones de todos aquellos que no
saben lo que hacen...
-
-
Que todos se santifiquen
perseverando en la fidelidad a todo lo que
me han prometido aquí. La vida allá
afuera los va a poner a prueba y es allá
donde los quiero ver victoriosos, apoyados
en mi gracia y mi fortaleza.
-
-
Quiero que sean
responsables en su forma de andar, de
vestir y de hablar.
-
Cuídense mucho de que
algunos al ver como se comportan lleguen a
perder la fe en mí. Yo les voy a pedir
cuentas.
-
-
Quiero que vivan unidos
como en una fraternidad.
-
Quiero que vivan unidos
por el mejor de los medios que es la
amistad y por mi gracia que sólo en la
oración personal y comunitaria se puede
adquirir.
-
Hemos vivido tres días.
Hemos hecho una experiencia de cómo se
puede vivir unidos en la fe y en la
caridad. Nos hemos olvidado de las
diferencias que podrían separarnos, para
vivir fraternalmente el ideal que Yo les
ofrezco. Así también, fuera de la Alvernia,
quiero que vivan unidos, compartiendo lo
mejor de ustedes mismos: lo mas noble y
limpio, como amigos... como
-
hermanos...
-
-
Es mucho lo que queda por
hacer todavía.
Apenas vamos a
empezar...
-
Muchos, sobre todo, los
que no conocen el amor del Padre se van a
burlar de todos ustedes... quizá, los
primeros que no te van a tomar en serio
serán tus propios padres, hermanos,
amigos... los que más quieres y tu dolor
será grande....
-
-
Pero Yo te digo a ti que
me estas escuchando en estos momentos:
-
No temas... no tengas
miedo... no te desanimes:
-
Yo he vencido por ti al
mundo.
-
Y aunque todos te den la
espalda, Yo no, porque Yo estaré de tu
parte todos los días
hasta el fin del
mundo.
-
-
Hoy te vas, pero en
adelante Yo iré contigo: como compañeros
de camino. Ya no estarás solo porque tú
siempre contarás conmigo.
-
-
Yo cuento contigo y tú:
¿Con quién cuentas?
-
Siempre te estaré
esperando en el Sagrario, en tu reunión de
grupo, en cada uno de tus amigos, en tus
sacerdotes: Porque ahí donde dos o más se
reúnan en mi nombre Yo siempre estaré
presente.
-
-
Este es mi testamento y
deseo que siempre lo lleves contigo y lo
leas en los momentos de tentación y en los
momentos de gran alegría, en los momentos
de dolor y en los momentos de éxito.
-
-
Y no se te olvide que Yo
cuento contigo: no me falles.
-
Y si alguna vez me llegas
a fallar, no te alejes: pídeme perdón. Tú
también puedes contar conmigo.
-
Tu Amigo.
-
-
JESUCRISTO.
|