Recordemos la recomendación de Jesucristo a sus discípulos en el Sermón de la Montaña:
"Bienaventurados los
pobres de espíritu... " Esto quiere decir según San Agustín, "no los pobres
en riquezas, sino en deseos" (S53A,2) ó " el pobre de Dios lo es en el alma, no
en la bolsa" (CS 131,26)
Soy una mujer que le canta
al Señor con la voz y con la vida. No sé qué es vivir en la pobreza material, porque
hasta el momento he tenido lo necesario para la subsistencia de mi familia y la mía
propia, ¡gracias a Dios! Pero tampoco sé que es la abundancia, tal vez porque eso puede
dañar mi espíritu.
¿Qué significa ser un
artista pobre de espíritu? Los artistas pobres de espíritu son aquellos que demuestran
humildad, piedad, que comparten sus dones con los necesitados, que enseñan y dan de lo
que saben y tienen a los demás. Que lo que ganan con su trabajo artístico se revierte en
la evangelización musical y en obras solidarias.
En un artista humilde no
cabe la soberbia, la vanidad, el orgullo y la vanagloria. Cuántos artistas se creen
intocables y sagrados, por sus talentos y su profesionalismo artístico. Estos artistas
son pobres en el alma, porque no reconocen que lo que son, ha sido por obra del creador y
no por mérito propio.
En el camino a la
santidad, los artistas que renuncian a todos los bienes materiales son "almas
grandes", como San Francisco de Asís, poeta que le cantó a la vida, a la muerte y a
la todo lo creado por Dios.
Pero, en el proceso
transformador del arte se necesitan los recursos para concluir una obra teatral,
pictórica, musical, arquitectónica, entre otros. Los medios son necesarios en la
producción de obras. De lo contrario, un Miguel Ángel no hubiera podido pintar la
capilla Sixtina, o Palestrina no hubiera desarrollado la genialidad musical que Dios le
regaló y que aplicó como "Maestro de Capilla" en la Basílica de San Pedro, en
Roma.
Un artista de Dios pobre
es aquel que vive en la austeridad. Como lo dije anteriormente, vivir en la austeridad no
significa prescindir de los medios necesarios para transformar con esfuerzo y trabajo, la
naturaleza que Dios le dio al ser humano. Es indiscutible, que en el proceso de un
producto artístico final se necesitan de conocimientos y de medios, los cuales se
adquieren de acuerdo con la historia musical del hombre, con trabajo remunerado en especie
o en dinero.
Músico de Dios: ¿De qué
te sirve padecer la pobreza material si puedes caer en la codicia, o si tu corazón se
consume en los deseos?
Qué es mejor: ¿Ser un
artista humilde de corazón o un artista pobre, soberbio, y lleno de orgullo?
Aprender a ser pobres, es
aprender a ser piadosos y humildes de corazón a ejemplo de la Santísima Virgen María.
El cristiano comprometido con la evangelización artística debe crecer en virtudes como
la docilidad, la piedad, la fe, la caridad y la fidelidad a Dios. Estas son las verdaderas
riquezas, además de todos los dones y talentos recibidos, que nadie nos puede robar y que
se llevan a la vida eterna. En Comunión.